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Repertorios de Aperturas y el material bibliográfico.

 por el IM Raul Ocampo Vargas

Hace apenas unas cuatro décadas el problema era conseguir material para el estudio del ajedrez, sobre todo en castellano eran pocos los volúmenes en ajedrez y sus tirajes eran también no muy numerosos. Colecciones como la Escaque ofrecían apenas una centena de títulos, lo mismo la Editorial Sopena de Argentina y la Ricardo Aguilera no llegaban a más cada una. Los tirajes de entre 1000 y 3000 ejemplares hacía suponer que físicamente a mediados del siglo XX habría menos de un millón de libros publicados de ajedrez en español para responder a una demanda de unos 200 mil jugadores de habla hispana, por lo que les tocaba a 5 libros por jugador.

En cada país iberoamericano podría haber unas diez o veinte personas que tenían amplias bibliotecas. En México, allá por los años sesenta del siglo XX unas seis personas poseían bibliotecas de entre 2500 y 6000 libros, la mayoría en inglés,  lo que constituía la marca máxima para el medio. Otros cien tendrían moderadas bibliotecas de entre 100 y 1000 libros, constituida por libros en español e inglés básicamente.

Pero los tiempos han cambiado. Ya para el año 2000 un jugador en México podía obtener, entre libros en español e inglés o con sistemas internacionales de signos tipo informador, más de 3000 títulos diferentes, y si era un verdadero coleccionista rebasar los 10 mil libros de ajedrez. Al menos cuatro personas tenían bibliotecas de más de 5000 libros de ajedrez en México.

Ahora en el 2010, se estima que hay más de 4000 títulos en inglés y 6000 en ruso, además de unos 7000 mil en francés, español, italiano y alemán, aunque muchos son traducciones de los de otros idiomas; por lo que una biblioteca de 17 000 títulos es posible formarla.

Si antes era el problema conseguirse material de estudio, ahora lo es el “Síndrome del Pajar”, que es el obtener, o más bien identificar, el material relevante.

¿Relevante? Si, relevante para cada caso personal. Pues dependiendo de los intereses se forman las bibliotecas personales relevantes.

Un ejemplo clásico es el del material para el estudio de aperturas y la formación de un repertorio personal.

El constituir un acervo adecuado para construir nuestro repertorio personal de aperturas depende de la combinación de muchos factores a tomar en cuenta.

Para cada parte del repertorio o algunas juntas, necesitamos uno o dos libros, así que si nuestro repertorio tiene 12 partes por ejemplo, podemos necesitar entre 12 y 24 libros. Si el repertorio tiene 30 partes, pues necesitaremos entre 30 y 60 libros. ¿Qué quiero decir por “partes”? Veamos:

Un repertorio de aperturas debe contener:

1.     Una línea agresiva con las blancas, de riesgo calculado o limitado.

2.     Una línea activa con las blancas de mínimo riesgo.

3.     Una defensa activa sólida de mínimo riesgo.

4.     Una defensa activa de contra ataque de riesgo calculado.

Con las blancas hay muchas variantes que pueden ponerse en esas características y dependerá del tiempo disponible y sobre todo del nivel de juego el seleccionar una lista menos numerosa que sea sometida al filtro final: el gusto.

Por ejemplo en el grupo 1, podemos considerar:

Con 1. e4:

Versus e5.

Apertura Escocesa, jugador modelo Kasparov.

Apertura Escocesa, jugador modelo Sveshnikov

Apertura Ruy López, variante de juego temprano d4.

Guioco Piano, diversas variantes de d4, jugador modelo Estrin.

Versus c5.

Ataque Grand Prix.

Rossolimo

Esquemas Rauzer

Versus c6

Ataque Panov

Variantes del Avance

Versus e6.

Variante del Avance.

Variante Tarrasch

Versus Cf6

Ataque cuatro peones.

Versus d6

Esquemas austriacos.

Con 1.d4.

Versus d5,

Ataque Trompovsky

Ataque Torre

Versus Cf6, esquemas indios del rey

Esquemas Samisch

Esquemas Averbach.

Versus Cf6 esquemas nimzoindios e indios de dama.

Esquemas catalanes.

Versus Cf6, esquemas Benoni

Esquemas Averbach

Tiempo calculado para estudio de tal repertorio: 100 horas.

Niveles mínimos de conocimiento: entre 1900 y 2100.

Bibliografía amplia.

En total para hacer un repertorio similar del segmento con blancas nada más, ya tenemos entre 8 y 10 partes.

Si así procedemos con cada grupo de aperturas, tendremos entre 32 y 40 partes.  En el ejemplo anterior, para cada tipo de aperturas, 1.e4 o 1.d4, necesitamos unos 32 libros.

Hay varios manuales con repertorios completos sugeridos para jugadores, que solucionan en gran parte el problema. Las serie de “Anand con blancas” o “Kramnik con blancas” que son muy populares en la Europa del este, son de unos 12 pastosos tomos cada una.

