Inforchess Magazine

 

Desde el diván del Entrenador No. 15

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

Mi Raúl Ocampo Vargas

 

Obtención de Material para el Estudio, entre la estrechez y la vergüenza.

 

IM Raúl Ocampo VargasEn el ajedrez se logra el éxito conjugando los factores: Conocimiento, Cálculo y Sentido de la Posición (Intuición o “feeling” como podría decirse).

El Conocimiento abarca la teoría y la experiencia, además de la adquisición de información a través del estudio. En esto el acervo a disposición del estudiante juega un papel importante, si bien la metodología de estudio lleva el peso esencial. Pero si uno no tiene fuentes de información, por muy buena metodología que tengamos, estaremos en desventaja competitiva respecto a nuestros rivales.

Durante el pasado torneo de Semana Mayor, denominado Torneo Abierto Mexicano Internacional, a pesar de la pésima organización que se observó y fue quizás el espectáculo más deprimente que se pudiese recordar en cuanto a eventos de este tipo de Semana Mayor, hubo un hecho que llamó la atención: la gran amplitud de material a la venta para estudio del ajedrez. Cientos de libros y cientos de CD de software ajedrecístico a disposición de los afortunados visitantes del interior de la República que de alguna manera pueden anualmente subsanar la falta de material de estudio de que disponen en sus localidades con estos festivales de venta. Destacaban mesas de venta atendidas por el Ing. Martínez Salomón con una variedad de ajedreces, libros originales y copias no tan originales de CDs de las casas productoras de Chess Base y Convekta con un catálogo más completo que en los torneos de Europa. Para muchos los precios de los programas originales de 30 dólares o más se vuelven prohibitivos y en cambio aquí por unos 5 dólares podía uno conseguir copias aceptables, incluso de películas famosas de ajedrez. Sin entrar a discusión sobre pagos de derechos y piratería, ya que no hay manera de saber si tales ventas cuentan con permisos o no, el caso es que más que torneo de ajedrez parecía un bazar. No sólo en las mesas colocadas al efecto, si no además muchos “vendedores ambulantes” vendían sus revistas como “Jugadores de Ataque”, además de banderines, camisetas o “T-shirt” con dibujos alusivos al torneo. Incluso en una mesa vi CDs de Inforchess Magazine en copias de 4 dólares que yo no había visto aún, además de que no faltó quien me pidiera la autografiara una copia pirata de un cuaderno que escribí hace 10 años. Al grito de todos somos piratas, ahí se vendía de todo. Algunos textos que yo consideraba en mis artículos como muy difíciles de conseguir, se vendían como pan caliente en copias en mucho mejor estado que muchos originales. Por supuesto que había tiendas que sólo vendían libros originales, pero a unos precios al doble que en los países de origen. La mejor era la de “Caissa” del MI Roberto Navarro, con colecciones de revistas españolas “Peón Rey” y “Jaque”, y una variedad de ajedreces y relojes francamente impresionante. Aunque a la vista de los precios de los libros “piratas” sus ediciones originales perdían competitividad, nos mencionaba que las ventas no iban mal y era buen negocio poner estas mesas-tienda, a pesar de que según algunas fuentes el costo por vender en ese lugar era de sobre $4000.00, (cuatrocientos dólares) por el tiempo del torneo, mientras que se dice que en otros eventos está entre 40 y 100 dólares.

En Internet se puede conseguir mucho material para estudio de ajedrez, pero recopilarlo requiere una buena habilidad de cibernauta y una gran cantidad de tiempo disponible. Pero un “bucanero” veracruzano me ofreció a la venta en DVD, 4 gigas de información. Al abrir el DVD encontré cientos de libros y artículos en PDF, miles de partidas comentadas en formato Chess Base en diversos idiomas, más de 10 000 imágenes y fotos relacionadas en ajedrez. Gran parte del material se puede catalogar como “piratería” y al comprarla uno se vuelve cómplice, aunque hay que decir que mucho de ese material es de libros de los años 1930s y 1940s, y que el 90% se puede “bajar” gratis del Internet, habría que ser especialista para saber que tanto se infringe la ley al comprar un DVD de este tipo.

 

¿Pero que puede hacer un estudiante que tenga un presupuesto reducido? Se encuentra entre la estrechez y la vergüenza, pues ya que las bibliotecas públicas no ponen a disposición de lectores libros especializados de ajedrez, si quiere un joven estudiar, la tentación de adquirir copias piratas a una octava parte del costo del original es demasiado grande.

 

Hay que decir que el material que aparece en Internet muchas veces cae en la categoría de “pirata”. Incluso he visto artículos míos en portugués y alemán del que nadie me han pedido autorización. Aparte de inforchess y notichess sólo he dado autorización de mi material para la página de “Ajedrez en México”, un sitio de Queretaro y para la extremeña fundación “Ruy López” (www.fundacionruylopez.org) , pero incluso un sitio que yo uso mucho (ensena0.tripod.com) no di autorización, aunque finalmente me han hecho un favor para que se reanudé el sitio oficial de “El Juego es Pensar”

 

Uno de los comerciantes de piratería, me argumenta que él ayuda a que no se vendan tan caro los CDs originales y que es una especie de acción compensatoria. Al rato va a querer un homenaje, ya que piratea desde CDs, libros, hasta clubes, asociaciones y federaciones.

