Apuntes Bibliográficos para Inforchess.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

Las colecciones de revistas de Ajedrez.

 

En los siete años que van del siglo XXI se ha contemplado la desaparición de varias revistas de ajedrez, sobre todo iberoamericanas. Mucho se ha escrito en la prensa que el futuro de los grandes diarios estriba en transformarse principalmente en publicaciones digitales y establecer como su versión principal la aparecida en Internet. Los lectores actuales poco ven ya los diarios o tabloides impresos en papel y prefieren consultar las noticias en los monitores de computadoras. La lectura regular de diarios es casi actividad particular de quienes aún no acceden a los medios de comunicación modernos o no cuentan con recursos o facilidades para hacerlo. Al haber menos demanda, hay menos dinero y en consecuencia no hay como pagar periodistas de nivel y baja la calidad.  Pasan a ser pasquines.

 

Un fenómeno parecido se auguraba a las revistas de ajedrez. Pero algunas han mantenido una calidad competitiva y aún son atractivas para buen número de lectores, aunque, en comparación de los de Internet, son minoría.

Pero si uno examina colecciones de un año de una revista clásica de ajedrez, la calidad de artículos y la profundidad de análisis de algunas partidas es incomparable con lo que aparece por Internet. Es como comparar un torneo round robin internacional de gran tradición, como el de Hastings, Wijk aan Zee o Capablanca in Memoriam; con un popular torneo suizo, aunque sea internacional, en donde hay días con dos rondas. Simplemente unos tienen clase y otros no.

 

Pues así algunas revistas de ajedrez lucen majestuosas ante sitios web, en lo que es la calidad. Pero en cambio, si vemos los costos, una revista de 5 dólares, o su colección completa de 60 dólares, tiene un 10% de la cantidad de material que un CD de Ajedrez de un sitio web, como el Chess Base Magazine, o el Inforchess Magazine; que cuestan la mitad.

Pero para el lector de la vieja guardia, o para aquel al que la computación no se le dio, o de alguna forma se quedó en los años de la mitad del siglo XX, las revistas, coleccionadas y encuadernadas por año, siguen siendo el agasajo principal, incluso superando al de un buen libro de ajedrez.

 

Revisando mi vieja colección de tomos encuadernados, mientras preparo la esperada mudanza a otras latitudes y playas con palmeras borrachas de sol; no deja de maravillarme la belleza de algunas revistas. La que creo es la mejor, es Chess Monthly, sobre todo sus años 2000 y 2001. Artículos muy profundos e interesantes, bien escritos y con gran propiedad. Una de las revistas más antiguas fue la “Chess” de Sutton Coldfield, fundada por el siempre amable Baruch Word y que evolucionó hasta la actual “Chess Monthly” la casa matriz del TWIC que nos provee de partidas via Internet cada semana. Lo mejor en revistas impresas y lo mejor en Internet, unidos en una misma casa comercial.

Recuerdo al gentil Baruch en Malta, en La Valetta, en 1980. Ahí adquirí mis primeros tomos de “Chess”, de los años 1971 a 1980. Luego cambió mucho de formato, mejorando notablemente a partir de 1985, y convirtiéndose en la actual Chess Monthy.

 

Algunos discreparán, pero sólo los absurdos se enfadan con los que no están de acuerdo con uno, y me argumentarán que “New in Chess” es mejor revista. Opino que esa revista, creada y dirigida por el amistoso GM Jan Timman, que en su visita a México me obsequiará el primer tomo anual de la revista, que no hay que confundir con los New in Chess Yearbook, es muy buena, pero no tan completa y agradable como Chess Monthly. New in Chess tiene excelentes y profundos comentarios de las partidas presentadas, con una amplia gama de autores que realizan un estupendo trabajo de análisis, pero pretende ser muy doctoral y es aburrida para “hojear”. Chess Monthly tiene también muchas partidas extensamente comentadas, pero además tiene un poco de todo y es sumamente divertido “hojearla”.

 

Otra muy buena revista coleccionable es “Rochade Europa”. Aunque por lo general los ajedrecistas hispano parlantes tienen la costumbre de ignorar todo lo que no se publique en español o inglés; el caso es que hay mayor número de revistas de calidad en alemán que en esos idiomas. Ya no hablemos de otros lenguajes como el ruso, con su revista “64” que se publica ininterrumpidamente desde 1969. Bueno, el Deutsche Schachzeitung , una revista alemana de ajedrez, se editó ininterrumpidamente durante siglo y medio, a pesar de dos guerras mundiales. Rochade Europa es una revista con mucho material, el mayor obtenible en una revista en todo el mundo, además de ser la revista de ajedrez más barata del mundo y no por ello es de baja calidad. La clave de su éxito radica en el enorme volumen de sus ventas, lo que hace que a sus redactores fijos les pague muy bien y a los que ocasionalmente escribimos ahí nos retribuyan de una manera muy satisfactoria nuestros artículos.

