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Por MI Raúl Ocampo Vargas.
“El Papel de los padres en el desarrollo ajedrecístico”, así se titula un artículo del renombrado entrenador ucraniano Alex Veisman que apareció en inglés y en ruso en el sitio del club Kasparov en junio de 2000, pero como no ha sido reproducido en ningún sitio web en español, me pareció útil traducirlo y comentarlo aquí , como parte de este artículo.
Veisman dice:
“Está claro que el talento para el ajedrez es un don de Dios, pero no obstante el papel de los padres de un joven ajedrecista es muy significativo.
Primero que nada, es de mucha importancia identificar el potencial de un niño tan pronto como sea posible y crear las condiciones para su realización. De hecho, el potencial en ajedrez es notorio inmediatamente después de que a un niño se le muestran los movimientos de las piezas y se le explican, en la forma más primitiva, las reglas básicas de la estrategia del ajedrez. Esto usualmente sucede entre los 5 y los 6 años de edad, a veces antes. Por ello los padres deben tomar medidas para desarrollar las posibilidades de su hijo tan pronto como sea posible.
El tiempo en la vida ajedrecística se ha vuelto cada vez más rápido y nos hace comenzar lo más temprano posible.
El campeón mundial Boris Spassky logró su primera fuerza a los 11 años, lo que era un gran logro en su tiempo. Hoy día el jugador chino Bu Xiangzhi se convirtió en gran maestro a los 13 años.
Hubo muchas discusiones respecto al asunto de que si el ajedrez era deporte o no. El presidente del Comité Olímpico Internacional Julio Samaranch incluso formó un comité especial para realizar los estudios y una encuesta. Los resultados de ambos ayudaron a que el ajedrez fuese finalmente incluido en la familia olímpica.
Así de los enormes recursos que los gobiernos dan a los deportes, una pequeña fracción se dedica al ajedrez y al desarrollo de jóvenes talentos, aunque generalmente para muchos directivos del ajedrez esto se ha convertido en botín y poco llega a donde debiera llegar, pero ese es otro asunto.
Para los ajedrecistas jamás hubo duda de que el ajedrez es
un deporte. Por supuesto que uno no puede alcanzar éxitos reales en deportes si
sus padres no le han dado fuerte salid. Obviamente buena salud es lo que todo
mundo necesita. No se puede hacer un progreso considerable en ajedrez sin ella,
ya que el ajedrez requiere tenacidad física y psicológica a lo largo de todo un
torneo. Este problema es particularmente agudo hoy día, cuando la duración de
una ronda es de
Es de la máxima importancia que el niño tenga un fuerte sistema nervioso, por lo que los padres deben cuidar eso. Lo más importante aquí es el clima psicológico, el cual es creado por los parientes más cercanos del niño en primer lugar. Si los padres confían en su niño, comprenden sus ambiciones y deseos, ellos imbuirán confianza en la alma no sofisticada del joven ajedrecista. Seguramente esto contribuirá a hacer más fuerte al sistema nervioso del niño.
Me gustaría dar un ejemplo. Un día un talentoso joven ajedrecista, quien recién había concluido el segundo de secundaria, decidió venir a mi desde su cuidad donde había condiciones pobres para estudiar ajedrez seriamente. El “tesoro de su mamá” tenía que vivir solo en una ciudad ajena, manejar su habitación e ir a una nueva escuela. Le pregunte más de una vez como sucedía que sus padres lo dejaban vivir solo en edad tan joven. No fue hasta que se convirtió en un gran maestro muy fuerte que él me dijo las palabras de su madre: “Nadie tiene derecho de matar un sueño” Una madre que merece mucho encomio y agradecimiento. ¿Harían muchas madres lo mismo? ¿Ese muchacho hubiese llegado a ser un gran maestro brillante si ella hubiese actuado de otra manera? Lamento que hay muchos ejemplos de lo contrario”.
En un artículo sobre como se llega a la experticia en cualquier campo, citaban como factores mas importantes la práctica deliberada continua y un buen mentor.
Kotov comentaba en su libro “Apuntes de un ajedrecista” que para vivir en un ambiente favorable para su desarrollo ajedrecístico se mudó a Moscú a vivir en condiciones muy inferiores a las que disfrutaba en Tula, su ciudad natal.
Tampoco hay que exagerar. En su artículo aparecido hace noventa años, “The Superorganic” publicado en “American Anthropologist”, Alfred L. Kroeber, expuso: “La distinción que cuenta entre el animal y el hombre no es la que se da entre lo físico y lo mental, que no es más que de grado relativo, sino la que hay entre lo orgánico y lo social… Bach, nacido en el Congo en lugar de en Sajonia, no habría producido ni el menor fragmento de una coral o una sonata, aunque podemos confiar en que hubiera superado a sus compatriotas en alguna otra forma de música”
El trasladarse a un mejor ambiente, lo que realmente debiera significar es ponerse en contacto con otras mentes más experimentadas. Hoy día se puede hacer de diversas maneras y no es forzoso mudarse a otra ciudad. Nuestro maestro, dice Fernando Savater en su libro “El valor de Educar”, no es el mundo, las cosas, los sucesos naturales, ni siquiera ese conjunto de técnicas y rituales que llamamos “cultura” sino la vinculación intersubjetiva con otras conciencias”. En otro lado apunta: “Porque lo propio del hombre no es tanto el mero aprender como el aprender de otros hombres, ser enseñado por ellos”.
Hay muchas maneras actuales de comunicarse. Ya no hay solo el lenguaje con el docente al lado, ante un pizarrón y en un salón en que, siglos antes, Abelardo, el de Eloisa, expusiera a los parisinos algunas teorías alarmantes. Esfuerzos divulgadores como “El Mundo de Sofía” de Jostein Gaarder o la “Etica para Amador” del ya mencionado Savater, prueban que hay muchas maneras de abordar el conocimiento, “que despiertan complicidad y no fastidio en los neófitos”.
Si ya no hay templos únicos de saber, si hay ahora un todo
lugar, es gracias a la informática aplicada a la educación, es a un instrumento
como
No es mi intención darle un mérito que no tiene, pues tan
erróneo es decir que por la pornografía y el estímulo al chateo que traga todo
tiempo libre, como era el maelstrom de
Poe devorando barcos,
Juan Carlos Tudesco nos presenta un punto de vista peculiar cuando dice: “·Si, por ejemplo, Internet nos permite interactuar con personas a miles de kilómetros de distancia, los prejuicios raciales, étnicos y culturales nos impiden dialogar con el vecino y nos obligan a discutir de nuevo si es conveniente educar juntos a los niños con las niñas”.
Lo principal del Internet es que nos estimula el apetito de más comunicación, de más educación, de más información. Dicen que el bien educado sabe que nunca lo está del todo pero que lo está lo suficiente como para querer estarlo más. Así le pasa al bien informado.
Si “bajo” todos los días ya 1000 partidas de
El caso es que estamos ya en una aldea global donde nuestra ubicación geográfica sólo sirve para desquiciarnos cuando en la calle nos cruzamos con los de mentalidad de tunel que solo conocen una dirección, la suya, y están extraviados.
México, 2 de Abril del 2008
IM Raul Ocampo Vargas