 

En la Universidad Nacional Autónoma de México se editan antologías, colecciones de fracciones de libros de texto y de trabajos muy importantes sobre alguna materia, que no son sino copias piratas de partes de libros unidas en un gran volumen que se venden sumamente baratas a estudiantes. No creo que se paguen derechos a los autores, pero hay que reconocer que son apoyos muy importantes para los estudiantes que las adquieren. Alguna vez yo presente un proyecto a instituciones educativas para que produzcan antologías semejantes con temas de Ajedrez, pero la maraña legal era muy complicada y no logré avances en esa dirección. El caso es que alguna cosa hay que emprender para que los ajedrecistas muy jóvenes, con pocos recursos para adquirir material no se vean obligados a recurrir a comprar material “pirata”.

 

En muchos lugares hay descuentos para estudiantes, y entre los productores de material ajedrecístico valdría la pena de tratar de hacer algo así. El problema es que no tardaría en surgir el “mercado negro”. Por supuesto, que el bazar que observé en Semana Santa podría haberse llamado así, sobre todo por la mala luz, que ponía todo en penumbra, hasta ese mercado informal.

 

Tengo que confesar que salí de ese “bazar” con mucho material y que esperaré ansioso el próximo “mercado de pulgas”, ya que esta fue la verdadera fiesta del ajedrez nacional, no el torneo en si.  Los organizadores no debieran cobrar tanto la renta de espacio a los vendedores, pues me imagino, porque se colocaron en la calle a vender muchos comerciantes de ajedrez menos capitalizados, se fomentaría una mayor variedad de ofertas, lo que hubiera hecho el evento aún más atractivo. Se ha visto mucho favoritismo y compadrazgo en la repartición de concesiones para ventas en competencias de ajedrez. Incluso en las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez se han observado un buen número de tiendas de ajedrez y algunos se quejan de que los mejores espacios son para los “cuates” en los eventos. El caso es que la “venta y ambulantaje” es una realidad del ajedrez y me imagino que una reglamentación se hace necesaria, aunque sospecho que ya debe existir alguna que no se respeta… Fuera de los torneos de ajedrez, nunca he visto que en salones de los hoteles pongan mesitas de ventas de cosas. En uno de los campeonatos abiertos en Estados Unidos, el de Alexandria, Virginia, observé que sólo había un espacio especial de venta, no en los pasillos, sino en un salón especial, y este era controlado totalmente por la Federación. Y eso si, no se vendía nada “pirata”. En torneos menores en Estados Unidos si se observan varios stands de ventas de diversas casas comerciales y muchas veces vendedores ambulantes que venden todo tipo de cosas de manera clandestina.

En Internet ya aparecen algunos sitios que venden libros y CDs “piratas”, pero no deben tener mucho éxito, pues tenuemente van desapareciendo y duran sólo unos meses.

 

Recientemente apareció un sitio de origen europeo que ofrece artículos en idiomas español, inglés, ruso y alemán de “los mejores autores de ajedrez del mundo” con columnistas seleccionados, una decena en total que incluye entre otros Dvoretsky, Pandolfini, Razuvaev, las Polgar y (gracias por la distinción) Ocampo. Cobra una pequeña cuota mensual para dar una clave de acceso para la consulta. Por supuesto que por lo que a mi me toca no me pidieron autorización. Accedí con una clave temporal gratuita y me pareció excelente el material. Incluso aparecieron una docena de artículos míos, con cuya elección yo hubiera coincidido como de los mejores y con más material que he escrito. Los de otros autores eran magníficas selecciones también. El problema es que yo creo que el material es pirata y que los autores ni siquiera estaban enterados. Mandé un correo al web master y su comentario fue que estaban en tratos para contratarme y que yo estaba por firmar el contrato. Cuando repliqué que yo no sabía nada y era el autor, la respuesta fue hacerme una oferta y expresaron que me mandarían indicaciones de que tipos de artículos requerían. El caso es que aparentemente hablaban en serio y ya me enviaron un contrato. ¡Para Ripley! Escribí a otros autores mencionados y algunos tuvieron experiencias similares. Son “piratas” de origen italiano que desean legalizase, o sea pasar de “piratas” a corsarios.  El sitio es muy bueno, y cuando crea que ya están en la legalidad, podré hacer una reseña. Por lo pronto, en la Inforchess Magazine 17 les  adjuntaré un archivo de un artículo mío que fue publicado en 1997 en un sitio web que ya desapareció y es una antología de artículos rusos traducidos y que es una de las selecciones del misterioso sitio “biblochessreaders”. El sitio tiene amplio material en cuatro idiomas. Ya les contaré más. Después de que firme mi contrato…

 

Ciudad de México a 29 de abril de 2006