 

Gracias a eso pueden ofrecer una revista de calidad a bajo costo, ya que su enorme tiraje les brinda la expectativa de buenos ingresos.

Para los franco parlantes, la revista de ajedrez de más tradición y más bella presentación es el afamado “Europe Echecs”. Aunque su precio es el más alto, después de New in Chess”, mantiene competitividad en el mercado con Chess Monthly y Rochade Europe, superando en ventas a New in Chess, gracias a la calidad de presentación y a lo atractiva en lo general que es.

 

Otro tesoro para cualquier bibliomano es una colección de años encuadernados de “Chess Life”. Aunque esta aún a mucha distancia de “Chess Monthly”, en presentación y contenido; tiene, por sus artículos, derecho a competir con su contraparte inglesa, Chess Monthly y supera a todos los demás órganos de comunicación de una Federación nacional. Comparar “Chess Life” revista oficial de la Federación de los Estados Unidos, con, por ejemplo, Chess Moves, de la Federación Británica, sería impensable.

 

Otras colecciones encuadernadas, aunque de revistas desaparecidas, pero de indudable calidad, también tengo el gusto de poder “hojear” y, de vez en vez, extraer algo para tenerlo en formato “Chess Base”, como el archivo adjunto a este artículo. Me refiero a revistas como “Jaque Mate” de Cuba, con más de 16 tomos anuales, o El Boletín de Ajedrez de Radio Rebelde, de Cuba, que tengo completa y que se mantuvo vigente sólo unos cuatro años. También las revistas en ruso “64”, tomos de 1969 a 1990 y algunos de 2001 y 2002; la “Revista de Ajedrez en la URSS”, de los años 1970 a 1990, año en que desaparece la URSS con todo y revista. La RevistaSzachy” de Polonia, es también una colección preciosa. Otra revista muy buena era editada por mi amigo el GM Aivar Gipslis, ya fallecido y que estuvo en México larga temporada; la revista “Ajedrez” de Riga, Letonia. Esa revista fue editada en ruso y en letón. Poseo únicamente tomos anuales en ruso y unos cuantos números sueltos en letón, idioma que ya desistí de aprender, tras muchos intentos. La Ciudad de Riga fue el lugar de nacimiento de genios como Miguel Tal, Aaron Nimzovich, Shirov, Vitolinsh; y lugar de acción del mejor entrenador de ajedrez, el Maestro Nacional Alexandr Koblentz.

De las revistas españolas podemos mencionar a la desaparecida “Gambito” en mi opinión la mejor, por lo que atesoro varios años encuadernados. Otra es “Jaque” con una amplia colección, que abarca dos décadas de la revista. Esta revista tuvo años muy buenos y otros regulares. Es curioso, pero he vendido muchos de los regulares y los muy buenos, por alguna rara razón, no son escogidos por los compradores. ¿Será que querrán acompañarme y terminar sus días en un librero a la orilla del mar? Francamente yo preferiría que formaran parte de una buena biblioteca de ajedrez de un club o una escuela. Pero, en fín.

 

Los mejores artículos de “Jaque” son los del GM Illescas y los del GM Zenón Franco.

 

La Revista Peón de Rey, se me hace regular. A veces tiene buenos artículos de Zlotnik, Ubilava o Amador Rodríguez, el entrenador de Peter Leko; pero en su colección anual, no encuentro más de una docena de artículos dignos de ser estudiados profundamente. Lo mismo me pasaba con “Ajedrez Internacional”, pero esta colección se vendió en la primera oportunidad que la puse a la venta en septiembre de 2006. Bueno, estaba completa y de más de 8 años. Los mejores artículos eran firmados por el MI Luis Siero y el GM Jesús Nogueiras de Cuba, y uno que otro traducido de jugadores rusos y húngaros, como Sveshnikov y Adorjan.

