INFORCHESS - Informática aplicada al Ajedrez

 

Notas Bibliográficas de Inforchess No. 9

 

 

por el IM Raúl Ocampo Vargas.

 

La otra Historia del ajedrez

escrito como coleccionable el IM Ricardo Calvo , publicado por Jaque XIX, a lo largo de dos años.

 

IM Raul Ocampo VargasA lo largo de los años en mis incursiones por la Internet, he titulado de tantas maneras las series de mis artículos, que ya estoy hecho un verdadero lío, por lo que prefiero ahorrarme aquello de “nota número x” pues ya son más de una centena en cada rubro.

Siempre tienen una atracción los libros escritos por personas que en la vida real son luchadores y controvertidos. Si bien los tiempos cambian y algunos poetas “malditos” después se tornan en escolásticos, posee un atractivo especial el leer a alguien del que se sabe que en la época que hizo sus escritos estaba en pleno debate con su entorno.

Uno de los poetas que más me agradaba leer en mi juventud era William Blake, su desafío a su época me estimulaba el ánimo jacobino. Ni que decir de Lord Byron, con su impertinente forma de ser. Si bien me simpatiza el Byron que a orillas del Lago Lehman escandalizaba a la sociedad ginebrina, en realidad aprecio al que unió su destino al Alea de los griegos en rebelión.

Ya con la edad me afilié más a Antonio Machado, maduro en su rebeldía y que en la vejez, el momento más duro, emprende el exilio.

El libro del que quiero escribir esta vez para los lectores de inforchess es singular por varios motivos. No fue un libro normal, sino uno realizado a la manera de los de Charles Dickens, “por entregas”, una serie coleccionable que había que aguardar con impaciencia cada mes. Modelo nada común para el ajedrez del siglo XXI. Fue escrito por un “poeta” que quisieron etiquetar como “maldito”, aquel Maestro Internacional que se atrevieron a darle, por primera vez en la historia de la organización, el nombramiento de “Persona non grata”.

Curiosamente cuando le conocí, tenía un aspecto muy convencional, bien rasurado y peinado, con pelo bien cortado, camisa y corbata impecables, parecía banquero o al menos empleado de nivel de un banco. Conforme su rebeldía a lo establecido se fue estableciendo, su aspecto fue manifestando su protesta. Se volvió barbado como el “Che”, seguramente hubiera querido dejarse el pelo largo, pero era demasiado. Desechó corbatas y el mirar sociable, se torno en aquel observar característico de la “Angry Generation”, pasó, vamos a ver, del estilo bancario al estilo “Hemingway”, aunque sin la robustez del habitante de la Finca “El Vigia” de San Francisco de Paula, Cuba.

En La Habana en 1966, a pesar del calor, se le veía siempre muy formal, pero veinte años después ya había madurado y ya no se “formalizaba” para darle gusto a nadie.

Ricardo Calvo Minguez, Maestro Internacional de Ajedrez, historiador del Ajedrez y polemista, vivió sólo 58 años, falleció en Madrid un 26 de septiembre como hoy, tras una larga enfermedad. Nacido en Alcoy, Alicante. Participó en varias Olimpiadas de Ajedrez: La Habana 1966, Lugano 1968, Siegen 1970, Niza 1974 y Buenos Aires 1978.

Durante varios años colaboró en la revista Jaque. Autor de varios libros, como el  titulado "El poema Escacs de d'amor", sobre el ajedrez en Valencia del siglo XV. En sus últimos días trabajaba en la preparación de seis libros para la "Enciclopedia de la Historia del ajedrez". Así dice su obituario. Pero hablemos de su libro “La Otra Historia del Ajedrez” y en su introducción está una mejor descripción, “interposita persona”:

“A la hora de volver a escribir, en esta ocasión para un suplemento coleccionable de JAQUE, me asalta con fuerza el recuerdo de José María González (1925-1985), el entrañable y entusiasta creador de la revista. Huérfano antes de la guerra civil, fue recogido por un relojero con quien aprendió los golpes, el trabajo y, quizá como evasión interior, el juego del ajedrez. En los años 40 emigró a Caracas, y pasó la primera noche recorriendo a pie la ciudad para explorar los emplazamientos adecuados para una relojería. Acabó, tras el esfuerzo de muchos años, teniendo varias joyerías. Su gema preferida era el ajedrez, y a su regreso a San Sebastián fundó la revista, que pronto se iba a convertir en la única referencia independiente para contar lo que pasaba en nuestro mundillo. Recordamos sus incesantes viajes por los torneos, porque con o sin motivo, tenía esa desazón viajera que le impedía permanecer más de tres días en el mismo lugar. He visto este síndrome en otros golpeados por la infancia. En la sociedad gastronómica donostiarra a la que pertenecía le apodaban con amistosa sorna “siempre a tope”.

González no tuvo una vida familiar feliz, pero como era honrado, se enfrentó muy pronto a las corrupciones de los federativos de ajedrez. El esfuerzo en solitario resultó superior a sus fuerzas, y en el último año de su vida le quitaron las ilusiones de vivir con insultos, difamaciones y telefonazos amenazantes los mismos federativos de la vociferante jauría que había denunciado. Murió tras una neumonía, negándose a respirar cada vez que le pretendían desintubar. Los médicos del hospital no se explicaron las causas.

Cuesta trabajo entender aún hoy cómo la colectividad ajedrecística pudo consentir y tolerar durante tantos años con su pasividad, frivolidad o complicidad interesada tantos desmanes a los que se enfrentaba González sin ayudas. Mientras ahora pasamos la página de las pesadillas anteriores, deseo que los primeros trazos de pluma vayan dirigidos a la memoria emocionada de aquel amigo.

