La informática aplicada al ajedrez.

Parte 4

 

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

IM Raúl Ocampo Vargas

 

 

Las publicaciones de ajedrez, boletines y tarjeteros.

 

Antaño sólo los torneos más importantes, con participación de grandes maestros y de formato round robin tenían su boletín del torneo. Un equipo grande de monitores y fiscales anotaban las partidas al mismo tiempo que los jugadores participantes. Mecanógrafas pasaban las papeletas o planillas a hojas especiales para mimeógrafo primero, y en años posteriores a papel fotocopiable. Un equipo para hacer un boletín de un torneo de doce jugadores contaba en ocasiones con 6 fiscales, una mecanógrafa y al menos un editor y su ayudante. En algunas ocasiones dos o tres maestros comentaban algunas partidas. El equipo menor era pues de al menos ocho personas. Pero si tomamos el caso de torneos como el “Capablanca in Memoriam”, con dos o tres grupos de maestros, el equipo no era menor de diez personas. Con la informática se hizo posible hacer boletines para torneos con participación muy numerosa, incluso tan grande como las olimpíadas de ajedrez. Se habla de que para la XVII Olimpíada realizada en La Habana, Cuba en 1966, el equipo para realizar el boletín, que se volvió en el modelo ideal de la época, tanto en calidad de edición, presentación y oportunidad; estaba formado por más de 100 personas. Mientras que para la Olimpíada de Niza de 1974, con la primera intervención de la informática, el número de personas que integraron el equipo fue de 10 personas, aunque no lograron la calidad de la Olimpíada de 1966, se acercaron bastante a un costo mucho muy inferior. Actualmente, para elaborar boletines se requieren unas cuantas personas y, en el caso de torneos con buen equipo informático, digamos tableros con sensores para las partidas principales y con PDAs estilo Monroi para las demás partidas, bastarían dos personas para realizar un boletín con 40 partidas por ronda.

Pero hay otras publicaciones de ajedrez, aparte de los boletines, que han sido transformadas radicalmente con la informática aplicada al ajedrez.

Uno de los métodos de estudio más preconizados por la escuela soviética de ajedrez era el uso de “tarjeteros”. La idea es poner en una tarjeta una porción de conocimiento, como puede ser una posición básica (de las míticas 300 posiciones), una posición fundamental de una variante o sistema de apertura, o de alguna posición con una idea especial. Teniéndolas en tarjetas, el jugador puede prepararse revisando una y otra vez las diferentes tarjetas del tarjetero, como una manera de aprenderlas al “dedillo” literalmente. De la misma manera que un tarjetero con temas de cualquier disciplina académica. Un método muy recomendado por pedagogos de cualquier área.

En los años anteriores a la informática, como fueron la gran mayoría de los de la existencia de la URSS, los entrenadores soviéticos laboriosamente elaboraban para sus pupilos estos tarjeteros. Utilizaban unos sellos para imprimir diagramas y piezas para poner una posición en una tarjeta y ya sea a mano como con máquina de escribir se hacían las anotaciones correspondientes. Ejemplos de esta manera de trabajar nos lo relata la GM Kira Zvorkyna al comentar el apoyo que como entrenador le dio en los años 1950s, el GM Piotr Arsenievich Romanovsky; uno de los mejores entrenadores soviéticos, en un artículo publicado por la revista rusa “64” en su número 7 de 2003. El más afamado entrenador ruso, el MI Mark Dvoretsky, en muchos artículos menciona su famoso tarjetero con su colección de posiciones interesantes. El uso de tarjeteros o cuadernos para recolectar posiciones y variantes era un estándar entre los entrenadores del siglo XX. Personalmente en los años 1980 a 1990 escribí varios artículos al respecto, recomendando el uso de las famosas “libretas de tres argollas” que es común utilizar en las escuelas. La idea es poder intercalar hojas cuando es necesario.

