Un gran libro en su treinta aniversario y el mito de los sistemas rusos.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

 

 

 

 

Hace treinta años, en 1979, se publicó en la Unión Soviética un libro de ajedrez que es indispensable para los entrenadores e instructores serios y que, afortunadamente, en años posteriores fue traducido a varios idiomas y ha tenido varias reediciones y es relativamente conocido. Su título en inglés y en español es  “Train Like a Grand Master” y “Entrene como un Gran Maestro” por el GM Alexandr Alexandrovich Kotov.

El libro describe los postulados de la escuela soviética de ajedrez, con la descripción de cómo los ponían en práctica, con sus ajustes locales y personales, las diversas sub-escuelas soviéticas como la de Koblenz en Letonia, la de Gratvol en Cheliabinsk, la de Kart en Lvov en Ucrania, la de Boleslavsky en Bielorrusia, continuada por Shereshevsky,  la escuela georgiana femenina de Karseladze y por supuesto las que iniciaban hace treinta años Smyslov y Petrosian en Moscú, además de la que el mismo Petrosian asesoraba en Erevan, Armenia y que a crecido en los últimos tiempos al más alto nivel mundial.

El libro de Kotov describe perfectamente, aunque con las limitaciones del espacio, ya que para hacerlo completamente requeriría más de diez volúmenes del mismo tamaño, que de hecho existen en forma de los manuales de preparación escritos por Rokhlin, Goleshnishev y recientemente el GM Chejov, aparte de la serie de 12 libros del MI Mark Dvoretsky; lo que se entiende por escuela soviética.

Pero como hay muchos que no han estudiado esos libros, y algunos instructores ingenuos se creen mucho de la propaganda que vende como métodos rusos cualquier cosa que este firmada por alguna persona con apellido que parezca ruso, ya circulan muchos libros como ese. Constantemente me llegan email preguntando por un libro o programa, queriendo saber que tanto se apegan a lo que entendemos por sistemas rusos.

Bueno, una respuesta general es verificar a los autores. Si tienen título de Gran Maestro o Maestro Internacional de la FIDE, verificable en las listas que aparecen en Internet, lo mismo de FIDE Trainer o Senior FIDE Trainer; ya tienen una garantía. Muchos grandes autores rusos no tuvieron esos títulos, como Rokhlin, Goleshnishev, pero son muy raras excepciones, y muy pocos de sus libros han sido traducidos.

Hace poco examine un curso puesto en formato Chess Base que se hizo con pedazos de libros de Alexandr Kostyev, de Romanovsky, y siguiendo en parte la curricula de Goleshnishev, pero es una producción de muy dudosa calidad.

Otro sistema ruso, es uno que proponen en algunos artículos sobre como usar los programas de Convekta. Por supuesto que es muy ruso el sistema, pero en lo que se publica nada más se hace una descripción somera de cómo usar los programas comerciales de computación. Si lo pone en práctica un jugador de segunda fuerza con preparación autodidacta muy deficiente, como me tocó verlo recientemente, realmente es como ver tirar con una metralleta de última moda a una persona que por primera vez le ponen un arma en la mano. Hay que tirarse al suelo pues la lluvia de balas puede dañar a alguien, comenzando por el mismo que la dispara.

Los instrumentos ayudan al instructor pero no hacen al instructor. Con un poco de preparación formal el instructor podría hacer maravillas, pero este instructor se pirateo los programas de Convekta, y ya se sentía armado como para poner un centro de “Alto Rendimiento” y salió muy optimista a preparar niños, que esperanzados tienen grandes expectativas en lo que pueden lograr. Afirmaba que estaba preparado para realizar su tarea ya que se había estudiado un artículo sobre nuevos métodos de enseñanza con ayuda de computadoras y se había conseguido la colección completa de los programas descritos ahí. Bueno, tenía ya el hardware, varias computadoras, el software, la colección de todo lo que Convekta ha producido, pero le faltaba el humanware. Al menos tenía algún conocimiento de ruso, así que puede comenzar a leer algunos manuales para entrenadores, lo malo es que en ajedrez si está en cero, por lo que le tomará al menos un  par de años en no ser un instructor dañino para sus alumnos.

Lo curioso es que en la Unión Soviética, en los años de 1920 a 1930, hubo muchos casos así. Surgieron todo tipo de implementados entrenadores, armados solamente con los manuales de estudio, algunos ajedreces y la disposición de un local y la encomienda de iniciar la escuela de ajedrez de la localidad. Unos quinientos jugadores de segunda fuerza, junto con unos cuarenta de primera y una veintena de maestros nacionales fueron la base inicial de la red de escuelas locales de la URSS. Dicen los cronistas de la época que al principio surgieron algunos desastres en algunas localidades, pero en otras, donde estaban los maestros nacionales, se iban creando las verdaderas bases de la escuela soviética. Ahí era necesario canalizar a los estudiantes con más talento, incluso con facilidades para becarlos y cambiarlos de residencia. Como es normal, los jugadores más talentosos de todo el país se fueron concentrando en dos ciudades: Moscú y Leningrado (hoy San Petersburgo). En otras ciudades grandes los jugadores no tenían que emigrar antes de obtener nivel de Maestro, esas fueron Odessa, Kiev, Lvov, Cheliabinsk, Minsk, Tbilisi, Erevan y Baku. Aunque hubo casos notorios como el de Petrosian que se mudo prácticamente de Tbilisi a Moscú, lo mismo que el mismo Kotov tuvo que salir de Tula, igual que Karpov de Zlatoust, para residir en Moscú.