Existen otros libros titulados “Repertorio para un jugador de Ataque” del GM Keene, o el de “Repertorio para un jugador posicional” de Kalichenko, o los de Soltis “Una defensa para toda la vida”, etc. Pero si bien ayudan mucho en la tarea, requieren de libros auxiliares para estudiar temas posicionales relacionados.

Por ejemplo, si queremos jugar un Ataque Panov contra la Caro Kann, que deriva a menudo en esquemas con peón dama aislado en el medio juego y a finales de torres en el final, tenemos que conocer bien las estrategias de la estructura de peones con peón dama aislado y los finales de torres, por lo que hay que estudiar las variantes, los esquemas, los finales y muchos ejemplos de partidas completas.

Así que, suponiendo que sepamos que libros escoger para estudiar, podemos seleccionar 30 libros o más para preparar nuestro repertorio. El problema es que realizar esta selección no es una cosa fácil y mucho menos como realizar este estudio, como programarlo en meses, semanas y días. Ciclos y microciclos, como dirían en otros deportes.

En el catalogo de libros vemos al menos 26 libros dedicados a presentar repertorios de aperturas, tan sólo en español e inglés. Esto sin sumar los presentados en software en las plataformas informáticas de Chess base o de Convekta, que son otras dos docenas de tipos.

Hay muchos trabajos sobre el tema pues comercialmente son muy demandados, y se venden bien.

En un ejercicio académico para tratar de caracterizar los diferentes tipos de jugadores y establecer sus repertorios de aperturas, o sea crear una combinación recomendable para cada tipo de jugador; en un trabajo que llevo muchos años de estadísticas y experiencias, alcance a definir 144 tipos de jugadores diferentes, cada uno con dos o tres repertorios adecuados para cada uno de ellos, con un total de más de 280 repertorios diferentes.

El problema básico fue establecer los tipos de jugadores existentes. Se llegó a los 144 tipos de una forma muy arbitraria, pues con un poco más de detalle podrían haber sido más de 2000, pero, por razones de economía y con enfoque pragmático se pudo reducir, haciendo algunas concesiones, a 144.

Los manuales soviéticos lo hacían más general, estableciendo sólo 8 tipos de jugadores, pero advirtiendo que cada tipo tendría al menos 20 subtipos, por lo que su cifra sería de unos 160 tipos, pero no quisieron definirlos, sino hacerlo muy ampliamente con 8 tipos.

Además los 144 tipos de jugadores están dentro de diversos niveles: menos de 1800, entre 1801 a 2000, entre 2001 a 2200, 2201 a 2400, o sea cuatro niveles.

Ya con ayuda de la computadora, se establecieron los 280 repertorios, buscando las coincidencias para establecer cual sería la cantidad mínima de libros para tener el acervo necesario. Pero a pesar de muchos ajustes, no se logró disminuir de 600 los libros de un acervo razonable. Y esto para la base del repertorio, pues para la actualización de ese acervo hay que tener material de diversas fuentes informáticas como inforchess, chess base, convekta y diversos sitios webs. Conforme más alto el nivel, más amplia la cantidad del material necesario para actualización.

Ahora bien, el establecer que libro sirve para estudiar que apertura, es en base a un juicio que trata de ser objetivo pero que pasa necesariamente de una subjetividad. Habrá quienes consideren que adquirir 106 tomos de Chess Informant, 134 Chess Base Magazine, 29 inforchess magazine, y más de 700 libros sobre aperturas sea imprescindible para una biblioteca de un Centro del mal llamado “Alto Rendimiento” de una ciudad; lo que significa un presupuesto de unos cuatro mil quinientos a seis mil dólares. De hecho hay jugadores que con PDFs, copias ilegales de este y aquel material, reúnen tal acervo con unos 300 dólares, pero en decenas de centros europeos de ajedrez se ponen a disposición de sus estudiantes un material equivalente o el doble, prácticamente sin costo, por lo que la situación de brecha de conocimiento se abre enormemente entre jugadores que tienen esas facilidades y los que no, además de que los que tienen acceso a tal acervo tienen también acceso a entrenadores, mientras muchos otros no acceden ni a acervos ni a entrenadores.

La competencia así es muy desigual y crea la gran diferencia. Pero antes era mucho mayor la diferencia. La aparición de tantas ediciones de libros y tanto material informático ha hecho que un jugador iberoamericano tenga menor distancia de uno europeo en 2010 que la que existía en 1960.

Los costos en realidad se han disminuido más de un 40% para tener una biblioteca aceptable en 2010 que para tenerla en 1960. Y si entonces iniciaba la era de la Xeroxcopia, ahora PDF cambia el panorama completamente. Aunque el síndrome del pajar crece terriblemente año con año, o más bien, mes a mes.

 En México, a 19 de Marzo del 2010