Suscríbase a Inforchess Magazine

 

Apuntes Bibliográficos  Inforchess nº 21.

 

 

La Revolución de Aperturas de los Setentas.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

Al compendiar los diversos comentarios aparecidos en la super red de Internet sobre las partidas del Mundial de México 2007 y estar agregando algunas investigaciones propias, llamaba la atención que esencialmente se jugaban los mismos esquemas de hace 30 años. No hay nada nuevo bajo el sol, es cierto, pero los triunfadores en el mundial no llegaban a los 10 años de edad cuando las líneas que emplearon en el torneo estaban en su apogeo.

Me pareció muy acertada la afirmación de Kasparov de que lo realmente notable del ajedrez en aperturas había sucedido en los años setenta del siglo veinte. Alguna vez comenté que el mejor volumen del Informador era el número 10, el que tenía las partidas de Fischer en Siegen, Palma de Mallorca, Zagreb, etc. En esos años las figuras eran Spassky, Larsen, Petrosian, Fischer y todos aquellos que jugaron el Match del Siglo en Belgrado entre la URSS y el Resto del Mundo. Todos los campeones mundiales pasados y presentes vivientes en esa época participaron, además del inmediato futuro. Bobby Fischer.

 

En el Mundial de México vimos Marshall, Antimoscú, Variante de Botvinnik, de Ragozin, todas de las cuales tienen un lugar en un libro muy especial.

 

El más reciente, por no querer decir el último, que escribió Garry Kimovich Kasparov sobre ajedrez: “La revolución de Aperturas de los Setentas”. Libro que analiza lo sucedido con la teoría de las aperturas en la década de 1970 y comienzo de la década de 1980. Seguramente aparecerán pronto versiones en varios idiomas, pero la original rusa, editada en 2007 por la editorial Ripol Classic de Moscú, tiene 452 páginas con muchos análisis, más de 100 partidas comentadas e innumerables fragmentos y diagramas. Lo principal lo escribió Kasparov pero hay aportes de decenas de los grandes maestros más notables que en el siglo XX hicieran contribuciones significativas a la teoría de las aperturas. Destaca, por supuesto, Evgueni Sveshnikov, el creativo de Cheliabinsk que ha puesto su nombre en dos de las variantes de la Siciliana más jugadas de los últimos treinta años.

 

Kasparov como jugador a nivel internacional apareció en 1979, pero sus años formativos iniciales fueron precisamente en la década que el considera la revolucionaria del ajedrez en materia de aperturas. Época que fue la antesala del inicio del trabajo con bases de datos informáticas. Recordamos que el programa “Tolynka” y los inicios del Chess Base realmente ocurrieron ya a finales de 1979. Pero ya para 1982, el acopio e investigación de aperturas se apoyaba ampliamente con computadoras. Pero los procedimientos para trabajar en equipo se habían perfeccionado a raíz de los matches Botvinnik – Petrosian de 1963, llegando a su momento cumbre para el match Spassky-Petrosian de 1969, como lo relata el GM Alexei Stepanovich Suetin en su libro de “Lecciones para Sekundant”. Luego de que los rusos trataron de enfrentar el problema Fischer con equipos de trabajo de analistas en 1972, dejaron armado lo que sería el trabajar como corporaciones en fabricar variantes de apertura y que hallaría su herramienta apropiada con las computadoras.

A muchas cosas puede atribuirsele la especial revolución de las aperturas de los setentas, pero lo que no tiene discusión es de que tuvo lugar y Kasparov hace la argumentación de ese hecho de manera brillante. Por supuesto tal crónica y exposición constituyen en un libro magnífico sobre aperturas, tal vez el mejor en muchos años. No me queda duda de que los ocho que participaron en México 2007 lo conocen bien, ya que a menudo siguieron sus recomendaciones al pie de la letra. Aunque hay que decir que en lo que respecta a la Catalana, Kramnik dio cátedra y se mostró muy por encima de cualquier estudio o análisis que se haya publicado en libro o en medio cibernético. Sencillamente lo de Kramnik debe estar en lo más secreto y querido de su disco duro. Máxime que tras el robo de las computadoras de Radjabov y de León Hoyos en torneos mexicanos, y dado lo rápido que aumentó la diversidad de catalogos de los piratas del ajedrez en el Eje Lázaro Cárdenas, Kramnik tenía que cuidar sus análisis para que no aparecieran a la venta en todos lados, muy cerca del Mundial, como los archivos de los dos grandes maestros mencionados, cuyas copias ya son parte de un mercado negro.

