Inforchess Magazine

 

La informática aplicada al ajedrez.

Parte 1

 

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

IM Raúl Ocampo Vargas

 

I

Riflexionando” sobre la identificación de Inforchess, no me cabe la menor duda que el ajedrez se ha revolucionado con el Internet; pero, por otro lado, esto ha sucedido en un sector de la población ajedrecistíca. ¿De que magnitud es este sector? Uno pensaría que proporcional al de la población general.

La Red de Información Internet cada día va adquiriendo más fuerza de penetración, tanto a nivel mundial como en México. La cantidad de usuarios aumenta logarítmicamente, al grado que tan solo en México ya hay 20 millones de usuarios, cuando en el año 2000 había cuatro millones. De acuerdo con el INEGI,(Instituto Nacional que realiza la estadística oficial en México), 24 de cada 100 hogares mexicanos cuentan ya con el servicio de internet, aunque estamos lejos del 60% de los países desarrollados, el avance es importante. Es una industria joven pero la realidad es que ya sustenta claramente negocios muy variados, como publicidad, gobierno electrónico, educación en línea, periodismo y banca, y es una realidad que va creciendo su uso. Se espera que el incremento de internautas mexicanos sea de 3.4 millones al año durante los próximos 10 años. El comercio electrónico crece a un ritmo anual del 59%. Para el presente ejercicio fiscal la factura será superior a los $6000 millones.

Pero en ajedrez, en el medio mexicano, el impacto es variado.

Al recorrer diversas zonas del país durante los cursos que imparto, tanto los relacionados con el ajedrez como los que no lo son, he podido observar que en muchas regiones del interior del país, tanto los entrenadores como los jugadores no trabajan en ajedrez con apoyo de la informática. Estudian ajedrez a “la antigüita”, con libros de texto de mediados del siglo pasado. Por supuesto que hay muchos buenos textos de los años 1920s, como los de Capablanca, principalmente el de “Fundamentos del Ajedrez”, pero hay que considerar que los manuales posteriores y las bases de datos computacionales de ajedrez se elaboraron tomando de esos libros lo mejor. Estoy seguro que si Capablanca hubiera conocido algunos libros de Dvoretsky y el Chessbase, escribiría ahora un libro electrónico que superaría ampliamente el suyo de “Fundamentos del Ajedrez”. Como decía el Maestro Internacional AlexandRr Suhin, al demostrar algunas fallas en la teoría de Steinitz y presentar un nuevo método que la supera ampliamente: “Hay que tomar en cuenta que tengo acceso a información y experiencias que Steinitz, al fallecer en 1900, nunca tuvo, ni siquiera soñó. La concepción del mundo ha cambiado por completo, gracias a aportes de grandes hombres como el mismo Steinitz y varios que desarrollaron estudios varias décadas después de que él falleció”. Por supuesto. Si bien los clásicos son los clásicos y hay que conocerlos, aferrarse a ellos sin tomar en cuenta los trabajos de muchos grandes talentos posteriores, es negar que la humanidad avanza. Aristóteles es básico, pero siempre que nos permitamos pasar a Newton y Einstein, sin casarnos con los antiguos.

Entonces, digamos que hay jugadores que actúan como si vivieran en otra época. No se acercan a la informática y sus aplicaciones al ajedrez. Viven en 2006 y estudian como si vivieran en los años 1930s, o en su defecto en los años 1970s. Incluso ni eso, pues no estudian en revistas ni libros. Algunos instructores de escuela no conocen las teorías pedagógicas posteriores a la mitad del siglo XX, el pasado, y quizás tienen como base el “Tratado” de Grau, magnífico tratado, si, por supuesto, aunque sea escrito hace seis décadas. ¿No habrá producido nada la humanidad en seis décadas? ¿Aquellos que leyeron ese Tratado, a conciencia, no han hecho nada que valga la pena con ese precedente y hacer algo poco mejor? ¿O al menos, no tenemos una versión en computadora que nos ahorre un poco de tiempo al estudiarlo y repasarlo? Por obvias las respuestas, la conclusión es que estudiar así es como ver televisión en blanco y negro nada más o leer libros a la luz de un quinqué, o nunca tomar un avión, o nunca usar un horno de microondas para cocinar.

El caso es que en algunos estados de mi hermosa república mexicana, sólo hay un puñado de jugadores que utiliza la informática aplicada al ajedrez. Consecuencia, se abre la brecha digital cada mes de manera mayor entre los que estudian ajedrez sin informática aplicada y los que están más o menos modernizados estudiando con computadoras.

