Apuntes Bibliográficos  Inforchess nº 22

 

 

¿La ciencia en ayuda del ajedrez, o noticias de hace 70 años?

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

El artículo “Training in chess: A scientific approach” escrito por Fernand Gobet de la University of Nottingham y Peter J. Jansen de Carnegie Mellon University como adelanto de “Education in Chess” por T. Redman que anuncian aparecerá pronto y está actualmente en prensa, difunde información muy interesante sobre como se debe entrenar. Por lo general sus observaciones aparecen profundas, bien fundamentadas y sus recomendaciones útiles.

 

Al examinar el artículo me llamó mucho la atención que recomendarán muchas cosas que son ya parte de la práctica diaria de entrenadores hace más de siete décadas.  También se me hacía raro que hicieran afirmaciones de hechos muy conocidos. ¿De que se trata? ¿Quizás estaba yo leyendo la trascripción de un artículo escrito hace casi un siglo?. No, se supone que es reciente.

 

Observé la bibliografía para ver que libros escritos por entrenadores de ajedrez habían sido consultados, ya posteriormente habría que ver que investigación se había hecho sobre trabajos de los “gurus” de la manera en que trabaja el cerebro y como aprende, aquellos como Vigotski, Luria, Leontiev y los occidentales Tony Buzan, Gardner y otros especializados en las operaciones mentales como Piaget y Galperine.

Veamos los de ajedrez:

Awerbach, J. (1981a). Lehrbuch der Schachendspiele (Band 1). Berlin: Sportverlag.

Awerbach, J. (1981b). Lehrbuch der Schachendspiele (Band 2). Berlin: Sportverlag.

Esos por lo pronto son de técnicas del final, aunque brevemente hablan de maneras de estudiar, no más de 11 páginas. Los libros en alemán están publicados en 1981, pero sus versiones rusas de 1962, casi 20 años antes, son similares en lo que a maneras de estudiar tratan.

Dvoretzky, M., (1991). Secrets of chess training. London: Batsford.

Por más que examiné el libro, que además conozco bien, poco habla de métodos de estudio y progreso en ajedrez que no fuera ya difundido en libros de Kotov de 30 años antes. Dvoretsky realiza innovaciones en la manera de estructurar entrenamientos y recopilar posiciones y clasificarlas. Sigue lo mismo en métodos de estudio de lo preconizado por la escuela soviética en los años 1950. En otros aspectos están sus innovaciones.

 

Keres, P., & Kotov, A. (1964). The art of the middle game. New York, NY: Dover.

Este libro preconiza más o menos la misma metodología de la vieja escuela soviética de 1950 a 1960, escrito en ruso hace más de 40 años, sigue las teorías de enseñanza del sistema educativo ruso de 1935 a 1990.

Kotov, A. (1971). Think like a grandmaster. London: Batsford.

Kotov, A. (1983). Chess tactics. Macon, GA: American Chess Promotion.

Krogius, N. (1976). Psychology in chess. London: R.H.M Press.

Aunque publicados en ingles en años como 1970 a 1980, en lo que corresponde a los de Kotov, sus ideas ya estaban expresadas con poca variación en el libro “Apuntes de un Ajedrecista” editado hace más de 50 años.

 

Por cierto que muchos, incluyendo a Gobet y Janssen, les cuesta trabajo entender la recomendación de Kotov sobre examinar una sola vez cada rama del arbol de variantes. No lo escribió así, debe ser entendido, según una vez me explicó el GM Aivar Gipslis en 1980 en un curso de entrenadores en ODEPA. Que es una rama por vez, sin salir hasta terminar, pero no quiere decir que uno no la recorra varias veces, lo malo era salir y regresar, pero mientras este uno en ella, no debe prestar atención a otra, salvo excepciones. ¿Excepciones? ¿Qué tantas excepciones? Gipslis dijo: “Un letón solo bebe en situaciones excepcionales, a veces son muy seguidas y frecuentes…, según te dicte tu sentido de supervivencia. Regresa si sientes que no hay más, son reglas a seguir, no son el evangelio y nadie te condenará por perder una partida por desobedecer, pero tú te odiarás por perder una por seguir las letras al pie de la letra”

