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Aprendiendo con Karpov o no hay nada nuevo bajo el sol.

 por el IM Raúl Ocampo Vargas

 

 

 

 

 

Ya decía Catón:

Multorum disce exemplo, quae facta sequaris, Quae fugias: uita est nobis aliena magistra. (Aprende de la gente qué hacer y qué evitar, Porque es la vida ajena un maestro ejemplar).

Sin duda con el GM Anatoly Evguenevich Karpov siempre se aprende. No en balde tantos años fue el mejor jugador del mundo y por tantas décadas se le vio triunfante siempre. La biografía de Karpov será siempre fuente de inspiración y de enseñanzas. Su ya extensa bibliografía trata de todos los temas del ajedrez: desde monografías de aperturas, antologías de partidas e incluso de las enseñanzas que el ajedrez puede dejar a los emprendedores de negocios.

Mucho se puede escribir de sus libros, pero ahora quisiera comentar uno muy interesante, aunque había aparecido en la URSS un libro muy similar, escrito por Lysenko hace 30 años. Comparando los dos libros si se advierte que la base del libro “Encuentre el Plan Correcto” por Karpov y Anatoly Matsukevich, que en ruso se titulaba “Valoración y Plan”, retoma mucho del libro “Valoración” de Lysenko. Bueno, a veces el recurso de la mercadotecnia es el producir un libro con un título conocido, pero con un nuevo autor mucho más famoso que el autor inicial para atraer la atención hacia el libro nuevo que el anterior no pudo captar.

Muchas referencias clásicas es lo normal en los libros de Karpov y en este libro se continúa ese estilo, ya que los jugadores con más partidas utilizadas como modelo en el libro son Alekhine y Capablanca, que superan por buen margen al número de partidas que se presentan de las jugadas por Kasparov o el mismo Karpov. Después seguirían Botvinnik y Nimzovich; así como Bronstein y Smylosv. De Anand o Kramnik aparecen menos partidas que de Kotov, Lasker o Geller.

En lo que respecta a posiciones de Finales o Estudios, Rinck es el más mostrado.

El libro también retoma algunos de los temas que Karpov usó con Gik, en su “Calidoscopio”, como colecciones de miniaturas de 12 jugadas, colecciones “doradas” de partidas y de posiciones; que en la edición rusa de 1999 no abundaban como en la segunda edición rusa de 2008, y que aumenta en la inglesa. Me parece que la edición de la Batsford de 2008, como que “inflaron” un poco el libro.

Este mismo año, 2010, se editó en castellano bajo el titulo "La estrategia en el ajedrez"

El de Lysenko, editado en 1990, si era mucho más breve, pero también más dinámico y no resulta fácil decir si me gusta o no más que el de Karpov. Pero para desgracia de los lectores que no leen en ruso, el de Lysenko nunca fue publicado en otro idioma aparte del ruso.

Karpov, en el libro, fundamenta lo que se conoce como la ley más importante en el ajedrez y que fuese la característica del juego de su antecesor José Raúl Capablanca y Graupera: “Restringir la movilidad de las piezas del oponente”, ya que la evaluación de la posición y su subsecuente plan de acción depende fundamentalmente de si alguna pieza del oponente está mal situada. Algunos la llaman la Formula de Tarrasch “Si una pieza está mal colocada, todas las demás se ven afectadas y la posición es mala”. Se parecen, pero no es lo mismo.

La maniobra más clásica y más identificada de Capablanca era la de aislar una pieza del oponente para que no se coordine con sus compañeras y quede fuera de juego, y así Capablanca se las ingeniaba para tener mayoría local de piezas en las pequeñas batallas que integraban una partida.

El capítulo final, el siete, del libro está dedicado, con más de 100 páginas a ese tema, el de la Ley más importante en ajedrez. Ya en si ese capítulo vale todo el libro. Lo curioso es que Matsukevich en 1982 publicó un libro sobre el tema de restricción de piezas, que es en mucho similar al que coautorea con Karpov, en su capítulo 7, y ya en el prefacio del libro denomina el principio de restricción de piezas del oponente, o sea limitar su movilidad, como la ley más importante del ajedrez, y cita los siete principios de la restricción. También me sería difícil decir si el libro, en su capítulo 7 de Karpov y Matsukevich, es mejor que el de Matsukevich sobre “Restricción”.

Pero en otros capítulos se tocan temas muy interesantes, como por ejemplo: El capítulo segundo: Evaluando una posición, puntos de referencia; o el capítulo 5, sobre Estructura de peones y Casillas débiles y fuertes, que es el capitulo más extenso después del siete.

El capítulo segundo, los coautores lo clasifican como el capítulo clave del libro, siendo los del 3 al 6 un desglose de lo presentado en el capítulo segundo.

El libro en general, en su edición rusa, fue muy elogiado; y es de esperarse que en Occidente también se convierta en un clásico.

Algunos enfoques me recordaron al libro de Gordon Dryden, “La revolución del aprendizaje”, ya que Karpov sigue, en la estructura del libro “Encuentre el plan correcto” muchos de los lineamientos propuestos por el citado libro de Dryden y es lo que le da un valor agregado al libro original de Matsukevich, “Evaluación”.

Para los entrenadores será muy útil estudiar ambos libros, el de Karpov y el de Dryden.

Mucho de la revolución del aprendizaje en ajedrez se esta haciendo, con semejanzas extremadamente sospechosas, en base a los trabajos de Dryden, sobre todo en Ucrania y Rusia; pero en los demás países el atraso sobre métodos de enseñanza y aprendizaje; ha hecho que el ajedrez iberoamericano en ese campo del ajedrez, el de la instrucción y entrenamiento, esté retrasado al menos 10 años de los avances en Europa .

Ya necesitamos urgente, una “Revolución del Aprendizaje en Ajedrez”, pero, desgraciadamente las propuestas son de un “más de lo mismo”, y los congresos de FIDE, de entrenadores y de “Ajedrez en las Escuelas”, no incursionan en los nuevos métodos de enseñanza “bajo demanda”, “mezclada presencial y a distancia”, y aun Dryden y Buzán parecen terrenos ignotos, lo mismo que Vigotski, fallecido hace más de 75 años.

Aún no me repongo que en la lista de libros recomendados por FIDE, no figure Capablanca y si Manuel López Michelone. Enhorabuena para el amigo Manuel, que aun puede cobrar derechos de autor, pues Don José Raúl ya no.

Y ya que comencé con un dicho de Catón, quisiera finalizar de la misma manera, recordando que de las derrotas es de donde más se aprende, como diría Capabanca:

Doctrina est fructus dulcis radicis amarae. (Son el conocimiento y la instrucción de una raíz amarga el dulce fruto.)

 

 En México, a 4 de Octubre del 2010