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Inforchess YearBook 2004

Rudolf Spielmann
Guía del sacrificio en ajedrez

Paul Morphy
Guía para jugadores de ataque
|
Anécdotas de Najdorf
(Si Ud. conoce
alguna anécdota de Don Miguel, compártala en esta
página)
Jugar ajedrez en copas
Fue magnético el festival
de ajedrez Ciudad de la Cerámica.El ajedrez puede ser
espectacular. Basta con sabérselo montar. El Auditorio
de Manises estaba hasta la bandera y el público se lo
pasó muy bien con las pantallas gigantes y la
retransmisión en video de las partidas rápidas.
Arizmendi, el mejor jugador valenciano, le empató las
tres partidas de la final al gran Karpov. Hubo emoción y
calidad en el juego. Los responsables del Club Valencia
Ajedrez son personas serias, trabajadoras e imaginativas.
Hay un antes y un después en el ajedrez de nuestra
Comunidad con el festival de Manises. Hemos dejado atrás
el provincianismo para ofrecer cosas con atractivo
internacional. Podemos ser los líderes europeos en este
apasionante juego-deporte-ciencia.
Poco antes del festival, entrevisté a Karpov. Me contó
una anécdota deliciosa. Le comenté que los artistas con
una copa de más crean a menudo obras espléndidas. ¿En
ajedrez puede pasar lo mismo? Karpov, que no bebe ni
fuma, negó tajante: "Con alcohol en el cuerpo se
juega mucho peor que en condiciones normales; ajedrez y
bebida están reñidos''.
Di por buena la respuesta. Pero Karpov, de pronto, hizo
una excepción. "Aunque hay casos especiales'', me
dijo. "Una vez, el polaco-argentino Nadjorf, que
jugaba un torneo de varios días de duración, vió
derrumbado en un sillón del hotel al jugador contra el
que se enfrentaba esa tarde. Quiso animarle y le invitó
a una copa''. El deprimido ajedrecista aceptó encantado.
Después de una copa, vino otra y otra. Todas las pagó
Najdorf. Su contertulio había resurgido, parecía otro.
Nadjorf se sentía culpable, porque pensaba que su
adversario, cada vez más colocado, jugaría esa tarde
rematadamente mal.
No fue así. El "resucitado'', con claros signos
etílicos, hizo una partida formidable y barrió del
tablero a Nadjorf. Sorprendentemente, poco antes del
remate, el beodo le pidió tablas. "¿Me pides
tablas? No lo entiendo, la tienes totalmente ganada'',
comentó Nadjorf sorprendido. "Es una manera de
agradecerte las copas que me has pagado. Estoy sin blanca
y yo, si no bebo, juego muy mal. Sólo las veo a partir
del tercer whisky''.
(Rafa Marí, en
"Las Provincias", Valencia, 17/06/2001)
Juego con blancas, gano.
Juego con negras, gano.
Aclaración del
Sr. Antonio Torrecillas: Acerca de aquella
curiosa anecdota. Hebert Pérez reclamó que es falsa y
pusisteis la reclamación, pero me parece claro que
Hebert no se leyó bien lo que pone pues la persona que
explica la anécdota (NN) se refiere a una partida entre
él y Hebert y cuenta que le pide la opinión a Najdorf
sobre esa partida (NN-Hebert), en ningún caso se dice
que Najdorf jugara la partida. Por tanto la anécdota
puede ser cierta. (a no ser que Hebert no suspendiera
nunca una partida con NADIE). El autor dice: "La
anécdota que a continuación transcribimos es, por lo
tanto, falsa." Anecdota: "Una vez tenía una
partida suspendida con Hebert Perez por un Abierto del
Círculo, y me acerqué a Don Miguel y le pedí una
opinión de la posición en suspenso...". Hebert
Perez: "Allí se dice que Najdorf tenía una partida
suspendida con Hebert Pérez, etc., etc... Pero es
totalmente falso, puesto que con Najdorf sólo jugué una
vez y la partida no se suspendió. ..."