 

En el caso del de Krogius, editado hace más de 30 años, es una recopilación de varios libros escritos en ruso por Krogius y apretados en un solo tomo, que metodológicamente no gustó al mismo Krogius. En el si avanzó un poco más allá de lo que había en los años 1950s en la URSS, pero en forma congruente. La enseñanza en espiral y la repetición para hacer que los patrones se arraigen en la memoria, son mencionadas por Krogius, aunque ya Vigostky había escrito ampliamente sobre eso en 1932. Krogius lo aterrizó más en los años 70s, y de ahí sus libros. Pero consultar el publicado por RHM Press en 1976 fue la peor elección de los investigadores, entre tanto magnífico libro del GM Krogius sobre el tema. Quizás por que sólo querían consultar libros en inglés, francés y alemán. Ni ruso, ni español; aunque son millones de libros de ajedrez los que se comprenden en ese paquete.

 

Me llamó poderosamente la atención de que no consultasen ningún libro del entrenador más famoso y más prolífico, Alexander Koblentz. Si a alguien le preguntan sobre los jugadores más famosos de la historia, sería raro que no nombrasen a Miguel Tal;  y entre los aficionados al juego de Tal, nadie olvida a su entrenador, que además publicó libros en español, ingles, alemán y ruso, con libros que fueron grandes éxitos. Uno de los libros más vendidos en español es “Ajedrez de Entrenamiento” de Koblentz.

 

Por último, el otro libro de origen soviético consultado fue:

Shereshevsky, M. (1994). Endgame strategy. New York, NY: Macmillan.

No habla mucho sobre el tema. En resumen, de lo producido por el área del mundo en que más se sabe y se trabajó en la enseñanza del ajedrez, los investigadores solo vieron esos libros, el más moderno escrito hace casi 20 años.

Llama la atención de que a pesar de que casi la mitad de libros publicados en el mundo sobre ajedrez en el siglo XX fueron editados en ruso, no hayan consultado ninguna fuente original en ese idioma. Es como si voy a escribir de básquetbol y no consultó ningún libro original editado en Estados Unidos. Me temo que se saltaron dos décadas de autores soviéticos y rusos sobre el tema del entrenamiento. Bueno, ni siquiera un libro de Karpov o Kasparov consultaron y vaya si los hay con pasajes valiosísimos sobre la manera de estudiar, sobre todo en uno reciente de Karpov “Valoración y Análisis” que comente recientemente en inforchess. Ya no digamos la serie de Mis Grandes Predecesores de Kasparov, que es como un recorrido por la evolución del razonamiento en ajedrez.

Ahora, aunque la investigación fue muy deficiente, las observaciones y recomendaciones son correctas, pues se han hecho iguales desde hace medio siglo.

 

Lo que se les pasó es que la principal recomendación de todos, Kotov, Keres, Botvinnik, etc;  es el estudio de las partidas propias, aunque no es nuevo de los soviéticos, ya  Capablanca, Lasker y sobre todo Alekhine lo decían. El gran Alejandro Alekhine decía que la primera de las tres claves para triunfar en ajedrez era: “Conózcase a si mismo” (lo cita Kotov en varios libros, la primera vez en 1947, hace sesenta años), aunque lo podían firmar hace veinte siglos los pensadores griegos.

Por lo que toca a la pedagogía y a las ciencias de la educación. Si están los libros de Bidet (1894) y De Groot (1946). Pero no vi a Galperine, Piaget, Vigotsky, Makarenko de la primera mitad del siglo XX, ni a Buzán ni a Gardner, ni a Sange, ni a De Bono de la segunda mitad, occidentales todos. De los soviéticos o postsoviéticos no vi a uno solo. Hay muchos de Gobet, que no es nada conocido por entrenadores de ajedrez, pero resultó ser uno de los autores.