En el resto de la URSS, al menos hasta después de la segunda guerra mundial, el ser de una localidad pequeña actuaba en contra de las probabilidades de desarrollarse como un gran ajedrecista. La mayoría de los maestros antes de 1956, según una estadística publicada, en un 85% residían en Moscú y Leningrado.

Ya para 1970, los maestros se diseminaban por muchas localidades. Más de 300 ciudades ya tenían instructores titulados y con nivel de maestro nacional. En más de 30 contaban con maestros internacionales o grandes maestros a cargo. Aunque se siguieron concentrándose los maestros de alto nivel en Moscú y Leningrado, con un 64% de maestros titulados internacionalmente residiendo en esas dos ciudades.

Ya para 1980, después de que se cumplieron 20 años de labor de las escuelas de preparación de instructores, se consideraba que había en la URSS treinta centros de alto nivel, con entrenadores titulados, grandes maestros, maestros internacionales e incluso personal de apoyo como metodólogos y psicológos especializados en ajedrez. Además había ya 500 escuelas y departamentos de ajedrez en Casas de Pioneros con instructores certificados, que se consideraban de buen nivel y que atendían a más de 4 millones de niños directamente y otros 16 millones indirectamente a través de asesorías a profesores de educación básica que manejaban clubes escolares de ajedrez. Más de 32 mil profesores habían tomado cursos breves de 120 horas de capacitación para organizar y dar clases de ajedrez en centros escolares y cada centro deportivo para trabajadores de la URSS, más de 600 en total, tenían un departamento de ajedrez a cargo de un instructor titulado, que además, por lo general, un 75% tenían a la vez titulo de maestro nacional o más alto.

Cuando en la URSS apenas iniciaban su movimiento de ajedrez y no tenían los instructores debidamente capacitados, una decena de maestros como Rabinovich, Dus-Chotirmisky, Romanovsky, Levenfish, de nivel de primera fila internacional, lo mejor de la URSS para esa época, recorrían todo el país dando simultáneas y pláticas; para apoyar la labor difusora de la incipiente red de entrenadores. En un informe del célebre Nikolai Krylenko, el motor organizativo del Torneo Internacional de Moscú 1925, de alto nivel político y dirigente del ajedrez de la URSS hasta que Stalin lo mandó detener y desaparecer en aquellas purgas políticas antes de la Segunda Guerra Mundial, aparecen datos muy interesantes. De 1925 a 1927 se organizaron 378 giras de simultaneas en mas de 1200 localidades, se dieron 790 conferencias y se repartieron más de 755 mil libros y manuales de ajedrez, se enviaron 32 mil ajedreces de torneo y se instó a diversas localidades a que produjeran sus ajedreces, logrando entre 36 fábricas locales producir 710 mil ajedreces. Tan sólo en ajedreces de cartón se produjeron 200 mil, y de carterita de cartón y tela, más de100 mil. Se imprimieron 4 millones de papeletas y se distribuyeron medio millón de credenciales de ajedrecistas participantes en promociones. Se repartieron 12 mil medallas y se produjeron 40 mil insignias de ajedrez (pines). Los maestros y los competidores en torneos y eventos diversos, consumieron medio millón de raciones de comida. También hay que apuntar que se informó que 12 organizadores locales de ajedrez fueron detenidos por hacer negocios con propiedad estatal. Los informes de entre 1928 y 1934, cuando se gastaron enormes cantidades de dinero en la URSS en ajedrez, no los he podido localizar, pues formaron parte de las investigaciones que le hicieron a Krylenko antes de ser detenido, pero las noticias de giras y conferencias de ajedrez por pueblos, villorrios y pequeñas localidades fue constante en la prensa soviética hasta 1989.

Según las leyes de la Unión Soviética, para que cualquier poblado de más de 100 mil habitantes fuera considerado como ciudad, entre muchos requisitos estaba el de tener una academia de ajedrez con tres instructores titulados, uno al menos debía tener además título de maestro nacional o mayor, sobre el tablero. Aunque supe de casos que un mismo maestro nacional asesoraba dos academias de pequeñas ciudades. Según una estadística publicada en un almanaque mundial se anotaba que en la URSS había más de mil poblaciones reconocidas como ciudad, por lo que supongo habría mil academias de ajedrez, aunque tan solo en  Moscú había más de 16 diseminadas por toda la gran ciudad, además del enorme Club Central de la URSS, dirigido por Baturinsky y que tenía un claustro de 18 profesores, todos con título internacional y con el de instructor certificado.

Cuando se hicieron las leyes de países que se volvieron socialistas después de la segunda guerra mundial como Yugoslavia, Polonia, Hungría, Checoeslovaquia, Alemania Democrática, Albania, Bulgaria, Rumania, Mongolia y Cuba; en todas se puso como norma que para que una población se considerase ciudad tenía que tener, entre otros requisitos, una academia de ajedrez. Tan sólo en Cuba, por ejemplo, hay más de 30 de esas academias, en Polonia, había en 1985 una red de 60 academias.

 

 

En México, a 7 de Julio del 2009