(Antonio Torrecillas, 16/06/2001)
Corrección del
maestro Hébert Pérez García: Luego de
publicada la siguiente anécdota, hemos recibido una
importante corrección-aclaración del maestro Hébert
Pérez García, cuyos párrafos principales transcribimos
a continuación: "... Allí se dice que Najdorf
tenía una partida suspendida con Hebert Pérez, etc.,
etc... Pero es totalmente falso, puesto que con Najdorf
sólo jugué una vez y la partida no se suspendió. Mi
encuentro con Najdorf lo jugué en la última ronda del
fuerte torneo abierto de Mar del Plata de 1974. Ambos
éramos los únicos lideres del evento (186
participantes) y nos jugamos por ende el honor de ganarlo
en "solitario". La partida comenzó al inusual
horario de las 8 de la mañana y concluyó alrededor de
la 1 de la tarde con la victoria de nuestro querido e
inolvidable "viejo". Lo que sí me asombró de
Najdor, fué su increíble vitalidad que le permitió
analizar largamente en el postmorten, hacer una breve
pausa para comer ligeramente y luego incansablemente irse
a pingponear con todos a un bar hasta la entrega de
premios a la seis de la tarde. ¡Fabuloso a sus 64
años!..."
La anécdota que a continuación transcribimos es, por lo
tanto, falsa. Pero por el presente medio solicitamos a "El
Trebejista" (tal el pseudónimo de nuestra
fuente informativa), a que complete-corrija-aclare, su
anécdota. Seguramente se ha confundido al maestro Pérez
García con algún otro ajedrecista. Confiamos en que
pronto pueda ser aclarado este pasaje.
El día 22/01/2000 recibí una anécdota de
Najdorf que no conocía. Se las transcribo:
"Tengo una anécdota muy buena que me sucedió con
el viejo Zorro, el Grande Najdorf: Una vez tenía una
partida suspendida con Hebert Perez por un Abierto del
Círculo, y me acerqué a Don Miguel y le pedí una
opinión de la posición en suspenso; luego de analizarla
me preguntó: ¿Quién mueve?... -El negro maestro, le
respondí. Refunfuñó y me dijo: -Esto está ganado por
el blanco, -mientras me explicaba todos los agujeros que
presentaba el negro y el ataque imparable del blanco
hacía estragos en la débil defensa negra. -Creo que
sí, pero yo juego con negras Don Miguel... -Ahhh!,
entonces gana el negro. -¿No me dijo que ganaba el
blanco maestro? -Ah ¿si?, ¿de que forma?,
demuéstremelo. Entonces tomé la conducción de las
blancas e intenté hacer todo lo que me había explicado
en su análisis para reventar a las negras como el
"Zorro" me había enseñado. ¡Sorpresa!
Encontró una jugada con la que aparentemente el negro
quedaba superior. Ese análisis me demostró que el
blanco no ganaba, sino que el negro se quedaba con
material de más y a la postre con ataque. -¡Qué grande
maestro!, entonces gana el negro... le dije entusiasmado.
-Depende.- me contestó, ¿de que manera?, juega con
negras... Intenté con negras hacer la variante ganadora
descubierta por Miguel, sucedió lo mismo que cuando
jugaba con blancas, encontró una jugada que echaba por
tierra todas mis esperanzas en la partida, y volvió
a ganar con blancas. -Maestro, ¿quién gana, el
negro o el blanco? -Depende, respondió con una
carcajada, si juego con blancas, gana el blanco; si juego
con negras, gana el negro. Los maestros que estaban
presente en ese análisis: Atila de Leon, Bernardo
Wexler, Carlos Guimard, Adolfo Miño, Jaime Emma, todos
quisieron refutarlo con ambos colores. Siempre me quedó
la duda si ganaba el blanco o el negro, lo cierto es que
yo perdí la suspendida. Pero estoy seguro que si la
hubiese jugado el viejo, la ganaba sin lugar a dudas, sin
desmerecer la capacidad de Hebert. La posición la tengo
guardada en mis archivos de partidas, pero nunca podré
saber quien estaba mejor. La última imagen que ví de
Najdorf fué esa noche, cuando se retiró me hizo un
guiño y a modo cariñoso de chiste me dijo: -Juego con
blancas gano, juego con negras gano.
