Notas Bibliograficas nº 11

 

Carlos Torre y sus Contemporáneos.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

A mediados de diciembre de 2006 se realizará la XIX edición del “Torneo Carlos Torre in Memoriam” en la Ciudad de Mérida, Yucatán; lugar que viera nacer al Gran Maestro Carlos Torre el 29 de noviembre de 1904.

Como es natural, tratándose del único mexicano en la historia que ha logrado ser considerado alguna vez entre los diez mejores jugadores de ajedrez del mundo, varios libros se han escrito sobre la biografía y partidas de este genial ajedrecista yucateco. Aunque sólo compitió dos años a nivel profesional internacional y esto lo hiciera antes de cumplir los 22 años de edad, su huella fue tan grande y tantas fueron las partidas notables que jugó contra los grandes jugadores de su época; que existe mucho material para poder hacer una selección muy exigente de su obra.

Muchas veces, cuando realizo la semblanza de algún gran jugador del pasado, reviso entre 700 y 800 partidas para encontrar 20 que pudieran calificarse de excelentes. Con Torre es todo lo contrario, lo difícil es cuales elegir para no publicarlas, pues todas las que jugó en su vida son interesantes. De los Torneos Internacionales importantes que jugó: Marienbad 1925, Baden-Baden 1925, Moscú 1925, Leningrado 1926, Chicago 1926, e incluso del Campeonato Nacional de México 1926; es muy difícil dejar de presentar alguna partida. Además, hay que ver que en el Campeonato de la Western Association, que en ese entonces era el virtual Campeonato Abierto de los Estados Unidos, Torre venció y realizó partidas de gran calidad. En los anales de la historia de los Estados Unidos figura Carlos Torre como ganador del Campeonato Nacional Abierto y uno de los más ilustres que venciera con más holgura. Otros eventos menores no pueden dejar de mencionarse en una biografía. De hecho, en el único libro que escribiera Torre, “El Desarrollo de la Habilidad en el Ajedrez” (la edición original, realizada en ruso, se tituló literalmente “Como se forma un ajedrecista”), el mismo gran maestro yucateco eligió varias de las partidas de torneos menores entre la muy pequeña selección que comenta en ese libro.

El caso es que los biógrafos de Torre siempre tienen que hacer libros con muchas partidas, ya que hacerlo sobre 30 o 40 es un verdadero martirio, pues es sumamente penoso elegir las mejores 50 partidas de Carlos Torre. Hacerlo de 150 es un poco difícil, pero manejable. Para el mismo Carlos Torre era difícil contestar a la pregunta de cual era su mejor partida. Su más famosa partida es en la que vence al excampeón mundial Emanuel Lasker en Moscú 1925 y que prácticamente se encuentra en todos los libros sobre táctica gracias a la bella combinación que realiza Torre y que se conoce en Europa como el “Molino” y en México, en esa época, le llamaron la “Lanzadera” (una herramienta de tejer manual que algunos jóvenes jamás habrán visto en su vida, pero era común en Yucatán para hacer hamacas y tejidos, entre otras cosas, dirían algunos). Pero a mi, por ejemplo, me gusta mucho el final que entabla con el entonces Campeón Mundial de Ajedrez José Raúl Capablanca y Graupera, donde Torre defiende magistralmente un final inferior y que yo he utilizado en múltiples ocasiones como ejemplo en clases sobre defensa de posiciones difíciles. Otra partida que he utilizado mucho es la del “rey magnetizado”, una defensa Philidor en que Torre con negras emprende una ofensiva de lo más ingeniosa. Pero partidas contra los grandes maestros Ricardo Reti, Yates, Spielman y las palizas dadas a Samisch y  al “eterno” campeón de los Estados Unidos, Frank J. Marshall, no faltan en muchos manuales de ajedrez.

Varios libros se han escrito sobre Carlos Torre, que van desde una novela ficción de cierto mal gusto estético, hasta volúmenes tan grandes que sirven para nivelar cualquier sillón al que se le haya estropeado una “pata”.