 

Bueno, las recomendaciones todas son buenas, ya las había leído hace más de 20 años y más específicas, no tan generales. Si ven el libro de Ziatdinov de hace diez años, todas están ahí, pero mejor explicadas.

La afirmación que no le gustó a Michelone de que el juego a la ciega no sirve para nada y pueda ser, en el peor de los casos, dañino para otras áreas de entrenamiento, lo afirma Botvinnik en varios libros, entre ellos el de su match con Flohr de 1937. (El libro, no el match). Pero también en Kotov, Goloshnishev, Zak y Gufeld. Pero otros tienen sus dudas, como Dvoretsky, Panchenko (en su reciente libro sobre Medio Juego).

 

Examine con interés el artículo de Gobet y Janssen; principalmente porque Gobet realizó algunos trabajos con De Groot,  pero ¿Qué seriedad académica tiene una investigación sobre ajedrez que niega la cultura de una parte del mundo donde nacieron y viven el mayor número de entrenadores y estudiosos del ajedrez?

 

El liderazgo de ajedrez lo mantienen países que formaron la URSS y el bloque de Europa Oriental, Alemania y China; no hay duda. Esa área en el siglo XX y ahora en el XXI, publican la mayoría de los estudios de ajedrez. Curiosamente esa área realizó fenomenales avances en las técnicas de enseñanza, baste decir que ahí se gradúan más universitarios que en cualquier otra parte del mundo.

Si una investigación sobre como progresar en ajedrez se dice científica, y quiere reflejar el estado del arte en eso, no puede ignorar a esa área del mundo, donde hay más ajedrecistas que en todo el resto del planeta.

 

Lo que si me pareció exageradísimo, aunque si no es por eso nadie lo lee, fue el título de “La ciencia al rescate del ajedrez·”, cuando sería “la ciencia popular en rescate del ajedrecista aficionado y poco conocedor”. La poca y tan escasa bibliografía seleccionada para el “análisis” de Gobet y Janssen me hicieron sospechar de que descalifican los trabajos de científicos soviéticos como Vigotsky sobre el conocimiento y, bueno, esa es su opinión. Pero luego no lo hacen tan mal, para sus alcances.

 

Una parte que me gustó e intereso, aunque ya lo había anotado Makagonov en un artículo de “Ajedrez en la URSS” en su número de agosto de 1962, es el problema de generalizar las enseñanzas de una partida específica para luego adaptarla a una nueva partida. Ir de lo particular a lo general y luego de lo general a lo particular a veces es problemático y causa el efecto del “telefono descompuesto”. Lisitsin lo discutió brevemente en su libro “Problemas de la Estrategia” 1955, pero Gobet hacen la observación de que a varios ajedrecistas consultados les pasaba eso. Por supuesto no sabían la receta de Lisistsin sobre la factorización de los patrones y establecer un porcentaje de similitudes en el Factor Esencial del Éxito, como treinta años después “descubrió” un escritor japones, Omae, en su libro de la “Mente del Estratega”, betseller para los empresarios yuppies de los 90s.

 

En su último párrafo dicen que una de las claves es la motivación para realizar el esfuerzo, como comenté en un blog recientemente. Pero alguien dirá que son verdades de Perogrullo. Por mi parte, lo leí en “Frascuelo”, el libro infantil más recomendado por los positivistas en el porfiriato de finales del siglo XIX y uno de mis favoritos. Soy devoto de Frascuelo y de María, como dijera Antonio Machado.

 

Todas las recomendaciones de Gobet y Jansen son buenas y pudieran estar felices de saber que ya en la época de Stalin, en los tiempos más oscuros de ella, los ajedrecistas soviéticos las seguían, pero luego avanzaron mucho más allá. Les recomiendo estudien a dos especialistas en el tema: Alexandr Shashin e Igor Suhin. En cualquier buscador de Internet pueden sacar muy amplia información de ambos y de lo que es la enseñanza del ajedrez después de Kotov y Botvinnik.

 

El ajedrez ha ido muchas veces en rescate de la ciencia, pero ya es ese otro tema.

 

Comitán, Chiapas; a 25 de octubre de 2007.