Ahora bien, la computadora no es una panacea. Hasta puede ser un peligro si la utilizamos bien. Es como los automóviles. Nos ayudan a transportarnos mejor que los caballos, pero cuando había carretas no había tantos muertos por accidentes al transportarse.

Si un ajedrecista utiliza la computadora para jugar con ella, no la práctica seria del ajedrez, planificada y organizada, sino simplemente jugar “blitz” sin ton ni son, o meterse a jugar en Internet con Juan de las Pitas,.más le valiera entonces agarrar un librito y estudiar como a mediados del siglo pasado.

La Informática aplicada al ajedrez es un medio poderoso y que puede ser un parteaguas en nuestro desarrollo ajedrecístico. Bien utilizada. Para esto hay métodos y herramientas adecuados. Pero, de cualquier manera, es mejor poder contar con la opción de utilizar la informática aplicada al ajedrez, que no poderlo hacer. Un automóvil puede ser la causa de la muerte de una persona, pero puede ser un instrumento, una herramienta invaluable. Créanme, es mejor tener automóvil que no tenerlo. El chiste del asunto, es utilizar nuestro libre albedrío para darle un uso adecuado y sea para nosotros un bien y no un daño.

Informática aplicada al ajedrez no es algo que se contrapone a los libros de ajedrez, sino por el contrario, algo que complementa los libros. La Internet no es algo que vaya en contra del estudio y el razonamiento de una persona  o contra la formación de su pensamiento crítico; al contrario,. Bien usada, puede ayudar en todo eso y más. Puede ser una bendición o una maldición. Depende de que utilicemos bien las cosas.

Si, por un lado, me sorprende la cantidad de personas que leen mis artículos, conforme lo constato en mis recorridos por diversas ciudades, lo mismo me llama la atención el bajo porcentaje de entrenadores, instructores y estudiantes que utilizan la informática aplicada al ajedrez para su superación. Incluso hay muchos que de alguna forma ya utilizan las computadoras, pero se han adentrado poco en ello. Leo en algunas noticias de los sitios webs mexicanos de ajedrez que se abren aquí y allá centros de alto desarrollo de ajedrez o de alto rendimiento, etc; pero al verlos en vivo, no se asemejan en nada a lo que significaría su nombre. No tienen biblioteca, ni planes de estudios, ni se hacen evaluaciones ni diagnósticos a los estudiantes, no hay utilización real de la informática aplicada al ajedrez, ni mucho menos personal preparado para dar el servicio con esas herramientas. Si los comparamos a los modelos que se utilizan en Rusia o en Alemania, o incluso en China o Malasia, son de Mickey Mouse. Ponen cuatro o cinco computadoras para despistar, pero no saben que hacer con ellas excepto “pinponear” por Internet. No tienen clases cargadas ni preparadas.

Un centro tiene que tener sistemas que utilice el maestro para dar sus clases. No exigimos uno tan costoso como “Enciclomedia”, pero al menos que el profesor no tenga que dar clase con un tablero mural de imanes sino con imágenes computacionales, no un pizarrón o rotafolio, sino presentaciones didácticas claras. Que los alumnos no tengan que estar haciendo mas que los apuntes pedagógicamente necesarios, sino que cuenten con las notas impresas y en diskette o CD que les permita el repaso adecuado de las lecciones y la colección de ejercicios para resolver. El costo de un Centro así, en equipo y material, no rebasa los 6000 dólares, a menos que hagan una transa. Claro que, como en el caso de las universidades, un centro educativo de cualquier tipo no lo constituye ni sus instalaciones, ni siquiera sus alumnos, la base es la facultad, el personal docente y sus planes de estudios, con la metodología adecuada de diagnóstico, evaluación y del proceso enseñanza aprendizaje.

Para que un grupo de ajedrecistas progrese realmente, la clave está en olvidarse del “Circo”, de tirar dinero en el desfile de elefantes y payasos, flores de un día y rayas en el agua; la clave está en la formación de docentes y en la informática aplicada al ajedrez. Aunque no dejo de reconocer que todo tiene sus etapas y quizás en algunos lugares viven en la época de las cuentas de colores y los espejitos y sea necesario pasar por todo eso. Pero espero lo hagan rápido, porque el resto del mundo no espera y podemos pasar del 50 lugar en ajedrez del mundo al 70, y eso que somos la novena, o la octava economía del mundo.

En esta parte de la serie que inicio, sólo hago un breve panorama de lo que pasa, pero después daré algunas observaciones e ideas prácticas para que utilicen la informática aplicada al ajedrez, tanto para los que ya son avezados, como para los que apenas se inician.

 

Valladolid a 22 de octubre de 2006.