Desde el diván del Entrenador No
 

 

 

 

Desde el diván del Entrenador No. 5

 

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

IM Raúl Ocampo Vargas

 

¿Cómo estudiar la Apertura? Parte VI

 

Estudio y talento:  Capablanca y las aperturas.

 

El joven Jose Raul CapablancaAlgunos autores dicen que Capablanca no era un estudioso del ajedrez, sino que su excelencia en el ajedrez provenía sólo de su talento. Desde muy niño tuvo Capablanca contacto con fuertes jugadores de ajedrez como Celso Golmay, Vicente Martínez Carvajal y Manuel Márquez Sterling; el trío de cubanos que compartieron el honor de ser los primeros nacidos en Cuba en intervenir como jugadores en un torneo internacional de ajedrez.

 

    Golmayo el primero de todos en 1867. Hay que recordar que ya por los años de 1892 se realizó en La Habana un match por el Campeonato Mundial. Por lo que hay que suponer que en el ambiente habanero habría fuertes aficionados que de alguna manera dieron experiencia valiosa al niño prodigio cubano. Aunque pasa algunos años fuera de la capital cubana, por azares de la difícil situación política de la otrora colonia española en su lucha por la independencia, regresa Capablanca a La Habana a los 12 años, lo que lo lleva de nuevo a los salones de ajedrez cercanos al Parque Central de La Habana. Por esos años llega a la ciudad el Gran Maestro Harry Nelson Pillsbury y Capablanca es parte del público que rodea a la estrella visitante.

 

    Es la época que nace Cuba como país y ya Capablanca, junto a los hermanos Corzo, Juan Blanco y Gelabert es considerado ya, sin cumplir trece años, entre los mejores jugadores de la ciudad. Se enfrenta a Juan Corzo, reconocido como campeón de Cuba y lo vence. ¿Que tanto ha estudiado la teoría el joven Capablanca hasta ese momento? Algunos biógrafos citan que Andrés Clemente Vázquez fue de sus primeros guías y es difícil pensar que un tutor tan reconocido por sus estudios de la teoría no lo hayan acercado a ella. Se habla de una partida, jugada el día que Capablanca cumple trece años, que contra Juan Corzo comete algunos errores teóricos en un Gambito Evans y que ya por la jugada 17 queda en clara inferioridad. Pierde dicha partida (es curioso pero Capablanca perdió muchas partidas importantes en su cumpleaños, como en su 50 aniversario en 1938). Un biógrafo, Jorge Daubar (pag. 28) cita un extraño incidente del cual Capablanca y su hermano Salvador son testigos poco antes de jugar tal partida, muy relacionado con las turbulencias políticas, a lo que se achaca que Capablanca no estaba en ánimo como para jugar bien. El mismo Daubar más adelante (pag. 30) hace mención de que Capablanca estaba al día de algunas líneas teóricas de la Apertura de los Cuatro Caballos y deja claro que Capablanca estudiaba profundamente los libros. Todo ello parece confirmar que Capablanca estudiaba mucho el ajedrez y su teoría a temprana edad. El caso es que en el match con Corzo, venciéndolo con dos puntos de ventaja a los trece años se corona Campeón de Cuba.

 

    A los quince años viaja a los Estados Unidos patrocinado para continuar sus estudios profesionales por el magnate azucarero Ramón Pelayo, pero además de instruirse en el conocimiento del idioma inglés, las matemáticas, la física y la química, dedica mucho tiempo al ajedrez. Asiduo visitante al Club Manhattan de la Ciudad de Nueva York tuvo oportunidad de enfrentarse con jugadores de verdadero calibre internacional. Aunque su escuela, la Wooderlyf School de South Orange de Nueva Jersey está un poco lejos de Manhattan, se las arregla para menudear sus visitas. Luego pasa a la Universidad de Columbia y ya al residir en la Ciudad de Nueva York su principal ocupación es jugar y estudiar ajedrez. Incluso en esos años conoce al Campeón Mundial Emanuel Lasker, a quien llega a vencer en un torneo de ajedrez rápido y es de suponer que tal ambiente contribuye a su formación como jugador.

