La informática aplicada al ajedrez.

Parte 5

 

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

IM Raúl Ocampo Vargas

 

I

Respuestas al Buzón.

 

Los anteriores cuatro artículos sobre el tema generaron varios correos electrónicos en donde se me hacían preguntas e incluso se me enviaron datos sobre los temas tratados.

El primer tema que trataré, por ser el que mayor número de correos recibió, será el del futuro del ajedrez en Internet y sus posibilidades de ser generador de fuentes de empleo para ajedrecistas y de negocios relacionados con el ajedrez.

Alrededor del Internet se han creado una serie de mitos que abren una gran brecha entre la realidad y lo que las personas desean creer. Primero que nada no se pueden hacer en este, como en casi ningún otro tema, afirmaciones categóricas. De acuerdo a la información de que dispongo, supongo que en el futuro mucho dinero se manejará en el Internet y una porción muy pequeña corresponderá al ajedrez. Pero aunque pequeña será mucho más importante, por mucho, a lo que corresponde al ajedrez en la economía actual. De hecho, considero que el ajedrez mejorará varias veces su proporción de la tajada en comparación con la economía aparte de la Internet. Si antes de la Internet había, por decirlo así, cien dólares para el ajedrez, ahora habrá dos mil. O sea que si en el mundo había 10 millones de dólares para el ajedrez, debiera ahora haber 200 millones de dólares. Por lo menos. Esta es mi suposición.

Si uno lee la autobiografía de Benjamín Franklin, podrá evaluar las grandes dificultades que se tenían que vencer para hacer una edición de una gaceta de 150 suscriptores. La imprenta le costó años de trabajo y hasta los tipos móviles tuvo que fabricarlos él mismo. Tuvo oportunidad de darse a conocer como escritor gracias a que él era su propio editor, pero muchos talentos literarios de su época seguramente se perdieron por no tener un editor que se jugará su patrimonio en la empresa conjunta de publicar un libro. Ahora cualquier oprime teclas puede llegar a cientos de lectores gracias a la Internet.

Pero todavía es difícil la captación de suscriptores, ya que no existe una cultura arraigada por estudiar ajedrez en general y los que navegan en la red han desarrollado el gusto por conseguir las cosas gratis. O aparentemente gratis. Por ejemplo, enciclopedias gratuitas, como podría yo suponer que se incluiría Wilkipedia, no tienen control de calidad y en lugar de informar, desinforman.

El autor del contenido aún es vital en la Internet como era en la era en que los libros reinaban como fuente principal de información y de conocimiento.

También, me parece, que los lectores de libros gastan más fácil diez dólares por un libro de 100 páginas, que por acceder a un sitio de Internet en donde puedan “bajar” archivos de Chessbase que, si se imprimieran, equivaldrían a cuatrocientas páginas de un libro.

Tal vez hay que ir viendo la información electrónica como una versión solamente de los libros, no verla como antagónica. Los libros no son celosos. No se molestarán si usted ve un libro en PDF o lo lee en pantalla en lugar de acariciar el amado papel impreso de un libro convencional.

La “Hard Copy”, la página impresa, sigue dominando con su atractivo a los lectores de la Vieja Guardia, de la misma manera que la música de acetatos domina a algunos que no se adaptan al MP3. 

Me la paso trabajando con una computadora, escribo en ella, estudio con ella, veo partidas de ajedrez en ella, pero nunca juego una partida de ajedrez contra la computadora. Tal vez por eso no me extraña que algunos tengan alguna reserva peculiar y prefieran ver la información impresa en papel y no en un frío plasma de un monitor de computadora. Por eso hay quien gaste cien dólares en libros y revistas al año y no quiera gastar cincuenta dólares en un DVD con cien veces mayor cantidad de información y mucho más actualizada.

Hay quienes se gastan un dólar diario comprando un diario y lo que ve principalmente es una columna de ajedrez, en versión más breve, que podría ver completa en el sitio web del diario gratuitamente, y en cambio nunca pagaría 300 dólares al año por un acceso a un sitio Internet que le diera diariamente seis columnas grandes de artículos de ajedrez y la posibilidad de bajar 150 partidas sin comentar y diez comentadas, con varias fotos, notas, etc.

