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Desde el 4 de Julio de 1997 el Ajedrez en Argentina no es el mismo...
Dos meses antes de morir, don Miguel Najdorf concedió esta entrevista.

La última charla

Miguel Najdorf marcó a fuego la historia del ajedrez en Argentina en los últimos sesenta años. Desde su llegada, en 1939, y desde su decisión de radicarse definitivamente en nuestro país a causa de la Segunda Guerra Mundial, el juego ciencia no fue lo mismo, como tampoco es hoy lo mismo desde que no está. Su temperamento, su entrañable amor por el tablero, su inagotable entusiasmo por arrancarle a las 64 casillas los últimos secretos, contagiaron todos los rincones ajedrecísticas argentinos, desde una punta a la otra.
Por eso no podíamos dejar pasar estos días del mes de Julio sin recordarlo...

Sus palabras han quedado plasmadas en muchas entrevistas periodísticas en diversos medios, argentinos y del exterior. Tenemos grabada una de sus últimas charlas, luego emitida por Radio Continental, pocos meses antes de su muerte. O la que ahora ofrecemos, publicada en la Revista "El Gráfico". La transcribimos:

GM Miguel Najdorf

La realidad le es ajena a esta cinta grabada que guarda en su interior el más preciado de los tesoros. El vozarrón tan característico permanece intacto. Es como si esquivara las decisiones de los días y los años, y permaneciera para siempre en la memoria. Igual que sus partidas.
­Don Miguel, queremos saber su opinión sobre el match entre Kasparov y Deep Blue...
Han pasado sesenta días desde aquel pedido a Miguel Najdorf, fallecido en Granada el 4 de julio de 1997. Han pasado muchas cosas desde aquella pregunta. Pero aquí se encuentra esta cinta grabada, inmune a los golpes de la vida, recordando cada palabra que lleva guardada en lo más profundo de su corazón. Y gritando a los cuatro vientos: "¡Cómo que no está más, si yo tengo grabadas sus palabras a fuego! ¡Como que no está más, si desde hace rato había atravesado las barreras del tiempo para vivir por siempre en cualquier tablero de casillas blancas y negras!"
Aquí está la cinta, apretando su play para ofrecer un grato recuerdo. Y allí está él, para hablar, otra vez, de ajedrez. Fue en su casa porteña del piso 17 de la avenida Gelly y Obes. Desde este invierno de 1997 ha pasado a ser su última entrevista periodística.
-El match dejó opiniones distintas. Algunos lo vieron como si fuera un partido de fútbol: Boca ganó o River perdió. Pero el resultado no es lo principal. El hecho de que la máquina haya ganado es interesente, no sólo para el ajedrez. Ratifica una vez más lo que yo digo: que la computadora es el invento más importante del Siglo XX que ha logrado nuestra civilización, porque reemplaza al hombre en todos los campos de la vida.
­El resultado y la baja actuación de Kasparov dejaron muchas sospechas...
­La primera partida Kasparov ganó en forma brillante, en las otras estuvo mejor y en la última cayó en 19 jugadas, en un modo en el que nunca había perdido en su vida. Kasparov eligió mal, le tuvo miedo a la máquina, pero un deportista puede tener un mal día como en todos los deportes. Aparte, la máquina tiene una enorme ventaja porque ella a veces falla, pero el hombre se equivoca más seguido. Por ejemplo, Kasparov abandonó una partida en la que tenía chances de empatar... Mi profesor Tartakower decía: "El que abandona nunca gana una partida". Je, je, je...
­¿Puede pensarse que Kasparov jugó mal adrede?
­Hay rumores que decían que la compañía tenía problemas comerciales y después las acciones de IBM subieron un 30 %. Personalmente, creo que el match ha sido jugado en forma decente porque el señor Kasparov es un hombre económicamente muy rico, con un amor propio bárbaro. Si ha perdido es porque el otro le ganó y él jugó muy mal. Al ver las partidas, se deduce que no ganó la máquina, que perdió Kasparov.
GM Miguel Najdorf y sus recuerdos: la mesa de ajedrez que trajo ce La Habana 1966, el Trofeo en La Habana 1962...­¿Y qué puede pasar en un tercer enfrentamiento?
­La frase que hay que usar es: una golondrina no hace verano. Si la máquina vuelve a vencer, sería un hecho. No representaría una cosa rara, porque es muy natural que suceda, ya que la máquina le lleva enormes ventajas deportivas a un ajedrecista: no sufre, no tiene problemas de salud, no se cansa, no tiene ningún problema familiar, no tiene días malos y días buenos. El hombre es humano. Cuando usted va al casino a jugar, puede ganar una vez pero pierde veinte. Todos los casinos ganan plata. Es la máquina contra el hombre. Pero...
­¿Pero qué, don Miguel?
­Apostaría a que, en el próximo match, si Kasparov cambia su estilo, derrotará a la máquina. La máquina calcula, pero el ajedrez no es un juego ciencia exacto. Aparte de ser juego y ciencia, tiene 50 % de arte y ninguna máquina puede reemplazar al arte, escribir libros y poesías, o tocar música...