De eso no me quedan dudas, "El Viejo Zorro era
así". Esa noche y esa carcajada quedará en mi
recuerdo, como lo más hermoso que he vivido en mi
vida ajedrecística".
El
trebejista
La anécdota "no
ajedrecística" de Najdorf
En el nº 106
de "JAQUE" (España), el MI Ricardo Calvo
escribió una interesante nota sobre la personalidad de
Miguel Najdorf.
En un párrafo dice: "Najdorf no es una personalidad
que pase desapercibida. ... Hay un tipo de fuerza, o de
energía, o de vitalidad, llámese como se quiera, que
arrastra, atráe la atención, enreda o desenreda (en
general, me parece que enreda), y agita como un remolino
los remansos del espírutu aparentemente más
estructurados, de quien, por suerte o por desgracia haya
irrumpido en su campo de acción ... Es permanentemente
fiel a su verdad propia: ese entusiasmo vital que parece
arrancar de los estratos más primitivos de su persona,
que la traspasa y que, pasando a través de él,
desestabiliza a quien lo acompaña... No es bueno ni
malo, es así.
Sin dudas muy acertada la descripción de Calvo. Y si no
lo creen, vean lo que me pasó con él.
Salí de la oficina donde trabajo para hacer algunos
trámites, y, en plena calle Corrientes, me topé con
él.
"¡Hola, Jorgito. Vení conmigo al cine. Película
genial, sensacional. Vamos, vamos!"
Esa "fuerza que arrastra" a la que hacía
mención Calvo ya me estaba atrapando. Me tomó del brazo
y comenzó a "llevarme" para el cine.
"Pero don Miguel, no puedo ir ahora, tengo mucho
trabajo", le dije. "Pero no, viejo, que trabajo
ni trabajo. Vamos al cine. Película genial."
"Pero no puedo ahora, don Miguel, otro día",
resistí aún. Pero no hubo caso: "Vamos, vamos.
Esta película es genial", y me llevó del brazo
hasta el cine. Pagó las entradas y enseguida estábamos
en la platea.
Habían pasado tan solo 5 minutos desde el comienzo de la
película, cuando don Miguel se levantó y me dijo:
"esta película es una porquería. Yo me voy".
"Pero usted no me", atiné a decir. "Esta
pelícla es una porquería, chau." Y se levantó y
se fue nomás...
Yo terminé de ver la "película genial", y
pensé: tenía que ser don Miguel...
Jorge
Szmetan
La tarde que
Miguel Najdorf sufrió por 7 horas
El 20 de
marzo de 1952, en el Club de Ajedrez Capablanca, de la
Habana, se puso en marcha la última rueda del Torneo
Internacional "Cincuentenario de la
República".
Marchaban punteros don Miguel Najdorf y Sammy Reshevsky,
con 17,5 puntos en 21 partidas. A Najdorf le tocaba con
quien iba último, R. Ortega y a Reshevsky con Eduardo
Lasker, que andaba por la mitad de la tabla. No parecían
compromisos muy difíciles, y así fue como Reshevsky
ganó muy rapidamente al cumplirse la tercera hora de
juego.
Para sorpresa de todos, Najdorf estaba en ese momento
siendo sometido a un tremendo ataque, y Ortega había
sacrificado un caballo en 5AR. Visiblemente nervioso, don
Miguel se paseaba de un lado al otro del salón, y,
además del ataque de Ortega, debía soportar las
socarronas miradas de Sammy, que fumando su pipa no
dejaba de observa la partida. También estaban en juego
mil dólares, ya que al ganador le tocaban 2.500 y al
segundo solo 1.500.
