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Inforchess YearBook 2004

Rudolf Spielmann
Guía del sacrificio en ajedrez

Paul Morphy
Guía para jugadores de ataque
|
Desde
el 4 de Julio de 1997 el Ajedrez en Argentina no es el
mismo...
Dos meses antes de morir, don Miguel Najdorf
concedió esta entrevista.La última charla
Miguel Najdorf marcó a
fuego la historia del ajedrez en Argentina en los
últimos sesenta años. Desde su llegada, en 1939, y
desde su decisión de radicarse definitivamente en
nuestro país a causa de la Segunda Guerra Mundial, el
juego ciencia no fue lo mismo, como tampoco es hoy lo
mismo desde que no está. Su temperamento, su entrañable
amor por el tablero, su inagotable entusiasmo por
arrancarle a las 64 casillas los últimos secretos,
contagiaron todos los rincones ajedrecísticas
argentinos, desde una punta a la otra.
Por eso no podíamos dejar pasar estos días del mes de
Julio sin recordarlo...
Sus palabras
han quedado plasmadas en muchas entrevistas
periodísticas en diversos medios, argentinos y del
exterior. Tenemos grabada una de sus últimas charlas,
luego emitida por Radio Continental, pocos meses antes de
su muerte. O la que ahora ofrecemos, publicada en la
Revista "El Gráfico". La transcribimos:

