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Aperturas Modernas de Peón Dama: 1.d4, 2.Cf3, 3.Af4

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Jorge Luis FernándezLa Columna del Alfil
Menos el honor y la vida
Por Jorge Luis Fernández

Agradecemos a UNO (Diario de Mendoza), la autorización para transcribir
esta columna de ajedrez de su edición del día martes 25/01/2005.

El problema del rey expuesto en el centro hace recordar las grandes batallas de la historia, cuando los reyes y generales comandaban sus ejércitos. Esta práctica fue abandonándose al comprender la importancia de la figura que lleva sobre sí el peso de las decisiones. Por eso disiento con el MI John Watson, que en su primer libro sobre estrategia sostiene que ser rey en el ajedrez  no significa mucho: “…gasta más de la mitad de la vida escondiéndose del peligro, lejos del combate…”.

El rey es una pieza tan importante que sin ella se pierde el juego y esto fue así desde casi sus comienzos, porque refleja un realidad tan hondamente humana, como atávica y ancestral. Tanto es así, que sus mejores soldados formaban la guardia real, los Asociados, los jenízaros, la Vieja Guardia, quienes estaban dispuestos a morir por su majestad. Sólo cuando la batalla estaba indecisa se veía a los grandes conductores arremeter contra el enemigo para inclinar la suerte de la batalla. Y aún hoy nos emociona ver partidas donde los reyes andan batiendo espadas cerca del enemigo o aquellas maniobras de rey que solían hacer Nimzowitch y Petrosian.

Claro que se puede terminar como un Ricardo III, un Darío, un Francisco I, porque la suerte puede ser esquiva y de pico pardo. La primera mitad del siglo XVI encuentra a cuatro grandes emperadores en Occidente: Carlos V de Alemania, que es a su vez Carlos I en España,  Francisco I en Francia, Enrique VIII en Inglaterra y Solimán I en Turquía. En febrero de 1525, en Pavía, al norte de Italia, el ejército francés comandado por Francisco I, glorioso rey de Francia, enfrentó al ejército español de Carlos V, comandado por el Marqués de Pescara. Superiores en fuerzas, tesoros y artillería, los franceses esperaban una victoria aplastante.

Los soldados españoles, sólo tenían el orgullo y la bravura, ya que pusieron el poco dinero para pagar a los lansquenetes alemanes –mercenarios hubo siempre–. Pescara les arengó diciendo que no tenían más tierra amiga que la que pisaban, ni más tesoros que los que estaban en el campamento francés. Francisco I, ansioso, encabezó la carga demasiado pronto, su caballería fue diezmada por los arcabuces y al verse separado de sus líneas expresó: “Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya”; fue tomado prisionero y se perdió toda la campaña. En su cautiverio le escribió a la Duquesa de Agulema: “Todo se ha perdido menos el honor y la vida”. Perdonado por el idealismo de Carlos V que soñaba con una Cristiandad unida frente a los turcos, salvó el segundo, pues antes de firmar el tratado de paz, ya estaba conspirando con Solimán.

En la siguiente partida, jugada en el torneo internacional en Holanda, el rey negro se ve atrapado sin ayuda de sus ejércitos. Con menos suerte que su colega francés del siglo XVI, fue ejecutado brillantemente.

Jonkman,H (2399) - Pliester,L (2383)
Corus C Wijk aan Zee (5), 20.01.2005

1.e4 c6 2.d4 d5 3.Cd2 dxe4 4.Cxe4 Af5 5.Cg3 Ag6 6.h4 h6 7.Cf3 e6 8.Ce5 Ah7 9.Ad3 Axd3 10.Dxd3 Cd7 11.De2 Cgf6 12.Ad2 Db6 13.0–0–0 Dxd4 14.Ac3 Da4 15.Rb1 Cb6 (Todo parece bien, pero...) 16.Cxf7!! (Fantástico golpe sobre el monarca rival.) 16...Rxf7 17.Axf6 Rxf6 (La toma de peón no salva: 17...gxf6 18.The1 h5 19.Dxe6+ y no se puede escapar del ataque.) 18.The1 Te8 (Muy vistosa es la huida del rey: 18...Rg6!? 19.Dh5+ Rh7 20.Txe6 Rg8! -es única- 21.Tf6!! gxf6 (21...Dc4 22.Td4) 22.Dg6+ Ag7 23.Ch5 ganando.] 19.Df3+ Rg6 (Huir a la derecha también pierde: 19...Re7 20.Df5 Dc4 21.Dg6! y la caballería llega poco después a rematar la faena.] 20.Txe6+! (No por obvio es menos bonito.) 1–0

Jorge Luis Fernández
Mendoza, Argentina, a 24 de Enero de 2005

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