XIX Torneo Internacional GM Carlos Torre Repetto in Memoriam, crónica retrospectiva panorámica desde dentro.

(Dedicado al Padre Leopoldo Guzmán).

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

Cabo de la Roca, o más bien Praia Da Rocha, se dice el sitio más occidental de Europa, de cara al Atlántico mirando a la América Nuestra. Este lugar debió parecerle un trampolín ideal a Enrique el Navegante para sus exploraciones. Llegar acá tras recorrer los 16 kilómetros del puente Vasco Da Gama y dejar en Lisboa la famosa torre para pisar tierras continentales americanas y seguir tras de la huella de un ajedrez y así poder encontrar un premio de recompensa, es como perseguir el final del arco iris para hallar la olla de oro de un duende irlandés.

Los arco iris parecen no tener final y si en Hesperia no se encuentra el vellocino de oro, parece que en Sisal tampoco encontramos ni el ajedrez buscado ni el papel que demuestre que el Greco salió de La Habana y llegó a tierras yucatecas.

Buscando el final del arco iris se fue encontrando de todo, pero nada de lo buscado. Biografías interesantes como la del maestro mexicano Adrián García Conde que compitiera con Capablanca en Hastings y que fue, después de Don Andrés Clemente Vázquez, el primer mexicano que jugara a nivel internacional. Vio sus primeras luces en Valladolid, Yucatán; como descubrí al buscar un acta de defunción y encontré una de bautizo. El caso es que, siguiendo recomendaciones del Padre Guzmán, que adora la campiña yucateca; terminé como cronista, nuevamente como en febrero de 2006 en Cuernavaca, de un torneo internacional de ajedrez. El Cabo de la Roca se perdió por unos meses de que se siguiera horadando. El caso es que a pesar de haber participado en la primera edición del “Carlos Torre in Memoriam” y de haber jugado en una buena cantidad de ediciones del evento, nunca había participado laboral y técnicamente en su organización. El “Carlos Torre”, como es natural, ha sufrido múltiples modificaciones a lo largo de los 18 años de su existencia. Algunas han sido afortunadas, otras no; algunas sumamente positivas, otras sumamente negativas. A base de prueba y error se ha desarrollado un sistema de torneo muy interesante, pero que aún así no termina por dejar completamente satisfechos a sus organizadores. Algunos jugadores de cierto renombre han tratado de influenciar la manera de efectuar el “Torre” y un par o mas lo han logrado, no siempre con buenas y positivas intenciones.

El evento es sumamente complejo, como lo son sus objetivos y las variables de las circunstancias y el entorno. A mi muchas veces me pareció que favorecía demasiado la participación de extranjeros y que la promoción de jugadores del patio pasaba a segundo orden. Pero después de ver eventos como Linares – Morelia, y lo que estuvo a punto de pasar en el de Cuernavaca, donde en uno sólo extranjeros jugaban y organizaban , y en el segundo, apenas se logró que un mexicano participara; la situación del “Torre” me parece más nacionalista que en los demás efectuados en 2006. Incluso en el Festival del DF, el dinero en grande fue para extranjeros, como en muchos suizos efectuados, mientras que a los maestros mexicanos no se les ofrece ninguna proyección y todos tienden a emigrar, como el caso de los GM José González y el GM Hernández, que andan de “braceros” como el MI Almeida y tantos otros. El GM Juan Carlos no ha emigrado, por que ya en si es un emigrante. Los ajedrecistas mexicanos cada vez más tendemos a ser trashumantes.