La realidad le es ajena a esta
cinta grabada que guarda en su interior el más preciado
de los tesoros. El vozarrón tan característico
permanece intacto. Es como si esquivara las decisiones de
los días y los años, y permaneciera para siempre en la
memoria. Igual que sus partidas.
Don Miguel, queremos saber su opinión sobre
el match entre Kasparov y Deep Blue...
Han pasado sesenta días desde aquel pedido a Miguel
Najdorf, fallecido en Granada el 4 de julio de 1997. Han
pasado muchas cosas desde aquella pregunta. Pero aquí se
encuentra esta cinta grabada, inmune a los golpes de la
vida, recordando cada palabra que lleva guardada en lo
más profundo de su corazón. Y gritando a los cuatro
vientos: "¡Cómo que no está más, si yo tengo
grabadas sus palabras a fuego! ¡Como que no está más,
si desde hace rato había atravesado las barreras del
tiempo para vivir por siempre en cualquier tablero de
casillas blancas y negras!"
Aquí está la cinta, apretando su play para ofrecer
un grato recuerdo. Y allí está él, para hablar, otra
vez, de ajedrez. Fue en su casa porteña del piso 17 de
la avenida Gelly y Obes. Desde este invierno de 1997 ha
pasado a ser su última entrevista periodística.
-El match dejó opiniones distintas. Algunos lo
vieron como si fuera un partido de fútbol: Boca ganó o
River perdió. Pero el resultado no es lo principal. El
hecho de que la máquina haya ganado es interesente, no
sólo para el ajedrez. Ratifica una vez más lo que yo
digo: que la computadora es el invento más importante
del Siglo XX que ha logrado nuestra civilización, porque
reemplaza al hombre en todos los campos de la vida.
El resultado y la baja actuación de Kasparov
dejaron muchas sospechas...
La primera partida Kasparov ganó en forma brillante,
en las otras estuvo mejor y en la última cayó en 19
jugadas, en un modo en el que nunca había perdido en su
vida. Kasparov eligió mal, le tuvo miedo a la máquina,
pero un deportista puede tener un mal día como en todos
los deportes. Aparte, la máquina tiene una enorme
ventaja porque ella a veces falla, pero el hombre se
equivoca más seguido. Por ejemplo, Kasparov abandonó
una partida en la que tenía chances de empatar... Mi
profesor Tartakower decía: "El que abandona
nunca gana una partida". Je, je, je...
¿Puede pensarse que Kasparov jugó mal adrede?
Hay rumores que decían que la compañía tenía
problemas comerciales y después las acciones de IBM
subieron un 30 %. Personalmente, creo que el match ha
sido jugado en forma decente porque el señor Kasparov es
un hombre económicamente muy rico, con un amor propio
bárbaro. Si ha perdido es porque el otro le ganó y él
jugó muy mal. Al ver las partidas, se deduce que no
ganó la máquina, que perdió Kasparov.
¿Y
qué puede pasar en un tercer enfrentamiento?
La frase que hay que usar es: una golondrina no hace
verano. Si la máquina vuelve a vencer, sería un hecho.
No representaría una cosa rara, porque es muy natural
que suceda, ya que la máquina le lleva enormes ventajas
deportivas a un ajedrecista: no sufre, no tiene problemas
de salud, no se cansa, no tiene ningún problema
familiar, no tiene días malos y días buenos. El hombre
es humano. Cuando usted va al casino a jugar, puede ganar
una vez pero pierde veinte. Todos los casinos ganan
plata. Es la máquina contra el hombre. Pero...
¿Pero qué, don Miguel?
Apostaría a que, en el próximo match, si Kasparov
cambia su estilo, derrotará a la máquina. La máquina
calcula, pero el ajedrez no es un juego ciencia exacto.
Aparte de ser juego y ciencia, tiene 50 % de arte y
ninguna máquina puede reemplazar al arte, escribir
libros y poesías, o tocar música...
Una jugada
distinta, justo el comienzo de una serie de movidas
marcadas por su clara estirpe. Alfiles, peones y torres
quedan momentáneamente a un lado. Allí está la cinta,
apretando otra vez su play para ofrecer un recuerdo
todavía más grato que el anterior. Aquí aparece el
hombre que desplaza al ajedrecista, el que golpea su
pecho de mil batallas orgullosas para regalar pedazos de
su vida repleta de mil anécdotas. Entonces, Miguel
Najdorf ataca con su corazón y dice: "He jugado
con las personalidades más grandes, como Winston
Churchill, Fidel Castro, el Che Guevara, Juan Domingo
Perón..."
¿Qué siente al organizar sus torneos?
Una gran alegría. Este es el octavo torneo que
organizo dándole posibilidades a los muchachos. Nuestro
ajedrez adelantó una enormidad. En ocho torneos
conseguimos muchos Grandes Maestros. Por eso trato de
escribir y organizar torneos, para devolverme a mi patria
lo que yo he recibido. Mi familia, por tradición, lo
seguirá haciendo...
¿El ajedrez es popular en la Argentina?
Es una pasión. El ajedrez despierta un gran entusiasmo
que se lo ve no como en el fútbol en la cancha, sino
cada uno con su tablero reproduciendo las partidas. Hace
poco me brindaron una gran ovación en la cancha de Boca,
y di suerte: ganó Boca 61 a Gimnasia y Esgrima...
¿Qué significa el ajedrez para usted?
Al ajedrez le debo mucho. Sigo siendo campeón del
mundo de partidas a ciegas. He jugado 45 partidas sin
ver, de las cuales gané 39, empaté 4 y perdí 2. Este
récord no ha sido superado. Mi pasión máxima es el
ajedrez después de mi familia, antes era al revés. El
ajedrez es el reflejo de la vida.
¿Y qué fue su vida, don Miguel?
Todo el mundo ya conoce mi historia. Nací en Varsovia,
estudié, tenía familia, esposa, hija, padre, madre,
cuatro hermanos, vine una semana antes de la Segunda
Guerra Mundial acá a Buenos Aires y perdí a todos mis
seres queridos, no me quedó ningún pariente. Y el
ajedrez me enseñó a perder, si hasta Kasparov perdió
con las máquinas, je, je, je... No hay campeón que no
sepa perder. Siempre dije que cada partida que pierdo se
me cae un pelo, ¡imagínese cuántas partidas he perdido
en mi vida!
¿Y Argentina?
Acá tuve la suerte de empezar de nuevo, aprender un
idiomanuevo, adaptarme a una patria nueva. La mejor
jugada que hice en mi vida fue quedarme en este país.
Aquí formé mi hogar, tengo dos hijas, nietos...
Significa que supe perder, pero que también tuve una
vida muy feliz.
(La nota de la Revista "El Gráfico" estaba
firmada por Carlos Beer, con fotos de Gerardo Horovitz)
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