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Un nuevo libro de Dvoretsky.

 por el IM Raúl Ocampo Vargas

 

 

 

El gran entrenador Mark Dvoretsky, Maestro Internacional y FIDE Senior Trainer en su libro de “Remembranzas” (puede aparecer en otros idiomas con muy diversos títulos, pues en algunos ya se anuncia como “Camino Adelante”) relata la manera en que trabajo con  los Grandes Maestros Serguey Dolmatov y Arthur Yusupov; desde que los conoció como jóvenes promesas, colaboró para hacerlos campeones mundiales juveniles y exitosos grandes maestros. Y digo colaboró en lugar de que los convirtió en, porque precisamente Dvoretsky elude tomar esa actitud, y asume la de colaborador, apoyo, guía y compañero de viaje, como debe ser un entrenador, un coaprendiz.

Con la honestidad y sinceridad que lo caracterizan habla de triunfos y fracasos, de éxitos y obstáculos; además de que expresa su forma de pensar sobre muchos de los temas que a todo entrenador preocupan.

Dvoretsky resalta que más que el talento es la vocación lo importante. Conforme más se develan secretos del funcionamiento del cerebro nos parece más mágico y aún ignoramos mucho del porque razonan las personas de una manera u otra. Muchos de los grandes jugadores de la historia, como de los grandes personajes que han destacado en otras disciplinas andan en la tenue frontera entre el autismo, el Asperger y el “avanz”; y se discute los desbalances entre los hemisferios cerebrales, las neuronas “extras” de Einstein y los efectos de la dopamina. Hasta ahora los estudios avanzados sobre el funcionamiento del cerebro escapan a los ámbitos de los entrenadores de ajedrez, aunque todos estamos obligados a estudiar sobre esos temas, ahondar en los estudios del Dr.Asperger, del Dr. Steven Pinker y por supuesto aprovechar los estudios de ajedrecistas como Tony Buzan que se han posicionado como guías del desarrollo creativo del ser humano.

Dvoretsky mucho estudio de los trabajos de Vigotsky, Leontiev y Luria; pero también en sus viajes a los Estados Unidos se ha acercado a las ideas de psicólogos de Harvard, como el mencionado Pinker, así como entrenadores destacados como Weeramantry, con el que ha colaborado en varios cursos de verano.

Me intereso sobre manera la forma en que Dvoretsky relata sus relaciones con los padres de sus pupilos, así como los dirigentes deportivos regionales que a veces parecían buscar como frenar el avance de los jóvenes alumnos.

Su relato de cómo el entrenador inicial de Dolmatov, Alexandr Fedorovich Trofimov, quien era maestro nacional en Damas, pero solo jugador de primera fuerza en ajedrez; sacrificó sus intereses personales y se arriesgó a perder apoyo y trabajo ante las autoridades deportivas regionales por decidir que Dolmatov participase en un torneo para conseguir el título de Maestro Nacional en lugar de formar parte del equipo de la región en un campeonato por equipos de su república, contraviniendo las ordenes de la nomenclatura de Kemerovo, quienes buscaban quedar en sexto lugar en lugar del séptimo en ese campeonato por equipos, algo que era intrascendente para la ciudad y perjudicaba los intereses personales de Dolmatov.

Dvoretsky afirma en el libro que la decisión de Alexandr Fedorovich, quien tuvo que enfrentar acusaciones de dar prioridad al individuo sobre el colectivo , algo muy mal visto en la URSS, realmente beneficio a Kemerovo, que gracias a Dolmatov figuró en el mapa deportivo de la URSS, ya que Dolmatov logró un título mundial de ajedrez para su ciudad natal, algo que no más de media docena de ciudades entre decenas de miles de la URSS podrían presumir. El fenómeno del “héroe local”, o más bien el síndrome, tuvo su efecto, pues ahora Kemerovo ha producido varios grandes maestros.

Alexandr Fedorovich también convenció a los padres de Dolmatov que ya no podía hacer más por el muchacho y les recomendó que fuera a estudiar a Moscú, donde seguramente encontraría al entrenador que necesitaba, que sería Mark Israelevich Dvoretsky…

Dvoretsky comparte sus evaluaciones que hizo de Dolmatov y Yusupov hace más de 35 años y como en base a ellas planeo sus programas de preparación. Esto me pareció tan valioso como varios libros anteriores de Mark Israelevich y lo hace a uno inclinarse ante el grado de generosidad de Dvoretsky que comparte ideas y conocimientos sin envidias ni egolatrías, sabiendo que muchos usarán sus ideas y no faltará quien quiera replicarlas sin darle reconocimiento justo al verdadero autor.

El caso es que muchos entrenadores debieran esperar ansiosos la publicación de la traducción de las memorias de Dvoretsky, que como todos los libros anteriores de este gran entrenador, será para muchos uno de aquellos libros, que comoRalph Emerson decía, le pueden marcar la vida a uno.

 En México, a 1 de Septiembre del 2010