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Inforchess YearBook 2004

Rudolf Spielmann
Guía del sacrificio en ajedrez

Paul Morphy
Guía para jugadores de ataque
|
Najdorf y la "variante
del pañuelo"
Recuerdos de la
Olimpíada de Dubrovnik 1950
El 20 de agosto de 1950 comenzaba en
Yugoslavia el Torneo de las Naciones por la copa
"Hamilton Russell" (así se llamaban
por entonces los actuales Juegos Olímpicos
Ajedrecísticos que se celebran cada dos años). Aquella
famosa copa estaba en Argentina desde 1939, pues a raíz
del conflicto bélico no había sido llevada a Alemania,
ganadora del certamen jugado aquél año en Buenos Aires.

La cita en Dubrovnik era
más que importante, y en varios sentidos: por un lado la
competencia reanudaba el movimiento ajedrecístico
mundial, si bien sin salvarse de los ásperos tintes
políticos dejados por la guerra (el mundo ideal de los
hombres del tablero, en el que no deberían reconocerse
otras escalas de valores que las demostrativas de la
propia capacidad, sufre siempre proyecciones que todos
intimamente quisieran evitar). Por otro lado, la
participación del equipo argentino, ahora con la
presencia de Miguel Najdorf, planteaba un interrogante:
¿hasta qué punto la presencia (transitoria o
definitiva) de tantos maestros extranjeros en nuestro
país desde 1939, había mejorado el nivel de los
nuestros?... No hay que olvidar que la trayectoria
olímpica argentina tenía sus lauros bien ganados, y
superarlos no era tarea menuda. Este era el primer gran
encuentro internacional por equipos, y serviría para
comparar fuerzas.
Por aquél entonces, Enrique Guimard escribía en una de
sus crónicas previas al evento: "No cabe duda
acerca del valor de nuestra representación. Aventurado
sería no descontar su éxito, sino ponerlo en tela de
juicio. Estaremos entre los primeros. Sólo la cautela me
lleva a silenciar el 'seremos los primeros'."
¡Cómo han cambiado los tiempos! ¡Qué distintos son
los pronósticos, las previsiones y las secretas
aspiraciones de los equipos argentinos que nos han
representado en las últimas Olimpíadas!...
Integrado con Miguel Najdorf, Carlos
Enrique Guimard, Julio Bolbochán
y Héctor Decio Rossetto como titulares,
y con dos suplentes como Herman Pilnik y
Luis Marini, sin duda debía cumplir un
buen papel. Una caricatura que reproducimos, publicada en
la revista "Mundo Deportivo", nos muestra a los
seis ajedrecistas, fácilmente identificables.
Adversarios de cierta consideración eran los
representantes de Estados Unidos. Pero sólo contaban con
dos fuertes valores: Reshevsky y Fine. En realidad, los
rivales a vencer eran los yugoslavos, con Gligoric, Pirc
y Trifunovic, que tanto éxito habían tenido en Mar del
Plata ese mismo año 1950.
Claro: faltaba a la justa el ajedrez soviético, que en
las ediciones sucesivas de la Olimpíada marcaría un
predominio neto sobre el ajedrez de las otras naciones.
Uno por uno
Un simpático, pero
preciso análisis de los integrantes del equipo nacional
hacía Guimard al partir hacia Dubrovnik:
"Hagamos un ligero estudio. El aficionado nos
conoce bastante, pero conviene refrescar la memoria.
Digamos, por ejemplo, que Najdorf
es el quinto jugador en el mundo de acuerdo al resultado
del Torneo Mundial de Selección de Budapest; es gran
maestro y actualmente luce el título de campeón
argentino. Aunque él dice no jugar ahora más que hace
siete o diez años, yo afirmo que sí. Ocurre que juega
de otra manera, haciendo un ajedrez científico y
delicado, de jerarquía, y para el cual debe hallarse
bien física y mentalmente. Sólo con que él cuide este
aspecto yo estoy seguro de su desempeño.
Con respecto al señor Guimard,
ustedes tienen información sobrada. Les confesaré, eso
sí, que cuando se trata de defender algo tan querido
como su patria, él suele poner todas sus fuerzas en la
liza y aún algo más...
Héctor Rossetto será
la primera vez que compita en Europa; pero allá lo
conocen bastante a través de sus producciones. Confío
plenamente en su actuación; últimamente jugó a gran
altura. Buen teórico, es, además, un simpático
luchador. Cuando más complicado está el tablero y más