 

     Ya para 1905, el 5 de enero, para ser preciso, Capablanca inicia una gira de exhibiciones de ajedrez que realiza por la Costa Oriental de los Estados Unidos e incluso llega a la canadiense ciudad de Toronto. Es ya considerado uno de los más fuertes jugadores del Continente a los 17 años. La prensa de la época lo llena de elogios y en ninguna de las notas se resalta el hecho de que no estudie ajedrez. La conclusión es obvia. Capablanca era estudioso y además estaba en contacto con ejemplos vivos de conocimiento de ajedrez. Cuando en 1909, sin cumplir aún los 21 años, es reconocido como el mejor jugador de América al derrotar al campeón de los Estados Unidos, Frank J. Marshall en un match, se habla ya de que Capablanca no sólo conoce la teoría, sino que es un marco referencial para ella. Para cuando regresa a Cuba en el paquebote “Mérida”, un alegre cortejo de recepción lo espera en La Machina en el Puerto de La Habana, con orquesta y todo, incluido el presidente del consistorio municipal y una representación del gobierno de la Nación, con sus levitas negras.

 

Referir citas bibliográficas donde se habla de las sesiones de entrenamiento y estudio que emprendió Capablanca en La Habana para prepararse para su match con Lasker, seria un poco monótono; el hecho es que estaba al tanto de lo que se escribía en el mundo sobre ajedrez y afirmar que sólo sobre su talento fundamentó sus éxitos suena una valoración muy superficial. En sus libros mismos recomendaba a sus lectores el estudio concienzudo. Si durante sus años maduros dedicó poco tiempo a la preparación de sus partidas en torneos, es materia de especulación. Claro que después de ser campeón mundial y de demostrar ser superior, por mucho, a la mayoría de sus rivales, además de sus ocupaciones sociales y diplomáticas, es natural pensar que cada vez disminuiría más el tiempo dedicado al estudio del ajedrez.  No mostró, a diferencia de Alekhine, una atención monopolizada al ajedrez, sino un interés en diversas áreas del conocimiento y ello contribuyó a crear una leyenda que sería, hasta cierto punto, nociva para algunos de sus jóvenes émulos, de que no era necesario para él estudiar ajedrez.

 

    En Capablanca se observan todas las precondiciones para el triunfo en ajedrez: Talento, fuerza de voluntad, vocación y amor por el ajedrez y ambiente favorable para el desarrollo del talento; guía de personajes maduros y bien preparados; oportunidades para enfrentarse a los grandes jugadores de su época desde temprana edad; patrocinadores en el arranque y reconocimiento social.

 

    En el archivo adjunto, se incluyen cuatro ejemplos del desempeño de Capablanca en la apertura en sus primeros años de contienda internacional, antes de lograr el título mundial, que se publica integro en Inforchess Magazine, Pero aquí pueden seguir un ejemplo en Capablanca, estudioso del ajedrez. . Pero lo que quisiera dejar claro para los jóvenes que aspiran a lograr lauros en ajedrez es que no basta el talento, se requiere esfuerzo en el estudio, sin que por ello quisiera decir que el trabajo duro y monacal es requisito para jugar bien ajedrez. Más bien es un trabajo bien orientado, que un trabajo esforzado al máximo. El ajedrez es una actividad en donde la comprensión es más importante que la acumulación de conocimientos. Es un saber lo que se debe saber y aplicarlo, no es un “saber” más, sino “saber” mejor.

 

     Kasparov en un artículo publicado en una revista de la Universidad de Harvard en abril de 2005, dice que lo que hace la diferencia entre los ajedrecistas es la intuición, pero que esta es posible desarrollarla. Capablanca la desarrolló hasta un gran extremo, a través de dedicación orientada. Tomando en cuenta la personalidad de los destacados pensadores con que tuvo contacto en sus primeros años, como un Manuel Marquéz Sterling, un Celso Golmayo; no puede uno dudar de que contó con las influencias apropiadas en su desarrollo. Fue una siembra muy especial la que se hizo en La Habana y una refinación depurada en Nueva York y Europa la que ayudaron a que su enorme talento natural floreciera. Condiciones tal vez irrepetibles, pero hasta cierto punto “imitables”. Para un entrenador es vital poseer una cultura ajedrecística que le permita poder analizar las condiciones que produjeron a los grandes jugadores, para, de alguna forma, ajustar las circunstancias de sus pupilos para que en base de las enseñanzas del pasado, construir los ejemplos del porvenir y la evolución siga. Habrá nuevos caminos, pues se hace camino al andar, pero mucho ayuda tener conocimiento y conciencia de aquellos viejos y buenos senderos que condujeron a valles verdes y fructíferos en los tiempos pasados; además de posibilitar el evadir sendas oscuras conducentes a mañanas hueras.

 

Ciudad de México a 27 de abril de 2005

IM Raul Ocampo Vargas

_______________

© INFORCHESS - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

.