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Hacer fácil el estudiar ajedrez.

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

 

 

 

El GM Andrew Soltis es un autor muy prolífico y ha enriquecido la literatura ajedrecística como pocos personajes desde las últimas tres décadas del siglo XX y continuo haciéndolo en la primera década del presente siglo. Prácticamente su nombre es una garantía y sólo unos cuantos de los títulos escritos por él pueden considerarse ligeramente abajo del nivel de excelencia. En compensación una docena pueden considerarse imprescindibles en una biblioteca. Su gran cultura general hace que los enormes conocimientos que tiene de ajedrez, así como su vasta experiencia, se conjuguen para mantenerse en el liderato de los autores occidentales de libros de ajedrez. Sólo unos cuantos autores de origen soviético pueden comparársele y con los Grandes Maestros John Nunn y Jacob Aagard forma una trilogía magnífica de escritores de habla inglesa.

Tan solo con estos tres autores podríamos conformar una biblioteca completa de instrucción del ajedrez.

Soltis ha sido, durante muchos años, un estudioso de la manera de enseñar que se realizaba en la Unión Soviética, destacándose en ser objetivo y sin magnificar los llamados “secretos” del ajedrez soviético, que a veces son mitificados, por razones comerciales, por autores de ese origen, como es el caso del GM Lev Alburt.

Como periodista de profesión y que se ha distinguido por su objetividad, en lo que cabe dependiendo de la ideología de cada quien, Soltis ha sabido poner en su lugar a la escuela soviética, o sea; como creación de seres humanos y no semi-dioses.

En su libro “El Estudio de ajedrez hecho fácil”, Soltis se nos revela como un crítico de los sistemas escolarizados formales que han hecho que la educación oficial en los Estados Unidos se haya rezagado de la de otros países menos poderosos.

Me recordó mucho a un discurso que el entonces Primer Ministro Tony Blair del Reino Unido pronuncio en la reunión de la OTAN en los Estados Unidos cuando pidió una intervención mas firme en el caso de Kosovo para detener al presidente de Servia Milosevic. En resumen, el país más poderoso del mundo tiene sus responsabilidades históricas y esta claro que en el rubro de educación, tiene una asignatura pendiente.

Abordar el estudio de ajedrez como la enseñanza formal de los Estados Unidos, y de muchos países corifeos, aborda diferentes disciplinas, sería una tragedia para todo aquel que desea superarse, como es una tragedia para tantos escolares norteamericanos.

Las recomendaciones de Soltis parecieran tener origen en las enseñanzas de uno de los padres de su nación, Benjamin Franklin. Pero percibo también que tienen gran influencia de parte de un gran ajedrecista norteamericano que Soltis ha admirado mucho: el GM William Lombardy. La formación de Lombardy fue creada en su preparación al sacerdocio dentro de la Compañía de Jesús, y los sistemas de enseñanza jesuitas los supo transferir en sus clases de ajedrez, sobre todo en los jugadores católicos de los Estados Unidos, como son la mayoría de origen irlandés, como el mismo Soltis.

En ocasión de mi participación en el Torneo Internacional del Marshall Chess Club en Nueva York 1980, tuve oportunidad de tener amplias charlas con los Grandes Maestros Lombardy, Soltis , el norteamericano de orgen letón Edmar Mednis, así como el exsoviético Roman Dzindzhishasvili; además de los maestros Fabio La Rota de Colombia y Sunnil Weeramantry, el padrastro y formador de Nakamura. En ese torneo parece que entre partida y partida aprovechaba en entrevistar jugadores, pues además de jugar con los históricos maestros Ariel Mengarini y Sidney Bernstein, llené 18 cassetes de grabaciones de platicas con todos los mencionados. Debo decir que en esa época estaba preparando una tesis doctoral sobre los sistemas de enseñanza, teniendo como eje la comparación del sistema jesuita con los modernos métodos como el soviético. A la larga la tesis me tomó más de 18 años y terminó enfocándose sobre las aplicaciones de los métodos de enseñanza jesuita y del soviético Lev Semionovich Vigotsky para la educación a distancia.

