Tienda Inforchess
Ediciones Inforchess
Material de Ajedrez
Ajedrez/Juegos de jardín
Libros de Ajedrez
Ediciones rusas
Editorial Paidotribo
Editorial Fundamentos
Editorial Everyman Chess
Editorial La Casa del Ajedrez
Editorial Gambit
Editorial Batsford/Chrysalis
Editorial Tutor
Editorial UNED
Editorial Eseuve
Editorial Chess Star
Editorial Informator
Editorial Limitadas Catalán
Editoriales varias
Rebel - Gandalf - Tiger
Productos Chess Assistant
Productos Chess Academy
Productos ChessBase
Productos New in Chess
Productos Chess Informant
Computadoras Novag
Chess Master
DGT Projects
Reloj Digital CV
Reloj Digital ExcaliburEMAIL ESPAÑA
EMAIL ARGENTINA

Inforchess YearBook 2004

Rudolf Spielmann
Guía del sacrificio en ajedrez

Paul Morphy
Guía para jugadores de ataque
|
La experiencia de Budapest
(Buenos Aires, una
confitería del centro... y una charla entre Najdorf,
Pilnik y Guimard)
La cita es a las 16 en el salón de
ajedrez de una confitería céntrica. Antes que a él
encuentro a Pilnik. Pasa el tiempo; miro el reloj: las
16:30. Me levanto y le digo a Pilnik: "Creo que
Najdorf no vendrá. Me dijo que estaría aquí a las 16
en punto."
-Espéralo diez minutos más y verás que viene. Tienes
que esperarlo..., es un hombre muy importante... Llegará
en seguida, y ni te saludará siquiera. ¿Ves este
tablero y estas piezas? Bueno. Los mirará y se pondrá a
reproducir sus partidas, sus variantes...
Sigo esperando, y llega antes de los diez minutos,
cumpliéndose exactamente lo que Pilnik me anticipara.
-¿Sabes que tenía una partida
"requeteperdida" con Stahlberg, y le hice
tablas? ¿Sabes que podía ganarle la primera, y me
embarullé entrando en una variante de empate?... ¿Y
Stahlberg? Lo que sucedió entre él y Lilienthal es
fantástico.
-Está bien, Najdorf, pero vamos por partes.
-¡Es fantástico! En la primera partida Lilienthal
podía ganarle fácilmente cuando Stahlberg le propuso
tablas. Todo el mundo esperaba el rechazo, pero
Lilienthal miró el reloj..., y aceptó. Estaba un
poquito apurado, pero el procedimiento era sencillo.
Ahora bien: cuando jugaron la segunda y suspendieron,
todos vimos que Lilienthal no podía aguantar mucho, pero
fué a jugar y a poco de comenzar dijo:
"¿Tablas?" ¡Y Stahlberg aceptó!
Es inútil. El periodista está perdido con Najdorf. A
él no le importan las preguntas. No le interesa lo que
uno quiere saber. Si un tema le agrada por algunos
matices, pica y repica sobre él, haciendo altos sólo
para indicar: "Esto es muy importante, tienes que
ponerlo.", o: "No te olvides de escribir lo que
te dije." Si por ahí hace caso al interrogante,
comienza la respuesta y en seguida vuelve a lo que nos
decía antes y cuyo tema, por conocido, queríamos dejar.
Habla y habla. Es una máquina. Pero, cosa singular: el
mismo Najdorf dando una conferencia es un modelo de
sensatez, y en este sentido es uno de los mejores
expositores que conozco.
Anécdotas a
granel
Desfila el anecdotario. Y
así vemo cómo el Campeonato Mundial que jugó en
Budapest y en el que salió quinto siguiendo a
Boleslavsky y Bronstein -primeros empatados los dos-,
Keres y Smyslov, y precediendo a Stahlberg, Lilienthal,
Flohr, Kotov y Szabo, pudo, incluso, ganarlo él o poco
menos. Y si no ganarlo, salir segundo. No me llevo de sus
palabras, sino de las partidas cuya exactitud matemática
revelan a través del análisis, que pudieron definirse a
su favor. ¿Por qué jugó así? ¿Por qué acordó empates precipitados? El mismo
lo explica:
-Me pasó algo raro. Ahondaba el análisis hasta dar con
