La Era de Oro del Libro de Ajedrez

Por MI Raúl Ocampo Vargas

 

 

 

La informática ha tenido una influencia enorme en el aumento de la creación bibliográfica. Los comentaristas y autores de ajedrez tenemos una serie de facilidades para escribir y publicar que eran impensables hace cuatro décadas. Se ha acelerado el proceso de elaborar un libro. Antes, por lo general, uno publicaba algunos artículos en revistas y poco a poco iba dando mas cuerpo al escrito. Después de mucho, el manuscrito estaba listo para revisiones y para ofrecerlo a las editoriales. Si se lograba despertar el interés, se iba poco a poco refinando y adecuando a las expectativas y visión de la editorial interesada y finalmente, por lo general no antes de un año de que naciese la idea, se imprimía y poco a poco se distribuía. En un proyecto así participaban varias personas y era un trabajo muy arduo para el autor, que muchas veces se desanimaba y así fue frecuente que las ideas quedasen en el tintero, o simplemente no pasasen de los primeros artículos publicados en revistas.

Entre 2010 y 2012 se han escrito y publicado libros magníficos y si quisiera hacer una nueva serie de extractos de libros seleccionados, tendría que ser muy amplia y casi semanal, pues no hay día que no aparezca un libro importante. Pretendí, alguna vez, hace un par de meses, elaborar una lista de nuevos libros para volver a escribir mis notas bibliográficas y la lista se me hacía enorme. Libros como el de “Notas Secretas” del GM Bronstein y Voronkov, o varios del GM Soltis como el de “Que se necesita para ser Gran Maestro”, o varios nuevos del GM Nunn, o uno como el de “Tragicomedia en el Final” del MI Dvoretsky; o los de ejercicios de finales del GM Pinter, o los de enseñanza para niños del Maestro Suhin; o algunos libros poco accesibles para los lectores de habla hispana como los que escribió el padre de la GM Almira Skripchenko, o libros de memorias de ajedrecistas al estilo “Apuntes de un Ajedrecista” del GM Kotov o “Un ajedrecista profesional” del GM Tukmakov; serían como imprescindibles en mi nueva lista. ¿Qué decir de los poco conocidos manuscritos de Ilyin Genevsky o los de Kapengut, o las ediciones en mimeógrafo de muchos grandes entrenadores soviéticos desconocidos fuera de Rusia?  ¿Y que hay de la producción poco conocida de Iberoamérica? Hay un “boom” en calidad y cantidad de producción bibliográfica ajedrecística.

Pero aunque hay muchos libros, muchos se quejan de que no logran progresar en ajedrez. El conocimiento existe plasmado en libros, videos y colecciones informáticas. Pero falta algo.

La transformación de un jugador principiante a uno bueno es a través de su propia actividad, la construcción de las capacidades humanas viene por la acción.

De los libros se decía que no bastaban, por falta de interactividad, porque no contestan preguntas y que así se hace el entrenador indispensable. Se buscó mucho como superar esto, como crear el libro interactivo. La informática trató de llenar ese vacío y surgieron programas de computación que hacían preguntas al ajedrecista y medían la calidad de la respuesta. Programas que colocan posiciones a resolver y dan puntos de acuerdo a la precisión de la respuesta, resultaron efectivos hasta cierto punto.

Como hace siglos, se acepta que el libro es el mejor medio de transmisión de conocimiento, siempre que se una a un tutor o maestro, o en el caso del ajedrez, un entrenador o “coach”.

A través de los tiempos y los progresos en las ciencias educativas, se han sugerido y creado “añadidos” a los libros, como guías de estudio, mapas mentales, síntesis, etc. Una serie de recursos de uso común en muchas disciplinas, pero que en el ajedrez, sobre todo en sus expresiones en idioma castellano o inglés, son prácticamente desconocidas.

El desarrollo de hábitos y de capacidades humanas para hacer uso del conocimiento de manera práctica y así obtener los resultados deportivos buscados por un ambicioso jugador de ajedrez, requiere de muchos “añadidos” al libro de ajedrez, pero este, en si mismo, sigue siendo indispensable y factor esencial para el que un jugador tenga la cultura ajedrecística necesaria, su segunda naturaleza dedicada al ajedrez, sin la cual el éxito en los torneos no puede esperarse.

Los autores y los libros cumplen, ahora tocará a los lectores el hacer uso adecuado de los libros, para lo que no basta leerlos, sino saber “elaborarlos”, apropiarse de ellos, hacerlos propios, convivir, hermanarse con sus conocimientos, aplicarlos con nuestra motivación y voluntad para jugar bien.

En lo que toca a que los libros no responden preguntas específicas sino hay que saber extraer las respuestas, esto ha sido preocupación de muchos autores de ajedrez. De hecho hay varios excelentes libros escritos en el formato de preguntas y respuestas, aunque en buena parte fueron creados a partir de artículos en revistas a la manera de “Haga preguntas al maestro”. Algunos de ellos derivaron en libros notables, como el de Preguntas y Respuestas del Maestro Bruce Pandolfini, o el “Chess Cathecism” del GM Larry Evans, así como sus libros “Chess quiz” y “What the Best Move”. La GM Elena Dembo también hizo un libro basado en las preguntas que le hacían y en la revista rusa “64”, la sección de Preguntas era una de sus secciones notables como lo era la del GM Larry Evans en Chess Life. En muchas revistas hay estas secciones notables y otras publican continuamente entrevistas a grandes maestros y entrenadores que pueden ser muy instructivas e ilustrativas, como unas recientes al GM Kramnik, y las de los protagonistas del match Anand y Gelfand.

Los libros en que los grandes maestros no son cuestionados, sino ellos son los que preguntan al lector son de lo más provechoso. Repito que la transformación positiva de un jugador es a través de su propia actividad. Leer y Estudiar, pero muy importante cuestionarse y resolver. Preguntas y Respuestas. Muchos libros lo hacen así, por ello es un poco exagerado decir que los libros no contestan preguntas.

Que el entrenador es indispensable, no hay duda, la experiencia es lo que más hace falta a la juventud; por ello un entrenador con larga historia, si conserva el gusto por el ajedrez a pesar de tantas batallas y tantos tropiezos, puede ser invaluable para ahorrar muchos dolores al joven jugador. Pero el mejor entrenador es el amante de los libros, del conocimiento, es aquel que sabe hacer guías de estudio de los libros para fomentar el trabajo independiente del jugador. La misión básica del entrenador es hacer independiente a su alumno. Y alumno que no supera al maestro lo decepciona.

 

México, a 29 de Junio del 2012