En fin, el caso es que ocho de los cassetes fueron grabados con los grandes maestros de origen irlandés, Soltis y Lombardy. Y ahora cuando examino el libro de Soltis “Study Chess Made Easy”, (El Estudio de ajedrez hecho fácil), se apuntan muchas afirmaciones hechas hace treinta años por el entonces sacerdote jesuita William Lombardy, nada menos que en los recintos de la Catedral de San Patricio en Nueva York.

Ya muchos autores, como el celebre Tom Peters, y el ajedrecista Tony Buzán, han criticado los sistemas formales de enseñanza, apuntando la cantidad de horas perdidas en temas irrelevantes y en el enfoque erróneo de las metodologías. Ambos recomiendan la enseñanza por medio de resolución de problemas y casos. Esta enseñanza, que poco a poco se va imponiendo en la preferencia de los profesores que si quieren dar un servicio real a sus alumnos, aunque eso signifique más esfuerzo de parte del mentor.

El libro de Soltis deseaba comentarlo solo tras de mencionar los de la Dra. Nery Maceira Moya y el de la Universidad de Texas de Alexey Root, puesto que los tres resaltan defectos de los sistemas de enseñanza dominantes en os Estados Unidos y en los países de Nuestra América, exceptuando, solo en parte, Cuba.

Ahora con la fama que ha adquirido la cinta, ganadora del “Oscar”, “El discurso del Rey”, me pareció que era el momento adecuado. Está claro que el mentor tiene un papel fundamental en el desarrollo colectivo e individual y es un factor determinante en el progreso humano, pero tiene que tomar la responsabilidad de romper tabúes y paradigmas. Ser un poco “loco”, tener como consigna el no ser conservador y no seguir ciegamente consignas, con lo paradójico que suena. El cambio es lo que nunca cambia.

“El discurso del Rey” tiene un gran mensaje para todos los mentores, instructores, entrenadores y coaches. El libro de Soltis también, cada cual en su campo, en el ámbito de sus competencias, como dicen los juristas. Pero si una persona tiene ambición de mejorar como ajedrecista, tiene que mejorar como pensador, como creador y tendrá que estudiar y entrenarse más allá del ajedrez, no circunscribirse a un ámbito, pues lo que ambiciona requiere tocar más ámbitos y las recompensas también rebasarán ámbitos.

Por eso a los instructores y a alumnos en general que toman mis cursos los prevengo y exhorto a que para mejorar en ajedrez, tenemos que abrevar de diversas fuentes, que las fronteras del ajedrez no están para limitarnos, sino para traspasarlas y que son marcos de referencia, no cinturones ni ataduras. Que los conocimientos no están para rendirles homenajes sino para discutirlos. Como el libro de Soltis enfatiza, el ajedrez no debe estudiarse como se estudia en un plantel, lástima de los que tienen que estudiar algo de esa manera, sino de una manera, afortunadamente distinta.

El libro de Soltis así me ha recordado un poco los seminarios de Tom Peters, los mapas mentales de Tony Buzán, pero sobre todo la metodología jesuita y las pláticas del GM Lombardy, quien fuese campeón mundial juvenil de ajedrez y diera sus sermones en San Patricio, corazón espiritual de los irlandeses de Nueva York.

Ya, tras varios monitoreos recientes y sobre todo por mucho material novedoso estudiado, había decidido hacer una reconsideración total y renovación en su caso, de mis programas de enseñanza a distancia, aprovechando las semanas que en diciembre y en enero pase en otro país, pero tanto el libro de Soltis como “El Discurso del Rey”, me instaron a moverme más rápido, todo debe cambiar constantemente, solo permanece el cambio. Los entrenadores, los coachs tenemos que estar en constante evolución, como el mundo. En su geografía nace por ahí un nuevo país, como Sudan del Sur, o cambian sociedades, como las del Norte de África, todo se mueve y así el ajedrez mismo y su estudio. Comentarios serán bien recibidos en chesscom@hotmail.com

 

 En México, a 2 de Marzo del 2011