 

 El GM Aaron Nimzovich en su libro de “Cómo llegue a ser Gran Maestro” escrito en la década de 1920, refiere que mando a un encuadernador insertar una hoja en blanco entre cada hoja impresa de un libro sobre un torneo de maestros para poner sus propios comentarios a cada partida. Pero el caso del tarjetero es para facilitar el repasar una y otra vez las mismas posiciones, como revisando un paquete de naipes, incluso para alterar el orden a placer. Repetición una y otra vez era el lema de los entrenadores soviéticos, hasta aprender esas posiciones básicas y las ideas contenidas, perfectamente. Memorizarlas, o incluso más de ello, vivirlas, sentirlas. Para luego aplicar esas ideas y esquemas en posiciones similares pero nuevas. Pasar de la noción, caso aislado, a un concepto, agrupación de casos que están unidos por un patrón, para luego pasar de nuevo al caso concreto. De lo particular a lo general y luego de nuevo a lo particular. De la noción al razonamiento conceptual y luego a la aplicación a una situación específica y única.

 

Cuando un entrenador tenía que ayudar a 10 alumnos a realizar su tarjetero personal, ya me los imagino imprimiendo con sellos cada posición. Por mi parte yo lo hacía usando hojas cuadriculadas, sombreaba las casillas negras y empleaba una serie de dibujos para simbolizar un rey, una dama, un caballo, una torre y los alfiles, mientras que para los peones eran simplemente pequeños círculos. Claro que mis diagramas no quedaban como los de Romanovsky impresos con sellos de hule entintados, pero seguramente yo los hacía más rápido. El caso es que el método era muy bueno pero muy laborioso. Y todos los entrenadores soviéticos lo hacían con sus alumnos. Es innecesario decir que en México muy pocos entrenadores lo hacían. Cuando Gipslis vino en 1980 a la Ciudad de México a entrenar al equipo olímpico, venía cargado de sus libretas y tarjeteros. Afortunadamente ya existían las fotocopiadoras, pero desafortunadamente muchos de los comentarios estaban en letón y no en ruso como yo esperaba. Pero fue para mi un tesoro la colección de copias.

 

Ya para 1984 comencé a utilizar “letraset” para hacer diagramas, que mande a fabricar expresamente para mi labor en la Secretaría de Educación Pública en el Programa Nacional de Ajedrez. Editamos ahí varios libros y se realizaron multitud de tarjeteros y libretas para muchos jugadores que hoy poseen títulos internacionales. Pero llegó la informática aplicada al ajedrez. El hacer diagramas ahora es lo más fácil del mundo con Chess Base, o con programas como Winzug que elaboró el Dr. Manuel López Michelone. Ya los tarjeteros no son tan necesarios si uno tiene una computadora, o si no la tiene, se pueden imprimir muy fácil en cualquier café Internet. Un tarjetero impreso para un alumno lo elaboro en poco tiempo. Antes elegir la posición y decidir que comentarios poner llevaba sólo una fracción del tiempo de la elaboración del tarjetero, pues la elaboración “física” del tarjetero era lo difícil y lo que tomaba la mayor parte del tiempo de todo el proceso. A veces la elección tomaba unas diez horas, la elaboración física otras 40 horas. Ahora la elección es más rápida, pues con una buena base de datos no toma mucho hallar las posiciones adecuadas, escribir los comentarios con computadora es mucho más rápido que con máquina de escribir, gracias a los correctores automáticos. Puede tomar unas 5 horas, pero la elaboración física, no más de una hora. 6 horas contra 50 horas de trabajo. Antes se elaboraba un tarjetero único por jugador, ahora con computadoras uno hace 20 tarjeteros básicos de un solo golpe y con cambios personalizados leves, que toman unas dos horas cada uno. O sea para 20 alumnos uno antes necesitaba 1000 horas de trabajo, monumental tarea. Pero con la informática aplicada al ajedrez, la misma tarea llevaría 46 horas, con programas personalizados. En Rusia se trabaja así actualmente, y hay muchos entrenadores que ofrecen ese trabajo.