Los más serios, forman una interesante trilogía: el escrito por el Dr. Germán de la Cruz, el realizado o más bien “recopilado” por el Dr. Gabriel Velasco y finalmente el escrito por un familiar de Torre y destacada personalidad de su estado, Gilberto Repetto Milán. Por supuesto que también se han hecho innumerables artículos para revistas, y ahí podría anotar el escrito por mi abuelo, el Dr. y General Francisco Raúl Vargas Basurto, para la Revista Mexicana de Ajedrez en 1934 y que el GM Tartakover y los tres autores mencionados, consideran la mejor biografía de Torre escrita en vida del Gran Maestro.

Pero hablamos de libros. El primero, del Dr. de la Cruz, erudito latinista y muchas veces hechizante relator; es sumamente completo y es un deleite leerlo, aunque, salvo los comentarios transcritos de algún gran maestro, le hacía falta cierto grado de conocimientos técnicos de ajedrez para hacerle honor a algunas partidas. Pero por otra parte, no cae en la voluminosidad, su selección de partidas es buena y mesurada. Una buena labor de investigación que le evitó caer en las “fábulas” que se cuentan sobre si Torre tuvo algún tipo de desquiciamiento, como algunos autores imprudentemente describen sin contar con fuentes sólidas y confiables. Don Germán trata con respeto al Maestro Torre, como es de esperarse de alguien que lo amó con tanta sinceridad y admiración.  El Dr. de la Cruz, es realmente médico, pero en México se acostumbra denominar como “Doctor” a los que tienen una licenciatura en Medicina; así que estaba capacitado para evaluar cualquier patología que se hubiera presentado en el Maestro Torre, lo que le permitió no caer en las falacias de alguna novelilla mal informada.

El Dr.Gabriel Velasco, es un doctorado en Física y Matemáticas y un laborioso investigador. Su libro es un verdadero vademécum y tuvo la ventaja de conocer el libro escrito por Don Germán, pero aunque su libro es más completo en cantidad, no logra superarlo. La edición además es muy pobre y poco atractiva. Desde el punto de vista de ajedrez todo va bien mientras pone los comentarios de Lasker, Tarrasch, Bogoljubov y Torre; pero cuando coloca los de Velasco, la cosa se pone mal. Sin embargo, no es posible tener una biblioteca de ajedrez en México sin los dos volúmenes mencionados. Pero al de Velasco le falta el dato interesante, el aspecto que le de personalidad al libro, es una excelente recopilación, pero nada más eso, recopilación. Sin embargo tiene un gran mérito en que planeo y desarrollo el libro pensando en que aparecería en dos idiomas, inglés y español, lo que posibilitaría en que la obra de Torre se difundiera, y en eso tuvo un éxito enorme. Sus tirajes fueron grandes y parece que fue un éxito comercial. Es el único libro sobre Torre de nivel de mercado internacional, aunque técnicamente tenga muchas fallas en análisis y también en datos biográficos. Se estudia al Torre jugador y poco al Torre persona. No pone nada que no hubiera sido ya conocido por todos, y, como dije antes no supera el libro de Don Germán, más que solamente en su difusión internacional y en su mayor volumen.

Pero el tercer libro es el que es mi protagonista de esta nota bibliográfica. Uno que tiene dos ventajas: lo realiza un escritor con metodología, que además es familiar de Torre y tiene la gran ventaja de tener fuentes fidedignas y confidenciales sobre la vida del maestro, además de que varios yucatecos, conocedores de los libros mencionados de Torre, le dieron su “mano de gato” para eliminar algunos errores al manuscrito original escrito dos décadas antes de los anteriores y que mucho tiempo estuvo “enlatado”, como se dice de las películas prohibidas por la censura. Parece que la versión final del manuscrito fue terminada en 1969, siete años antes de la muerte del autor (Don Gilberto Repetto muere en 1976 en la Ciudad de México), y nueve antes de la del biografiado (Carlos Torre Repetto muere en Mérida en 1978). El caso es que el equipo de instructores de la Asociación de Ajedrez de Yucatán, revisó cuidadosamente el manuscrito, paso la versión original de partidas y análisis de la notación descriptiva a la algebraica, lo diagramo y logró de este un libro en toda la forma, bajo la guía del Ing. Alejandro Preve Castro y la supervisión de la Universidad Autónoma de Yucatán.