 

El caso es que el Fìsico Alejandro Preve Castro, alma organizadora del “Carlos Torre in Memoriam” me invitó a colaborar, a pesar de que muchas veces he sido agrio crítico de algunas facetas del evento, si bien debo agregar que siempre han sido criticas hechas de frente y reconociendo la gran labor que realiza, pues se bien que algunos intentos fallidos en ese ya tradicional evento, han sido obra de algunos malos consejeros, de esos que no fallan en venir a Yucatán si les pagan el hotel. Al menos puedo decir, que ni en esta ocasión, a mi me han pagado un día de hotel los organizadores del “Torre” y según mi cuenta he estado más de 42 días acumulados en Yucatán en varios eventos. Incluso en la edición 2006 en que trabaje de sol a luna, no pedí que me pagaran hotel ni comida alguna. Mientras hay jugadores que solicitan que les paguen gastos hasta a sus papás o incluso a un “primo” de muy dudosa reputación. El caso es que conviví con periodistas, invitados, jugadores, personal de infraestructura, jueces, etc. Los etcéteras eran los más interesantes, pues ni jugaban ni escribían ni trabajaban, pero comían como pelones de hospicio el Día del Niño, pero tres veces al día y en ronda doble más aún.

 

Los Grandes Maestros invitados llegaron a 21, pero algunos a pesar de haber asegurado su participación, por diversas razones no cumplieron. El GM Akobian de Estados Unidos, fue de los más esperados, pues se iba a filmar un documental de MTV con él. Los camarógrafos parecen que llegaron y él no. Lo mismo pasó con varios, incluso uno “sembrado” para los octavos de final del sistema wimbledon. Mientras a otros GM no se les pudo garantizar ser sembrados, pues sólo eran cuatro, y no aceptaron asistir. El evento está muy bien posicionado entre los grandes maestros, ya que las condiciones y los premios son muy buenos.

El GM Ivanchuk demostró tener un nivel muy superior al resto, como lo indican más de 40 puntos de Elo de ventaja en el nivel de los 2700, lo que sería como 200 puntos al nivel de 2200, por lo que casi no había duda de que ganaría el evento. Mi favorito para darle pelea a Ivanchuk era el GM Tiviakov, pero no sobrevivió a los desempates en blitz y cayó, en controversial duelo ante el GM Frank De la Paz, que ya había eliminado por la misma vía al GM Nogueiras.

 

El sistema “K.O.”, como en los primeros años del ajedrez internacional, allá por el Congreso Americano del siglo XIX o el Torneo de Londres de 1851, se utiliza tras tamizar 12 jugadores y unirlos con cuatro sembrados, integrando una fase que por extrañas razones, tal vez mediáticas, se le ha llamado “Wimbledon” para dar a entender que es un “pierde se sale”, como en el tenis. La idea de hacer dos fases era doble: propiciar que jugadores de muy alto Elo participaran en el evento sin tener que jugar con los de bajo Elo y así arriesgar sus adorados puntos de rating, que son la tarjeta de entrada a los torneos de elite; y segundo, evitar las numerosas tablas. El primer punto personalmente no me parece muy válido, aunque gracias a él participan jugadores del nivel de Ivanchuk, así que hay que aceptar que está justificado. El segundo, por el contrario, no ha tenido éxito. Abundaban tablas cortas, precisamente porque lo importante es clasificar para el “Wimbledon” y no arriesgar nada. Cuando un GM se enfrentaba a otro, las tablas surgían rápidamente, excepto en jugadores “fanáticos” tipo Milov, que sentía que no arriesgaba nada si seguía jugando.

 

Anteriormente, ante la negativa de un GM de ir a Yucatán a “arriesgar” su rating, se intentó limitar la entrada a la categoría magistral a jugadores con más de 2300 de rating, pero muchos aludieron “compadrazgos” pidiendo que les perdonaran algunos puntos, ya que a veces tenían 2298 y no sentían que por dos puntos quedaran fuera. Entiendo esa situación, pues en un evento, a un jugador con sólo 7 puntos más de Elo que yo, le pagaban el doble por unas simultáneas. Argumenté que yo era más “taquillero” y finalmente no acepté participar. Lo que estuvo mejor, pues el evento tuvo muchas “irregularidades” y empantanó a todos los participantes. El caso es que esa receta no funcionó.