Si investigásemos el mercado de Internet de los sitios dedicados al ajedrez que venden material, libros o información, tal vez nos hallaríamos que no manejan grandes sumas. Es posible que un sitio como “ChessBase” no genere más de 20 000 dólares mensuales de ventas, que ninguno en castellano produzca ingresos superiores a los cinco mil dólares mensuales y que los sitios por suscripción pagada no lleguen a los trescientos suscriptores.

Recientemente colaboré en un sitio web de un torneo internacional muy bien posicionado y el día que mayor audiencia tuvimos fue de 14 000 visitantes, pero si les hubiéramos pedido un dólar a cada visitante al día, creo que no hubiésemos llegado a reunir tres mil dólares diarios.

Ahora bien, el trabajo para reunir 14 000 visitantes fue más complejo que la elaboración de un sitio web atractivo. Mucho tuvieron que ver más de 6000 correos electrónicos enviados a otras tantas direcciones email avisando de las actualizaciones del sitio web.

 

¿Ventas por Internet?

Por cada cincuenta emails recibidos pidiendo catálogos y lista de precios se concreta una venta. Ahora bien, cada mes, esta proporción va positivamente mejorando. Hace un año, por cada cien emails se concretaba una venta. En un año, seguramente será de cada diez.

 

Los que más venden libros de ajedrez no son los sitios web de habla inglesa ni española, sino en primer lugar los de habla rusa, segunda, los de habla italiana y tercera los de habla alemana. Todo esto de acuerdo a datos enviados por los mismos sitios vendedores. El que más vende, uno ruso, vende libros de ajedrez por once mil dólares mensuales. Amazon vende sólo dos mil dólares de libros de ajedrez al mes.

¿Quién vende más? ¿Convekta o ChessBase?

 

¿Clases? En precios que varían entre 30 y 10 dólares mensuales, por cuatro clases a la semana, casi no hay maestro que oferte sus servicios que no tenga al menos unos cinco clientes, pero es raro que tengan más de veinte.

En una encuesta entre 18 maestros de cuatro países diferentes, el promedio de ingreso por clases via email era de 270 dólares al mes. Y normalmente conseguían alumnos de esta manera: por ejemplo un Gran Maestro jugaba en alguna pequeña ciudad, un habitante de ella preguntaba al maestro por clases y ahí llegaban a un precio, a veces 30 o 25 dólares por clase via email.

Otro sistema es que un maestro tiene un servicio de información, no clases personalizadas, sino que envía semanalmente material instructivo vario en la forma de archivos Chessbase con comentarios y notas teóricas. A cada suscriptor le cobra 10 dólares mensuales, pero todos reciben material exactamente igual, como si fuera una revista; no son clases personalizadas.  Varios maestros llevamos ambos sistemas, pues algunos quieren clases personalizadas, otros sólo información especial y guías generales de estudio con contenido.

A me sorprende que algunas escuelas muy formales de ajedrez cobren tres veces mas por lo que equivale a ser un libro electrónico por entregas, aunque con la posibilidad de poder hacer preguntas de vez en cuando al maestro.

Digamos que usted contrata un servicio así y recibe mensualmente diez partidas comentadas, a una por dólar, además de unos veinte ejercicios. Al final del año tendrá unas 120 partidas y 240 ejercicios por 120 dólares, lo que equivale al material que puede haber en unos 6 libros, lo que equivale a 20 dólares por libro con material realmente proveniente de una antología de quizás 40 o más libros. Entonces si puede ser mejor negocio que comprar libros. Además de que si uno aprovecha y hace las preguntas periódicamente, casi son clases personalizadas. Pero siempre será mejor el sistema de clases personales, a partir de un diagnóstico. Pero para sacarle jugo hay que comprometerse a trabajar en el material recibido. Si no se hace así, es mejor utilizar el servicio del “libro electrónico por entregas”.

Me parece que esta posibilidad de pequeños negocios y contratos a nivel casi personal, será la fuerza decisiva de la Internet en ajedrez. No creo lo sean las mega empresas. O tal vez no quisiera creerlo. La Internet como la imprenta, son herramientas que ayudan a la popularización del conocimiento, a que la cuna no sea lo que haga diferentes a los hombres, sino lo sea el propio esfuerzo y el dominio de si mismo, el cultivo de las virtudes.

La Internet generará más dinero para el ajedrez y espero este sea mejor distribuido que en la era antes de la Internet.

 

IM Raul Ocampo Vargas

México, a 17 de Enero del 2007