U
na jugada distinta, justo el comienzo de una serie de movidas marcadas por su clara estirpe. Alfiles, peones y torres quedan momentáneamente a un lado. Allí está la cinta, apretando otra vez su play para ofrecer un recuerdo todavía más grato que el anterior. Aquí aparece el hombre que desplaza al ajedrecista, el que golpea su pecho de mil batallas orgullosas para regalar pedazos de su vida repleta de mil anécdotas. Entonces, Miguel Najdorf ataca con su corazón y dice: "He jugado con las personalidades más grandes, como Winston Churchill, Fidel Castro, el Che Guevara, Juan Domingo Perón..."
­¿Qué siente al organizar sus torneos?
­Una gran alegría. Este es el octavo torneo que organizo dándole posibilidades a los muchachos. Nuestro ajedrez adelantó una enormidad. En ocho torneos conseguimos muchos Grandes Maestros. Por eso trato de escribir y organizar torneos, para devolverme a mi patria lo que yo he recibido. Mi familia, por tradición, lo seguirá haciendo...
­¿El ajedrez es popular en la Argentina?
­Es una pasión. El ajedrez despierta un gran entusiasmo que se lo ve no como en el fútbol en la cancha, sino cada uno con su tablero reproduciendo las partidas. Hace poco me brindaron una gran ovación en la cancha de Boca, y di suerte: ganó Boca 6­1 a Gimnasia y Esgrima...
­¿Qué significa el ajedrez para usted?
­Al ajedrez le debo mucho. Sigo siendo campeón del mundo de partidas a ciegas. He jugado 45 partidas sin ver, de las cuales gané 39, empaté 4 y perdí 2. Este récord no ha sido superado. Mi pasión máxima es el ajedrez después de mi familia, antes era al revés. El ajedrez es el reflejo de la vida.
­¿Y qué fue su vida, don Miguel?
­Todo el mundo ya conoce mi historia. Nací en Varsovia, estudié, tenía familia, esposa, hija, padre, madre, cuatro hermanos, vine una semana antes de la Segunda Guerra Mundial acá a Buenos Aires y perdí a todos mis seres queridos, no me quedó ningún pariente. Y el ajedrez me enseñó a perder, si hasta Kasparov perdió con las máquinas, je, je, je... No hay campeón que no sepa perder. Siempre dije que cada partida que pierdo se me cae un pelo, ¡imagínese cuántas partidas he perdido en mi vida!
­¿Y Argentina?
­Acá tuve la suerte de empezar de nuevo, aprender un idiomanuevo, adaptarme a una patria nueva. La mejor jugada que hice en mi vida fue quedarme en este país. Aquí formé mi hogar, tengo dos hijas, nietos... Significa que supe perder, pero que también tuve una vida muy feliz.
(La nota de la Revista "El Gráfico" estaba firmada por Carlos Beer, con fotos de Gerardo Horovitz)

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