 

De ahí que el “Wimbledon” se ha ido imponiendo, si el objetivo es que jugadores tipo Ivanchuk jueguen. Pero al mismo tiempo la participación nacional ha bajado. Pero no se si eso importe, pues en México se gastan millones de pesos no para que los mexicanos jueguen ajedrez, sino para que los mexicanos vean jugar extranjeros en su país. Tal vez tengan razón, pues la verdad es que esos “shows” ayudan a la popularización de ajedrez, aunque muchos digamos conocer métodos mucho más baratos y efectivos para hacerlo. Otros dicen que “de la obra sobra”. El caso es que si se compara el presupuesto del “Torre” con algunos eventos de un solo día que se hicieron en 2006, la cifra parece ridícula. El análisis de la relación costo beneficio es el que diría que evento fue mejor. El “Torre” no es tan caro, a pesar de que se pegan muchos “invitados” con Elos FIDE bajos, pero de Elo simpatía muy altos. Tal vez lo mejor sea quitar tanto invitado y poner todo el dinero en premios, y que venga el que quiera. También reducir los días de duración y hacer más promoción en Estados Unidos y en el centro y norte de México, con paquetes turísticos de $400 dólares, muy factibles. Pero si se recomiendan hoteles de 50 dólares diarios, con pasajes de 300 dólares, comidas de 30 dólares diarios, más la inscripción de $100 dólares; resulta que hay que gastar $1000 dólares si uno viene de Miami o de la Ciudad de México. Por eso sólo vienen los que “alguien” les paga el viaje. Normalmente o “papá gobierno estatal o del D.F.” o los mismos organizadores, son ese “alguien”.

 

Ajedrecísticamente, es muy difícil eliminar las tablas cortas. Hay que imponer las reglas de Sofia, Bulgaria; para evitar tablas. Regresar, tal vez, a las 9 rondas sistema suizo, con tiempo con incremento; desempates de acuerdo a performance rating y sólo para lugares, mientras que el “metálico”·debe repartirse como en el resto del mundo. En pocas palabras, hacer el “Torre” como cientos de torneos abiertos en Europa y Estados Unidos, pero añadiéndole algunas cosas. La idea es como el de Hastings. Hoy juegas en el “Abierto” y si ganas, un extranjero y dos mexicanos, juegan el siguiente año en el “Cerrado” o “Torneo de Elite”. Ese torneo de Elite sería de 6 extranjeros y cuatro mexicanos a Round Robin. Claro que habría que olvidarse de Ivanchuk y estrellas así.

Tal vez sería muy aburrido, pero tendría las tres B, Bueno, Bonito y Barato (no Baile, Botella y Baraja).

 

En la XIX edición, lo más interesante eran los desempates. El auditorio estaba lleno por horas. Todos, morbosamente, querían ver a un GM desesperarse perdiendo en el “blitz”. Daban ganas de proponer que sólo se jugaran desempates, pues era lo que más gustaba. Lo que demuestra que hay mucho que hacer en lo que respecta a cultura ajedrecística.

 

Destacaron en el evento, aparte de Ivanchuk y Bruzón, este último en plena transformación de astro del tablero, lo aguerrido del GM De la Paz, lo decidido de Milov y el alto promedio de edad de los ganadores, pues a no ser por el MI León Hoyos, los jóvenes, incluyendo a algunos cubanos, tuvieron actuaciones discretas, mientras que los viejos lobos, algunos viejos, pero viejos de verdad, estuvieron cortando cabezas juveniles. Cuando me dijeron que el premio al mejor yucateco se lo darían al sexagenario Daniel Mena, me asusté, pero luego me aclararon que era al de “la tercera edad”. El caso es que Mena, responsable de la captura de partidas para el boletín, se dio tiempo de jugar el torneo también y la lucha diaria por los PGN, se daba con toda la infraestructura entre quejas de los periodistas de todo el mundo. Teniendo en cuenta las galimatías que ponen en las planillas, a veces es imposible pasar a base de datos una buena cantidad de partidas, por lo que para torneos internacionales suizos se irán imponiendo los PDA, quizás no los actuales de Monroi, pero si algo parecido más económico que seguramente surgirá. Juntamos con trabajos más de 200 partidas y yo me permití comentar, muy brevemente, y más en base a datos de computadora de los antecedentes de apertura, medio centenar, que adjunto al artículo. Realice 14 boletines, con más de 150 páginas entre todos, con datos biográficos de jugadores, datos históricos del homenajeado, etc. El caso es que ha sido toda una experiencia muy especial.