Seguramente alguien sacará “La Catalana, el evangelio según Vladimir Kramnik”.

 

El libro además del notable contenido escrito por Kasparov, incluye, ya lo había mencionado, varias aportaciones de Grandes Maestros. Capítulos con nombres tan atrayentes como: La globalización abierta que todo lo revela, de Taimanov, Talento analítico, máximo riesgo de Velimirovic, La Moda la dicta el campeón, de Ulf Andersson, Búsqueda sin fin de Adrian Mikhailchisin, Kasparov pesca en la apertura de Boris Gulko, Resorte de la revoluciòn de aperturas de Dvoretsky, en total 30 artículos por otros tantos Grandes Maestros.

En este voluminoso libro, al estilo de la Serie Mis Grandes Predecesores que produjo la misma editorial, Kasparov va desde un estudio profundo de la evolución y facetas de la “Puerco Espín” hasta un desglose del Gambito Volga o Benko, pasando por 40 páginas de análisis de la Cheliabinsk, como dicen los rusos, o Sveshnikov, como se le conoce del lado occidental de los Urales.

El libro esta realizado con la colaboración y, seguramente amplia, coordinación de Dmitry Germanovich Plisetsly, que es excelente redactor e investigador y esforzado trabajador.

 

Kasparov no regatea en nada la importancia de Fischer en la historia del ajedrez y afirma que las repercusiones de lo creado por Fischer logró fuerza especial entre 1972 y 1975, cuando Fischer ganó su título y luego fue despojado de el por negarse a jugar bajo las reglas de la FIDE con Karpov. Curiosamente Kasparov siguió el ejemplo de Fischer y también perdió el título mundial de la FIDE por no jugar, para luego ceder la supremacía en un match jugado fuera de la FIDE con Kramnik en el 2000.

 

Tampoco deja de reconocer la importancia de la aparición de la serie de volúmenes que conocemos como “·Chess Informant” o simplemente “El Informador” que parte de 1965 y ahora ya tiene más de 40 años de influencia en el nivel popular y profesional de jugar las aperturas hoy en día. Esa época del Informador fue como la antesala de la informática aplicada al ajedrez. Lo mismo que su derivado, el ECO, la Enciclopedia del Informador.  Ahora el informador lucha para sobrevivir, a duras penas, ante su sucesor informático, el Chess Base. Ha tenido que convertirse de una versión “dura” a una obra que aparece en libro y en software. Pero si lo “pirateaban” cuando sólo aparecía en libro, ahora lo raro es verlo en un CD original. Casi todos los que se ven en los torneos tienen su pata de palo, parche en el ojo y cara de malo.

 

Recomendar al lector para que lea y conozca este libro, parece innecesario, pues la mayoría lo hará atraídos por el nombre de Kasparov más que por la recomendación de los muchos aprieta teclas que lo encomien. No se cuantas ventas hayan tenido los diferentes volúmenes de “Mis Grandes Predecesores” en sus muy diversas traducciones, pero la Revolución de las Aperturas de los Setentas, superará los records. No sólo porque quizás sea mejor que algunos de los volúmenes de las series, sino porque los libros sobre aperturas se venden más que los de otros temas en ajedrez.  El tiraje de la edición en ruso, fue muy pequeño: 7000 ejemplares, mientras que el quinto volumen de “Mis Grandes Predecesores” , el que habla de Karpov y Korchnoi, de la misma editorial y sólo un año antes aparecido (2006) tuvo un tiraje de 10 000 ejemplares.

 

Valladolid, Yucatán, camino a Comitán, Chiapas a 4 de octubre de 2007.