 

 En lo personal yo realizo una serie de cursos via email que básicamente son eso, tarjeteros personalizados en forma de archivos de ChessBase, `pero siempre iniciando con exámenes que llamo de ubicación para conocer ajedrecísticamente a mis pupilos. Interesados, escribir a chesscom@hotmail.com.

 

Después del anuncio, quisiera decir que en la elaboración de revistas y boletines de ajedrez, la informática tiene una repercusión impresionante. Antes hacer llegar una revista de 32 páginas a 1000 ajedrecistas, representaba una inversión de al menos mil dólares, que a veces se tenía éxito y ganaba uno sobre mil dólares si vendía 500 ejemplares en cuatro dólares. Pero había el riesgo de vender sólo unos 100 ejemplares, recuperando 400 y quedando en bodega, por falta de buenos canales de distribución, 900 números. Para posicionarse, necesitaba uno arriesgarse con tres o cuatro números, o sea una perdida de al menos unos 1800 dólares. Ni hablar de ingreso vía anunciantes. Ahora, con la informática aplicada al ajedrez, puede uno hacer llegar una revista de ajedrez en PDF a 3000 personas, sin prácticamente más inversión que el tiempo de labor. Ya que tras unos cuatro o cinco números esté posicionada la revista, puede uno conseguir anunciantes y ganar unos 400 dólares por número, pero sin arriesgar nada. Creo posible que tras de un año de continuidad algunos lectores se suscribirán y los anunciantes llegarán, para ganar finalmente unos mil dólares al mes. O simplemente dar un servicio a un club u organización, que pueden pagar la elaboración de un boletín o revista para mantener la cohesión de los miembros del club. Para una asociación estatal se podría hacer ese trabajo y debiera pagarse en dos o tres mil pesos al mes cuando menos. Si alguna asociación le interesa la idea…

 

Nota editorial de Inforchess: Probablemente el IM Raul Ocampo se refiere a las publicaciones de habla inglesa, porque en la actualidad dudamos mucho que las publicaciones en formato PDF o en formato CD  en castellano, puedan alcanzar los volúmenes necesarios para obtener la estimación de beneficio que el autor presupone.

 

El caso es que la informática aplicada al ajedrez ha cambiado toda la panorámica de las publicaciones de ajedrez. Los autores pueden hacer libros electrónicos rápidamente, los organizadores de torneos pueden tener boletines más completos, así como elaborar memorias más completas, en papel, o en CD o DVD y en PDF; los entrenadores pueden elaborar tarjeteros electrónicos y servir mejor a sus pupilos, los estudiantes pueden tener sus programas personalizados y en consecuencia más útiles para su superación, los alumnos pueden tener acceso a clases con maestros independientemente de donde radiquen unos y otros. Por otro lado, la diferencia entre usar y no usar la informática aplicada al ajedrez es cada vez mayor. Ahora un buen entrenador o un estudiante ambicioso de ajedrez necesita también ser informático o apoyarse en uno. La diferencia entre utilizar la informática aplicada al ajedrez y no hacerlo es como de vivir a mediados del siglo XX o vivir en el siglo XXI. En cuestiones competitivas como es el ajedrez, la diferencia es tan grande que significa poder tener éxito en ajedrez o ser derrotado fácilmente por cualquiera que tenga unos meses jugando y buena asesoría de informática aplicada al ajedrez. Es como leer o ser analfabeto. Así de grave.

Por supuesto la informática no es todo, también es necesario conocer los viejos métodos, como el del tarjetero, pero con la informática aplicada al ajedrez aquellos viejos y exitosos métodos potencializan sus efectos a niveles logarítmicos. Lo que antes daba 10, con la informática da 2000. La brecha digital se amplia cada día y es peligroso dejarse caer en ella.

 

IM Raul Ocampo Vargas

México, a 3 de Enero del 2007