El libro debería mencionar a estas personas, como al mismo Preve Castro, sin las cuales no se hubiera logrado dar vida al manuscrito del autor. Aunque temo equivocarme, tengo entendido que los fundamentales colaboradores del Ing. Preve en esta tarea fueron Daniel Mena y Miguel Sosa; además del Ing. Esquivel y tal vez el MI Ramón Huerta, además de numerosos aficionados yucatecos.

El libro supera a los anteriores, pero tiene un gran defecto: su limitado tiraje de 500 ejemplares, lo que lo hace sumamente difícil de conseguir fuera de Yucatán. Máxime que no se difunde mercadotécnicamente y solo me atrevo a recomendarlo por tener algunos ejemplares, no muchos, para algunos realmente interesados. Otro defecto, muy grave, pero también muy compensado, como aclararé más adelante, es que no tiene fotos interiores. Es curioso pero me dijeron en Yucatán que sólo tenían unas cuantas fotos de Carlos Torre. Afortunadamente, mi abuelo me heredó numerosas fotos de ajedrecistas destacados de esa época, muchas de ellas autografiadas, entre ellas una docena de Don Carlos Torre. Además, como en mi juventud tuve oportunidad de tratar al Gran Maestro ya en su vejez, también tengo muchas de aquellas fotos. A esto hay que añadir que el Dr. Carlos Fruvas Garnica, vive aún en Valladolid y que a sus 102 años conserva lucidez y un baúl de recuerdos y fue cercano amigo de Torre de 1925 a 1928. El caso es que quizás se podría hacer un CD con ese material y complementar de alguna forma los trabajos sobre Torre. Ya estoy trabajando en ello.

Pero regresando al libro, si bien en el interior no hay fotos, en la portada hay algo excepcional. Un trabajo artístico de alto nivel: un dibujo realizado por el afamado artista plástico yucateco Gabriel Ramírez, lo que da personalidad muy especial al libro. La contraportada también tiene algo mucho muy especial: Una partida poetizada por el vate yucateco (y miren que Yucatán se caracteriza por el alto nivel de sus poetas), el Lic. Antonio Canto López en 1927, en Nueva York; y que el Ing. Alejandro Preve rescató para la posteridad en esta edición realizada en junio de 2005.

El libro contiene unas 150 partidas muy bien seleccionadas, pero además una serie de datos que permiten seguir la trayectoria meteórica de Torre, así como dan una semblanza respetuosa y confiable de su vida; sin afirmaciones que no estén sustentadas en documentación y avaladas de alguna forma históricamente confiable. En muchas ocasiones, en diversos artículos, he tenido que criticar a aquellos que difunden “relatos anecdóticos” sobre la vida del Maestro Torre que solo consiguen denigrarlos a ellos mismos, pues demuestran que han canalizado su envidia a la figura de gran fama de Carlos Torre, de la manera más vil. Muchos tratan de explicarse el temprano retiro del ajedrez del maestro yucateco aduciendo trastornos de conducta y han magnificado algunas extravagancias observadas, que, por otra parte, son minimizadas en ellos mismos. Hay un Maestro Internacional que en un artículo habla de que Torre se desnudó en público, cosa improbable y seguramente falaz, y no observa que él mismo ha aparecido en fotos en la Internet como maestro de ceremonias encaramado en una silla y portando un gorro digno de los bufones de la Edad Media o con un sombrero de copa enorme que avergonzaría al mismo Abraham Lincoln. Todos los que conocieron a Torre le podrán decir que era pulcro, mesurado, con una personalidad tranquila, en toda época, tanto de joven en 1925 como de anciano digno en 1975.

El libro “Torre y sus Contemporáneos”, editado por la Universidad Autónoma de Yucatán, tiene muy pocos, poquísimos detalles defectuosos, pero es por mucho un libro notable y el mejor que se ha escrito sobre el maestro. Merece ser más conocido y difundido.

 

México, a 11 de Noviembre del 2006

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