Como de esta historia reciente ya prefiero no hablar, el tema de estas divagaciones coleccionables va a ser la historia antigua del ajedrez. El camino que he seguido me quedó indicado por Yuri Averbach, quien al ver que tomé partido por las denuncias y críticas de González, supo que mi carrera como jugador iba a quedar definitivamente malbaratada. Me dijo lo siguiente: “Mire. A mi me pasó lo mismo en el sistema stalinista, y opté por refugiarme en la investigación de la historia del ajedrez. Le aconsejo que aproveche mi experiencia, porque ese mundo no se lo pueden quitar los federativos, y en cambio el de los torneos o la proyección internacional se lo van a bloquear”. Estas palabras tuvieron en mi destino biográfico un efecto decisivo, y por ello iré siguiendo en estas páginas las andaduras de mi aventura personal en el terreno, hasta entonces desconocido para mi, en la historia del ajedrez.”

 

Así comienza su libro, y es la crónica de un jugador que deviene en historiador. La historia no puede poner el mote de “Persona non Grata”.

Ahí, en su libro, describe como se manipula la historia. En estos días cuando una novela y película con el nombre de “Código da Vinci” relata la manera en que se busca manipular la historia, el trabajo de Calvo adquiere una actualidad que asusta. Su descripción de cómo se elevó la figura femenina en el siglo XV para satisfacer, mi interpretación personal, a la “Católica”, y de cómo historiadores como Harold James Ruthven Murray (1868-1955) manejaron la historia del ajedrez con tintes políticos cambiando las fuentes alemanas e ignorando personajes tan importantes para el ajedrez como von der Lasa, nos hace pensar si no en todas las áreas de la historia sucede así.

Al contemplar las grandes obras del mundo islámico en Andalucía, no puedo sino pensar en la manera en que el ajedrez llega a nosotros, traído desde los abbasidas de Persia, enriquecido por los árabes que ilustraron el sur de España, llenándolo de universidades  y que fue un ajedrez modificado por poetas catalanes para glorificar a la que a sangre y fuego entro por puertas granadinas que observo.

La Dama y su historia aparece, como entre brumas, de golpe entre poemas valencianos y trabajos de Lucena, en la “Otra Historia del Ajedrez” que Calvo nos lega.

Cuando el Departamento de Oriente Medio del British Museum propuso la aventura de investigar la historia del protoajedrez, al inicio se podía pensar que Samarcanda o la traza del Xiang –Qi es lo que dirigiría los primeros pasos. Pero tenía que ser España y Andalucia el primer paso. El académico Cherevko se sorprendió de que había que seguir los pasos de Calvo. Y ahora que llega un 26 de septiembre, fecha que coincide con el deceso del maestro alicantino, habría que hacer un apunte. Y lo hago con la intención de que aparezca en un sitio web valenciano. Como espero me busquen en Andalucia o en Cuba, como diría García Lorca, había que pisar Granada y dejar una flor, como la de los puros de Romeo y Julieta, en una plaza de Toros y enterrar un habano de Fonseca. Kiril cumplió con todo este rito y permitió que hiciera estas anotaciones.

 

Todo lo cual para reflexionar sobre lo que escribe Calvo en su “Otra Historia”:

“La historia de los historiadores de ajedrez está además impregnada a menudo de prejuicios y de interpretaciones sesgadas, conscientes o inconscientes, que distorsionan en muchas ocasiones lo que se viene aceptando con la peligrosa expresión de “verdad histórica”. Viene de la mano la idea de que en muchas de las cosas que hemos creído que eran ciertas pueden ser mentiras organizadas, porque los datos que las contradicen han sido deliberadamente silenciados.”

Como es difícil ser empleado del “British Museum” y hablar mal de los historiadores ingleses, el caso es que Calvo disiente ampliamente del británico y hay que, a regañadientes, estar de acuerdo en ello. Calvo presenta una convincente relación de historiadores de todos países que disienten con Murray. Linder y Averbach son citas inevitables, lo mismo que Galina A. Pugachenkova, sin contar con el apreciado y “aguantador” Dr. Kiril E. Cherevko, y el Dr, David H. Li, de Florida, que insistirá siempre que el Xiang –Qi es el verdadero origen del ajedrez. El caso es que el argumento del origen en la India está siendo refutado. Victor Keats, según Calvo, presenta la más interesante argumentación basada en la literatura hebrea de que el ajedrez no puede ser de origen indio.

El caso es que el libro de Calvo tiene una importancia clara desde diversos puntos de vista, además de que se adereza con la interesante vida personal del autor. Producido el libro por la Revista Jaque XXI, fue por entregas durante un par de años, y para el público de habla hispana es accesible. Elegí hablar de este texto por varias razones.

 Primero, porque me busca atraer la atención hacia libros poco conocidos y este, en particular, aunque lo ha tenido mucha gente, parece que no lo han leído y quiero estimular a que lo hagan.

Segundo, es un 26 de septiembre.

Tercero, estoy donde la “Católica” alcanzó su mayor poder como “Dama” del ajedrez universal. Tercero, actualmente estoy trabajando, como Calvo y Averbach, toda proporción guardada, en la historia del ajedrez, lo que generalmente sólo hace pasar hambre.

Cuarto, el libro es magnífico y quisiera compartir el gusto por el hallazgo.

Quinto, es como un homenaje a un amigo con quien hubiera querido compartir más tiempo.

Sexto. Va a la salud de Cherevko que perdió apostando contra Kramnik y pagará los boletos a los toros.

 

“Si me pierdo, búsquenme en Cuba o en Andalucía”

Federico García Lorca , a 70 años de su asesinato.

 

IM Raul Ocampo Vargas

Granada a 26 de septiembre de 2006.