Al llegar a la jugada 28, Najdorf devuelve la pieza para
aliviar su juego, y en la jugada 32 encuentra un bonito
golpe, que va diluyendo el ataque blanco. A pesar de
ello, la partida sigue "dura"... y hay que
ganar porque tablas no alcanzan. Finalmente y luego de
casi 7 horas de juego, Ortega inclina su rey, y una
cerrada ovación del público saluda la victoria.
Najdorf, visiblemente agotado, pero feliz estrecha la
mano de los aficionados.
El día del
Magnate de los Diamantes
Durante una
cena con Bent Larsen, Najdorf y su señora, el danés lo
bromeába, diciéndole que él venía a jugar al ajedrez
para olvidarse que en pocos días se tenía que operar.
Fue entonces cuando Najdorf contó la siguiente historia
que le sucedió en la Olimpíada de Haifa de 1976. El
certamen ya estaba por finalizar y él tenía programado
ir a Nueva York a visitar familiares. Recibió entonces
una comunicación de una persona que no conocía, que la
citó para una conversación muy importante en Tel Aviv.
Don Miguel acudió, sorprendiéndose al llegar al
edificio, que era el mismo donde se filmó la película
"El robo de un millón de dólares", al
advertir la cuidadosa custodia y la estricta revisación
que se efectuaba para permitir el ingreso. Al llegar a la
oficina de ese señor, ya cayó en la cuenta de que se
encontraba en uno de los centros de diamantes más
importantes del mundo, y esta persona era un
multimillonario, que lo hacía esperar un rato mientras
realizaba importantes negocios. Don Miguel quedó
atónito ante las "cifras" enormes, que se
barajaban en los negocios con aquellas
"piedritas", que estaban sobre una mesa.
Finalmente fue atendido y se le explicó el motivo de la
cita. A este señor hacía poco tiempo que le había
fallecido la esposa, y quería distraerse. Aprovechando
la Olimpíada había indagado sobre los maestros que
estaban y resolvió llamar a Najdorf, a quien formuló la
siguiente proposición: "Deseo que se quede durante
una semana a jugar partidas conmigo (a pesar de que soy
un "chambón)". Don Miguel le contestó que no
le era posible, ya que debía volar con urgencia a Nueva
York. Finalmente el señor consiguió que se quedara un
día, y le dijo:" logicamente le voy a pagar, ¿le
parece bien 3.000 dolares?"
"¡Que iba a hacer!, tuve que aceptar", nos
dijo Najdorf mientras Larsen y yo nos mirábamos
sorprendidos.
Sergio
Markeluk
La Memoria de Najdorf
Una de mis grandes
condiciones fue siempre la de poseer una gran memoria.
Esto me ha permitido una vez obtener el record mudial de
simultáneas a ciegas y muchas veces sorprendí a los
especialistas memorizando grandes listas de números y
objetos, y repitiéndolos luego en correcto orden sin
errores.
A raíz de esto, quiero contarles algo que me sucedió.
José María Carbone es un fuerte jugador de 1º
categoría, y frecuentemente nos sentamos a jugar unos
"pimpones".
El tiene sus propias ideas para jugar contra mis defensas
favoritas, la India del Rey y la Benoni, que consisten
principalmente en jugar CR2R y C3C. Generalmente lograba
crearme algunos problemas en la apertura, y aunque yo
ganara luego las partidas, no era precisamente por salir
bien de los planteos.
Una tarde quise averiguar que decían los libros sobre
esta línea, ya que hoy en día muchas dudas se resuelven
con sólo consultarlos. Entonces: ¡Que sorpresa me
llevé! El modelo recomendado correspondía al de la
partida Ivkov-Najdorf, de la Olimpíada de la Habana,
1966.¡O sea que yo mismo había refutado la línea hace
14 años!, y no lo recordaba. Por una vez mi memoria me
había traicionado.
Miguel
Najdorf
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