encarnizada se presenta la lucha, está como pez en el
agua. En ese vaivén de "teóricos y técnicos"
dará más de un dolor de cabeza con sus clásicos
chispazos. Será nbuestro Pleci, el acumulador de puntos,
porque muy pocas veces mi larguirucho amigo se conforma
con un modesto empate.
Julio Bolbochán será
el péndulo. Dotado de profundos conocimientos teóricos,
con motivo de su último viaje a Europa, con su juego
sólido, seguro y firme, puede ser el valor llamado a
frenar los intentos del maestro más mentado.
La última performance de Herman Pilnik,
el primero de los suplentes, nos lo revela en estado
excelente. Sin olvidar su estilo agresivo, Pilnik le ha
dado una mano de técnica fortificándolo y acrecentando
sus perspectivas.
La inclusión de Luis Marini como
sexto jugador constituye, sin duda, la nota destacada.
Hombre modesto, Marini ha hecho y hace obra silenciosa
por el juego-ciencia; los aficionados conocen sus
interesantes estudios sobre la Apertura Inglesa y el
libro que publicó para tratarla ampliamente. Sus
últimas actuaciones lo muestran en inmejorables
condiciones para jugar con éxito, si el caso lo
requiere, en reemplazo de cualquier titular".
Pero dejemos por el momento la crónica sobre
Dubrovnik (a la que volveremos en alguna otra
oportunidad), para recoger una anécdota de Najdorf,
otra más frente a su gran rival de entonces: Sammy
Reshevsky, y que podemos titular graciosamente
como...
La Variante del
Pañuelo
Aún cuando no se trata de una
novela policial, la anécdota registrada entre Najdorf y
Reshevsky bien podría titularse "El caso del
pañuelo". Reinaba una ola de calor durante las
primeras ruedas en la playa de Dubrovnik, un calor
anormal para la época, y que ocasionaba evidentes
molestias a los jugadores. El norteamericano Samuel
Reshevsky, que se encontró con el ex campeón
del mundo Max Euwe en la segunda ronda,
se defendió del clima usando un gran pañuelo a manera
de abanico, mientras le tocaba jugar a su adversario y a
veces en oportunidades en que él debía hacerlo. (La
foto registra aquella partida: puede verse un pañuelo de
color claro enrollado en la mano de Reshevsky). Al
terminar la partida, Euwe, en comentarios de rueda
amistosa, protestó contra el pañuelo de su contendor,
que le había impedido obtener una perfecta
concentración. Entonces Najdorf, que integraba el grupo
de circunstantes escuchando al holandés, comentó: "No
habrá variante de pañuelo conmigo". Y
así ocurrió, ya que al día siguiente, al enfrentarse
ambos ajedrecistas por la tercera ronda, el argentino
reclamó la presencia del jefe de los fiscales y
solicitó que se prohibiera a Reshevsky el uso de ese
singular abanico. Reshevsky, algo molesto, terminó por
comprender que su actitud impedía la normal
concentración mental de su adversario y accedió, aun
cuando en dos oportunidades, mecánicamente, lo sacó de
su bolsillo para mitigar el fuerte calor reinante. Pero
bastó la indicación del fiscal para que volviera a
cumplirse el pacto entre caballeros...
Pero esta "historia" tiene un remate singular:
como resultado final, se vió lucir a Reshevsky, en la
rueda siguiente, un flamante abanico de paja, que fue
autorizado a usar por el director del torneo.
Digamos, para finalizar, que la partida de
marras entre nuestros dos protagonistas, fue tablas,
luego de que Najdorf con negras planteara su favorita
línea en la Defensa Siciliana: Reshevsky,S -
Najdorf,M [B91] Dubrovnik olm (3) 1950: 1.e4 c5
2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 a6 6.g3 e5 7.Cb3 Ae6
8.Ag2 Cbd7 9.0-0 Tc8 10.h3 b5 11.g4 Ac4 12.Te1 b4 13.Cd5
Cxd5 14.exd5 Ae7 15.Cd2 Ab5 16.a4 bxa3 17.Txa3 0-0 18.b3
Cc5 19.Ce4 Ad7 20.Cg3 g6 21.Ah6 Te8 22.Ad2 Tf8 23.Ah6 Te8
24.Ad2 Tf8 25.Ah6 Te8 26.Ad2 1/2-1/2. (la foto, por
supuesto, no corresponde a Dubrovnik, sino al match de
1952). El equipo argentino fue derrotado por la mínima
diferencia: 2½ a 1½ (Pilnik fue derrotado por Larry
Evans, pese a tener un juego netamente superior, y los
demás argentinos hicieron tablas, Najdorf, Bolbochán y
Rossetto, frente a Reshevsky, Hermann Steiner y George
Kramer).
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