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Inforchess YearBook 2004

Rudolf Spielmann
Guía del sacrificio en ajedrez

Paul Morphy
Guía para jugadores de ataque
|
Najdorf y sus
primeros Campeonatos Argentinos
Recuerdos del Torneo
Mayor de 1949 y más ...
Cuando en agosto de 1939
desembarcaron en Buenos Aires los
equipos de maestros extranjeros que disputaron la Copa
de las Naciones "Hamilton Russell",
las nubes de la tormenta más catastrófica que haya
afligido al mundo estaban a punto de soltar su lluvia de
sangre. Buenos Aires fue para esos hombres, llegados de
la Europa en conflicto, algo increíble, maravilloso.
Jugaron al ajedrez en el viejo Politeama de la calle
Corrientes, y en sus rostros se reflejaba, al par que la
ansiedad por la suerte de los suyos, la alegría de
sentirse en una tierra pacífica.
Muchos de ellos se quedaron aquí, y muchos más
regresaron a su patria, para rendiele el tributo de su
sangre. Entre los primeros, Najdorf, Stahlberg,
Frydman, Czerniak, Feigins,
Skalicka, Pelikan, Luckis
y otros, se incorporaron rápidamente a la vida
argentina, a nuestras costumbres y modalidades. Sin
excepción casi, encontraron techo, mesa, amistad y
trabajo entre nosotros. Y el ajedrez argentino recibió
una inyección formidable.
Pero ninguno de ellos podía ser campeón argentino de
ajedrez, no obstante su magnífico nivel de juego,
precisamente porque no eran argentinos. La participación
de los maestros extranjeros en los Torneos Mayores que
anualmente organizaba la Federación Argentina de Ajedrez
(con una regularidad y puntualidad que hace rato se
añoran en nuestro país) les prestó lucimiento, pero,
conforme a la reglamentación, ninguno de ellos podía
ser campeón argentino, si no se naturalizaba, o si no
transcurrían diez años de residencia en el país.
En 1949, sin embargo, Najdorf y los
demás extranjeros, ya podían aspirar al título. Y era
tanta la convicción de que el gran maestro polaco no
tenía rivales que le hicieran frente, que una crónica
de la época escribía: "Ahora, a diez años de su
arribo, tendremos a un gran maestro internacional como
campeón argentino de ajedrez..." Y, por supuesto,
se refería a Najdorf.
Veinticuatro participantes tenía el Torneo Mayor
de 1949: divididos en dos grupos, los cinco
primeros en cada uno de ellos disputarían la rueda
final. Pero a esos diez privilegiados, se agregaba
-según la reglamentación acordada- el glorioso nombre
de Miguel Najdorf, ahora ya argentino.
La FADA entendió que un hombre clasificado como
"gran maestro internacional" no debía
participar en una prueba eliminatoria. Y ya se preveía
que el maestro polaco-argentino ganaría el "torneo
de los once" y podría disputar el match por el
título argentino frente a Julio Bolbochán.
Los maestros participantes fueron: Guimard, Iliesco,
Fenoglio, Czerniak, Luckis, Reinhardt, Feigins, Marini,
Sanguinetti, Shocrón, Espósito, Benko, Piro, Beretta,
Corte, Wexler, Casas, Huguet, Dodero, Ramadán,
Martínez, Bahamonde y Lerner.
¿Para qué juega
Najdorf?
La historia siguiente ya
la conocemos; Najdorf ganó el torneo y el match, y
obtuvo su primer título argentino (en esta misma web ya
ofrecimos una nota evocativa de su match con Julio
Bolbochán). Y siguió jugando en años sucesivos el
Torneo Mayor, a pesar de su neta superioridad sobre el
resto. Al respecto, transcribimos una crónica de Carlos
Guimard, en medio del Torneo Mayor de
1951:
"Refiriéndose a la participación de Najdorf, me
decía un jugador:
-¿Para qué juega? ¿No sería mejor que se lo declarara
campeón fuera de concurso?
Yo lo miré extrañado y le respondí:
-No veo el motivo. Al contrario, pienso que Najdorf debe
seguir jugando los torneos por el título; su
participación, aparte de jerarquizar las pruebas,
estimulará a quienes se sientan con condiciones a
progresar para borrar la diferencia, para estar más
cerca de él. Algún día se conseguirá esto. No jugando
Najdorf se tiene una impresión equivocada de lo que es
el ajedrez, de los secretos profundos que esconde, de sus
innúmeras exigencias. No se debe andar con el paso
cambiado. O se juega ajedrez o se piensa en su progreso,
o se lo deja. No hay términos medios. ¡A estudiar,
señores! Y a no equivocarse. Jugando con quien sabe más
hasta se disciplina la mente. Que en este torneo se han
cometido montañas de errores. Ya mencioné hasta los
míos.