 

Ahora regresaré a la pista del ajedrez perdido, pues para mi investigación estoy seguro que el Greco murió en La Habana y no en Valladolid, como se creía. Aprovecharé la “Feria de los Reyes” en Tizimin, para averiguar más del ajedrez que fuese el primero que llegó a América Continental y tener mi “olla” al final del arco iris que se inició en La Rábida o en el Cabo de la Roca.

En lo que respecta a la técnica del ajedrez, es de observarse que los Grandes Maestros de más de 2700 no logran imponerse de manera tan definitiva como en años pasados, parece que la computación va igualando a los Grandes Maestros. Aunque inmediatamente se nota cuando un Gran Maestro no estudia con computadora, rezagándose cada vez más de sus colegas. En el caso de los muchachos jóvenes, tuvieron en el “Torre” notablemente más éxito los que trabajan mejorando su medio juego que los que juegan a base de variantes sorpresivas y raras en las aperturas. Varios jugadores jóvenes que basan su repertorio en memorizar aperturas muy agudas y poco usuales, resultaron con resultados muy negativos, perdiendo todas las partidas en que emplearon sus peculiares sistemas. Mientras que los que jugaron al estilo del GM Carlos Torre, con aperturas sólidas y bien probadas, las que juegan los GM, para llegar a un medio juego jugable y con ventajas razonablemente asequibles, superaron con mucho los resultados de aquellos que juegan variantes que no utilizan los grandes maestros, para así tratar de sorprender a sus oponentes. Esa táctica es muy efectiva contra jugadores de segunda y primera fuerza; o maestros un poco desanimados y que jueguen sin interés y algo descuidados, pero contra Grandes Maestros, el resultado es nulo. Los Grandes Maestros se ponen felices cuando los “sorprenden” con una variante “irregular”, pues saben que tendrán que esforzarse menos que cuando les enfrentan con una variante usual entre Grandes Maestros.

 

El sistema suizo a 9 rondas lo ganó el GM Vadim Milov sin grandes problemas, con un estilo de relativa espera a que el contrincante se equivoque. Se la pasaba realizando jugadas buenas, sin grandes pretensiones. Cuando observaba una pequeña imprecisión del contrincante, entonces se transformaba y comenzaba a poner el dedo en la llaga con tenacidad y perseverancia casi animal. Dado que muchos de sus contrincantes se envalentonaban un poco ante la aparente indiferencia de Milov, a menudo sobre estimaban su propia posición, se iban al ataque sin sólidos fundamentos, y su juego parecía un boomerang que cortaba la cabeza al mismo que lo lanzó. Cuando Milov llegó al “Wimbledon” se dio cuenta que en esa “Liga” su táctica no funcionaba, recibiendo boleto inmediato para la séptima ronda del suizo, refugio de los ocho eliminados de los octavos de final. Regresó con medio punto sobre sus seguidores, los mismos con los que terminó la sexta ronda, y continuó cortando cabezas de corderos tras fallar en la cacería de osos.

Es el caso de ser cola de león o cabeza de ratón.

 

Hubo varios Grandes Maestros que se fueron con las manos vacías, por culpa de la costumbre, sólo puesta en uso en México, de no repartir el dinero en partes iguales entre los que hacen los mismos puntos. Un Gran Maestro se quejaba de que en la primera ronda empató con un joven jugador que después de la sexta se dedicó al turismo al ir con mala puntuación y ya no hizo nada por ganar en las tres rondas finales y le ocasionó un mal desempate que le hizo perder 500 dólares.

Habrá tiempo de hacer cambios al evento para la XX edición del “Torre”. Espero que ya no cambien de cronista, pues la “chamba” de hacer los boletines me gustó, por lo que abandonaría por un tiempo Cabo de Roca o Valladolid. O me buscan en Andalucía o Extremadura, que tengo invitación de Macìas para visitar con el a nuestra Señora de la Candelaria.

 

Tizimin, 7 de enero de 2007.