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Najdorf y la "variante del pañuelo"
Recuerdos de la Olimpíada de Dubrovnik 1950

El 20 de agosto de 1950 comenzaba en Yugoslavia el Torneo de las Naciones por la copa "Hamilton Russell" (así se llamaban por entonces los actuales Juegos Olímpicos Ajedrecísticos que se celebran cada dos años). Aquella famosa copa estaba en Argentina desde 1939, pues a raíz del conflicto bélico no había sido llevada a Alemania, ganadora del certamen jugado aquél año en Buenos Aires.

Equipo argentino a la Olimpíada de Dubrovnik 1950

La cita en Dubrovnik era más que importante, y en varios sentidos: por un lado la competencia reanudaba el movimiento ajedrecístico mundial, si bien sin salvarse de los ásperos tintes políticos dejados por la guerra (el mundo ideal de los hombres del tablero, en el que no deberían reconocerse otras escalas de valores que las demostrativas de la propia capacidad, sufre siempre proyecciones que todos intimamente quisieran evitar). Por otro lado, la participación del equipo argentino, ahora con la presencia de Miguel Najdorf, planteaba un interrogante: ¿hasta qué punto la presencia (transitoria o definitiva) de tantos maestros extranjeros en nuestro país desde 1939, había mejorado el nivel de los nuestros?... No hay que olvidar que la trayectoria olímpica argentina tenía sus lauros bien ganados, y superarlos no era tarea menuda. Este era el primer gran encuentro internacional por equipos, y serviría para comparar fuerzas.
Por aquél entonces, Enrique Guimard escribía en una de sus crónicas previas al evento: "No cabe duda acerca del valor de nuestra representación. Aventurado sería no descontar su éxito, sino ponerlo en tela de juicio. Estaremos entre los primeros. Sólo la cautela me lleva a silenciar el 'seremos los primeros'." ¡Cómo han cambiado los tiempos! ¡Qué distintos son los pronósticos, las previsiones y las secretas aspiraciones de los equipos argentinos que nos han representado en las últimas Olimpíadas!...
Integrado con Miguel Najdorf, Carlos Enrique Guimard, Julio Bolbochán y Héctor Decio Rossetto como titulares, y con dos suplentes como Herman Pilnik y Luis Marini, sin duda debía cumplir un buen papel. Una caricatura que reproducimos, publicada en la revista "Mundo Deportivo", nos muestra a los seis ajedrecistas, fácilmente identificables.
Adversarios de cierta consideración eran los representantes de Estados Unidos. Pero sólo contaban con dos fuertes valores: Reshevsky y Fine. En realidad, los rivales a vencer eran los yugoslavos, con Gligoric, Pirc y Trifunovic, que tanto éxito habían tenido en Mar del Plata ese mismo año 1950.
Claro: faltaba a la justa el ajedrez soviético, que en las ediciones sucesivas de la Olimpíada marcaría un predominio neto sobre el ajedrez de las otras naciones.

Uno por uno

Un simpático, pero preciso análisis de los integrantes del equipo nacional hacía Guimard al partir hacia Dubrovnik:
"Hagamos un ligero estudio. El aficionado nos conoce bastante, pero conviene refrescar la memoria. Digamos, por ejemplo, que Najdorf es el quinto jugador en el mundo de acuerdo al resultado del Torneo Mundial de Selección de Budapest; es gran maestro y actualmente luce el título de campeón argentino. Aunque él dice no jugar ahora más que hace siete o diez años, yo afirmo que sí. Ocurre que juega de otra manera, haciendo un ajedrez científico y delicado, de jerarquía, y para el cual debe hallarse bien física y mentalmente. Sólo con que él cuide este aspecto yo estoy seguro de su desempeño.
Con respecto al señor
Guimard, ustedes tienen información sobrada. Les confesaré, eso sí, que cuando se trata de defender algo tan querido como su patria, él suele poner todas sus fuerzas en la liza y aún algo más...
Héctor Rossetto será la primera vez que compita en Europa; pero allá lo conocen bastante a través de sus producciones. Confío plenamente en su actuación; últimamente jugó a gran altura. Buen teórico, es, además, un simpático luchador. Cuando más complicado está el tablero y más encarnizada se presenta la lucha, está como pez en el agua. En ese vaivén de "teóricos y técnicos" dará más de un dolor de cabeza con sus clásicos chispazos. Será nbuestro Pleci, el acumulador de puntos, porque muy pocas veces mi larguirucho amigo se conforma con un modesto empate.
Julio Bolbochán será el péndulo. Dotado de profundos conocimientos teóricos, con motivo de su último viaje a Europa, con su juego sólido, seguro y firme, puede ser el valor llamado a frenar los intentos del maestro más mentado.
La última performance de
Herman Pilnik, el primero de los suplentes, nos lo revela en estado excelente. Sin olvidar su estilo agresivo, Pilnik le ha dado una mano de técnica fortificándolo y acrecentando sus perspectivas.
La inclusión de
Luis Marini como sexto jugador constituye, sin duda, la nota destacada. Hombre modesto, Marini ha hecho y hace obra silenciosa por el juego-ciencia; los aficionados conocen sus interesantes estudios sobre la Apertura Inglesa y el libro que publicó para tratarla ampliamente. Sus últimas actuaciones lo muestran en inmejorables condiciones para jugar con éxito, si el caso lo requiere, en reemplazo de cualquier titular".
Pero dejemos por el momento la crónica sobre Dubrovnik (a la que volveremos en alguna otra oportunidad), para recoger una anécdota de Najdorf, otra más frente a su gran rival de entonces: Sammy Reshevsky, y que podemos titular graciosamente como...