 

Revistas mexicanas, puedo mencionar la “Revista Mexicana de Ajedrez” con sus tomos 1933, 1934 y 1935. La de Enroque del Pacífico del recordado maestro Simón Delgado Ramírez, que duró sólo dos años. La de “Ajedrez en San Luis”, del entrañable profesor Joaquín Durazo Miranda, a quien tendremos pronto oportunidad de honrar participando en su torneo in memoriam próximamente. De esa revista tengo unos 90 números sueltos, pero ni un año encuadernado. Su valor estriba en que es la única crónica del ajedrez mexicano entre 1965 y 1985. Otra revista es la “Mate”, años 1962, 1963 y 1964. El Boletín de Ajedrez de Zacatecas, editada por el Ing, Zezati en los años 1925 a 1934 y que publica una serie de artículos escritos por Carlos Torre, totalmente desconocidos para aquellos que no tuvieron en sus manos la revista zacatecana, me parece clave para la crónica del ajedrez mexicano y estoy en proceso de donarla a una biblioteca, pues no me parece que deba salir dicha colección nunca de territorio nacional. Lo mismo podría decir de “Revista Mexicana de Ajedrez”, la publicada de 1896 a 1899 por Manuel Marquez Sterling, que más tarde llegaría a ser Presidente de Cuba, pero en esos años radicaba en Ciudad de México.

El mundo de las revistas de ajedrez es muy grande y por eso puedo decir que he hablado de algunas cuantas. No he mencionado ni el “British Chess Magazine”, ni “La Strategie”, ni el “L’Echiquier”, ni “Ajedrez Americano”, o “Ajedrez” de Argentina, “Ajedrez de Estilo” o el “Capablanca Chess Magazine”. Colecciones encuadernadas que alguna vez tuve en las manos, pero que han circulado a otros coleccionistas a lo largo de una historia de mudanzas o intercambios.

 

El coleccionar revistas de ajedrez encuadernadas y juegos de ajedrez fue en un tiempo un hobby. Ahora que he empaquetado unos 30 juegos de ajedrez de todo tipo y países, pero eso si, todos de torneo; como los oficiales en las Olimpíadas de Niza 1974, Malta 1980; o en torneos de Austria, Suiza, Alemania y Holanda; o los del Mundial Juvenil de 1971 en Atenas, o el que mandó fabricar el “Che” en Cuba a principios de los años 1960s, o los “Batos”, o el “Zagreb”, favorito de Robert James Fischer, que usaba en Cancún en su larga estancia con el GM Miguel Angel Quinteros; puedo decir que “El ajedrez pesa”.

 

Una vez topé en Guatemala con un coleccionista de fotos de ajedrez. Tenía miles de fotografías de jugadores y torneos. De Capablanca, con quien había jugado en 1939, conservaba más de 350 fotos. Sus fotos las guardaba en una serie de cajas de madera que debieron pesar muchos kilos y que eran como oro molido. Me llamaba la atención una colección de 200 fotos de Najdorf de su match en El Salvador con Reshevsky, pues nunca vi. alguna publicada antes o después en otro lado. Me regaló unas diez fotos mías de los años 1967 a 1971 y una de mi abuelo de 1932. Tenía cientos de fotos de jugadores mexicanos y miles de jugadores centroamericanos, ya no digamos de Grandes Maestros.

 

En 2001 me enteré que había fallecido, el gran Vassaux, que era su nombre. Nadie sabía del paradero de esa enorme colección de fotos. Simplemente se perdieron para la historia. Yo las 30 años antes, en 1971.  Ningún jugador Guatemalteco supo darme referencias de esa colección. Si se hubieran puesto a remate, como Larsen hizo con unas fotos de Capablanca, seguramente se hubieran vendido en miles de dólares.

 

Si tiene el lector muchas revistas de ajedrez sueltas, trate de juntar años completos y encuadernarlas, es la mejor manera de tratar de preservarlas para la historia. Y si de repente tiene problemas de espacio y no puede tenerlas en libreros, no las guarde en cajas anónimas. Mejor véndalas y así habrá posibilidad de que alguien las aproveche. Y de ser posible, de preferencia véndalas a una biblioteca. La mejor biblioteca de ajedrez en México, la del Lic. Alfonso Carreño, de más de 8000 volúmenes, de repente, a su muerte, se desmembró y la vendían en pequeñas fracciones en “tianguis” . Unos libros, muy buenos por cierto, los llegue a comprar en 20 pesos cada uno (dos dólares) que no pagaban ni la encuadernación en piel que tenían. Todavía me acuerdo de la colección que el Lic. Carreño tenia de más de 20 años encuadernados de la revista italiana “L’Italia Schacchistica” ¡Quién sabe ahora por donde andará!