Sólo Najdorf ha jugado buen ajedrez. Su tenacidad, sus
conocimientos, su permanente espíritu de lucha,
constituyen para los ajedrecistas argentinos el mejor
ejemplo. Para todo esto juega Najdorf.
Con Grau teníamos un pacto tácito:
amigos siempre y cuando no nos separa un tablero. Con
Najdorf ocurre algo semejante. Así, cuando jugamos, es
él, Miguel Najdorf, gran maestro internacional, y yo soy
Carlos Guimard, maestro internacional.
Venía él de ganarle a Rossetto cuando
se midió conmigo. A la duodécima ronda tenía dos
puntos de ventaja. Emotivo y de calidad el combate que me
puso frente a frente con Najdorf. Hasta ese momento, el
gran maestro llevaba realizado el ciento por ciento del
score ideal, y aunque el primer puesto asegurado
absolutamente, el espíritu deportivo, con su exigencia
del triunfo más amplio, por mayor diferencia, le
obligaba a empeñar todo el esfuerzo. Intensa en el medio
juego, luego de un planteo un tanto personal, tanto por
blancas como por negras de la partida holandesa. 1.d4
e6 2.Cf3 f5 3.g3 Cf6 4.Ag2 Ae7 5.0-0 0-0 6.c4 d5 7.b3 c6
8.Ab2 Ce4 9.e3 Ad7 10.Ce5 Ae8 11.f3 Cd6 12.Cd2 Cd7 13.Cd3
Con jugadas naturales, Najdorf parecía haber
obtenido una ventaja en la apertura, sobre todo si
contemplamos la posición después de la jugada del
texto. Las negras ven su campo de acción reducido y para
librar el juego realizan una larga maniobra de carácter
táctico. 13...dxc4 14.bxc4 c5 15.f4 Tc8 16.Tc1 b6
17.Ce5 Cf6 18.h3 Las blancas no están conformes con
la nueva situación e inician un plan de ataque, mediante
el avance de los peones del flanco rey, y por poco no
cosechan su fruto. 18...Tc7 19.g4 Dc8 20.g5 Cfe4
21.Cxe4 fxe4 22.d5 Rh8 23.Tf2 exd5 24.Dxd5 Cf5 En
esta jugada las negras resuelven entregar material para
aliviar la tensión, oferta que es rechazada, y
prefieren, en cambio, la igualdad material, pero una
poderosa situación de ataque. 25.Axe4 Cxe3 26.Dd3 Cf5
27.Te1 Ag6 28.h4 Ah5 29.Td2 Td8 30.Dxd8+ El reloj
comienza a apremiar a mi rival, mas en esta jugada
realiza un espectacular sacrificio de dama que por lo
menos parece asegurar el empate, dejando abierto
promisorias continuaciones, ya sea con 31.Ag4! o bien
31.Cc6, siempre basando el ataque en la debilidad de la
octava horizontal. 30...Axd8 31.Axf5 Da8 32.Ae4 Dc8
33.Af5 1/2-1/2 Con falta de tiempo se repitieron las
jugadas y terminó tablas."
Jugando para el
público
El mismo Guimard reconoce
que Najdorf tenía razón aún cuando su frase podría
parecer pedante: "Yo juego para el
público" acostumbraba decir el flamante
ciudadano argentino. Guimard lo corrobora en su crónica:
"Está jugando tan bien que hasta se permite el lujo
de jugar para el público, como él dice. Tal ocurrió en
su encuentro con Rebizzo, que ganó
espectacularmente. Con todo, le pasó por alto un
detalle: al realizar el remate sacrificó un alfil y dio
mate, pero no advirtió que su rival podía a su vez
sacrificarle dama por torre y caballo, con lo cual
prolongaba la lucha en un final difícil en extremo de
dama contra aquellas piezas; eso al menos le costaba una
sesión de suspendidas y treinta jugadas más. En
general, sus partidas son cuidadosas, instructivas.
Exclentes sus victorias sobre Puiggros y Martín."
"No debemos olvidar que Najdorf es actualmente uno
de los cinco mejores grandes maestros del mundo. Detrás
de él la lucha es tan equilibrada que aún llevando tres
puntos perdidos se va entre los punteros. Es que este
segundo puesto tan reñido es, a ojos cerrados, un
primero".
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