posiciones inmejorables, y de pronto temía haberme
engañado, haber sufrido un espejismo... Eso me ocurrió
contra Boleslavsky. Mira.
Reproduce la que, sin duda, fue una de sus mejores
producciones. De pronto entrega un peón
"intomable". En ese momento muestra un
maravilloso sacrificio de dama.
-Muy bonito..., pero observa. Todas las movidas son
únicas. (Mueve las piezas y hace cambios y cambios,
tomas y retomas. Todo exacto, hasta que recupera la dama
y se ve un final de torres y peones favorable para él,
pero nada fácil de imponer). Y esto -prosigue- es lo que
no sabía decir si ganaba o no. Me llevó mucho tiempo.
Pero en lugar de ese sacrificio, podía ganar con esto, o
con esto. (Y muestra, en efecto, movimientos ganadores).
No sé qué me pasó...
-¿Y con Stahlberg?
Medio punto
-¿La segunda partida?
Suspendí con peones de menos. También aquí, jugando
con las negras una Defensa India de Rey, omití golpes
ganadores, y, de pronto, me siento perdido. Pierdo un
peón, sin compensación alguna. Así suspendo. Esa noche
analizamos con Bolbochán. A las dos de la mañana Julio
me dice: "Miguel, estoy rendido; no doy más. Me voy
a dormir." "Muy bien, yo voy a seguir."
¿Qué hacer? Me dolía perder con Stahlberg, por la
rivalidad que existe entre él y yo. Tú lo sabes... Sigo
analizando, y a las ocho de la mañana doy, al fin, con
algo que si no es bueno, es lo mejor que tengo para
resistir. Juego la partida y advierto que Stahlberg no ha
dado con la tecla; comete dos errores y consigo tablas
con dos peones de menos por los alfiles de distinto
color. Cuando terminamos le mostré cómo podía ganarme.
No salía de su asombro.
-Pero tú pudiste ganarle la primera, ¿verdad?
-Exacto. Me juego una Francesa (Defensa) y saco ventaja
en seguida. (Llega a la posición crítica). En este
momento tengo que jugar de esta manera y mi rival no
tiene defensa. (Mueve las piezas y muestra otra vez una
variante forzada, contra la que Stahlberg debe firmar la
planilla).
Omití un golpe intermedio suyo y me decido por esta otra
continuación, que no da más que tablas porque con ese
golpe omitido él gana un tiempo amenazando mate, y yo no
puedo pasar la torre para amenazar lo mismo. Y así fue
tablas.
También con Kotov, en la última ronda, pudo ganar.
¿Porqué fue tablas?
-Eso tiene un pero. Empatando con él me
clasificaba quinto y arriesgando para ganarle, tercero.
Asegurando el quinto puesto, yo me clasificaba
automáticamente entre los cinco grandes maestros con
derecho a intervenir, sin previa selección en el
próximo Campeonato Mundial. ¿Comprendes? Juan seguro,
como decimos... ¿para qué arriesgar?
-¿Qué jugador te impresionó más?
-David Bronstein, el más joven, por su empuje, su estilo
batallador, su afán de ganar. Juega muy bien. Será un
gran rival para Botvinnik.
-¿La organización?
-Excelente. Para los maestros, lo mejor de lo mejor. Se
emitieron estampillas con motivo del torneo, y el teatro
donde jugábamos estaba siempre lleno. Las partidas
podían seguirse fácilmente y mejor que en las mesas, en
los tableros murales. Junto ellos había relojes
gigantes, así que el público conocía hasta el tiempo.
¿Sabes que estoy invitado a Moscú?. Iré allá para un
gran torneo que se juega a mediados de diciembre.
Ha dicho tanto y tanto, que queda mucho en el tintero.
Todo interesante. Próximamente aproximaré al lector
hacia las novedades teóricas de este torneo.
(Nota firmada por Carlos Enrique
Guimard, y publicada en la Revista
argentina "Mundo Deportivo"
al regreso del GM Miguel Najdorf del Torneo de Budapest
1950).
|