La Variante del Pañuelo

Reshevsky vs Euwe, Olimpíada de Dubrovnik 1950Aún cuando no se trata de una novela policial, la anécdota registrada entre Najdorf y Reshevsky bien podría titularse "El caso del pañuelo". Reinaba una ola de calor durante las primeras ruedas en la playa de Dubrovnik, un calor anormal para la época, y que ocasionaba evidentes molestias a los jugadores. El norteamericano Samuel Reshevsky, que se encontró con el ex campeón del mundo Max Euwe en la segunda ronda, se defendió del clima usando un gran pañuelo a manera de abanico, mientras le tocaba jugar a su adversario y a veces en oportunidades en que él debía hacerlo. (La foto registra aquella partida: puede verse un pañuelo de color claro enrollado en la mano de Reshevsky). Al terminar la partida, Euwe, en comentarios de rueda amistosa, protestó contra el pañuelo de su contendor, que le había impedido obtener una perfecta concentración. Entonces Najdorf, que integraba el grupo de circunstantes escuchando al holandés, comentó: "No habrá variante de pañuelo conmigo". Y así ocurrió, ya que al día siguiente, al enfrentarse ambos ajedrecistas por la tercera ronda, el argentino reclamó la presencia del jefe de los fiscales y solicitó que se prohibiera a Reshevsky el uso de ese singular abanico. Reshevsky, algo molesto, terminó por comprender que su actitud impedía la normal concentración mental de su adversario y accedió, aun cuando en dos oportunidades, mecánicamente, lo sacó de su bolsillo para mitigar el fuerte calor reinante. Pero bastó la indicación del fiscal para que volviera a cumplirse el pacto entre caballeros...
Pero esta "historia" tiene un remate singular: como resultado final, se vió lucir a Reshevsky, en la rueda siguiente, un flamante abanico de paja, que fue autorizado a usar por el director del torneo.
Reshevsky vs NajdorfDigamos, para finalizar, que la partida de marras entre nuestros dos protagonistas, fue tablas, luego de que Najdorf con negras planteara su favorita línea en la Defensa Siciliana: Reshevsky,S - Najdorf,M [B91] Dubrovnik olm (3) 1950: 1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 a6 6.g3 e5 7.Cb3 Ae6 8.Ag2 Cbd7 9.0-0 Tc8 10.h3 b5 11.g4 Ac4 12.Te1 b4 13.Cd5 Cxd5 14.exd5 Ae7 15.Cd2 Ab5 16.a4 bxa3 17.Txa3 0-0 18.b3 Cc5 19.Ce4 Ad7 20.Cg3 g6 21.Ah6 Te8 22.Ad2 Tf8 23.Ah6 Te8 24.Ad2 Tf8 25.Ah6 Te8 26.Ad2 1/2-1/2. (la foto, por supuesto, no corresponde a Dubrovnik, sino al match de 1952). El equipo argentino fue derrotado por la mínima diferencia: 2½ a 1½ (Pilnik fue derrotado por Larry Evans, pese a tener un juego netamente superior, y los demás argentinos hicieron tablas, Najdorf, Bolbochán y Rossetto, frente a Reshevsky, Hermann Steiner y George Kramer).

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