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EN EL CINCUENTENARIO DE LA VICTORIA DE MIKHAIL TAL

 

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 El triunfo del GM Mikhail Tal sobre el campeón mundial Mikhail Botvinnik  significó un fuerte golpe a la concepción del ajedrez “correcto” que se había impuesto sobre otras tendencias en la escuela soviética de ajedrez. Aunque sería muy radical hablar de que los conceptos de Botvinnik eran más acordes con la manera dura de abordar las cosas propias del stalinismo, máxime que de una manera significativa esa manera dura había significado un avance muy grande con la manera lineal de otras escuelas occidentales europeos, el triunfo de Tal era el triunfo del ajedrez subjetivo, digamos humano, sobre el ajedrez casi científico, exacto.

Según algunos pensadores, como el notable John Von Neumann, el  la teoría de los juegos y el comportamiento económico, el ajedrez tiene una sola solución exacta en cada problema que plantea una posición, pero el hecho es que el ser humano no tiene la seguridad de encontrarla debido a que no tiene la capacidad para hacer el calculo completo y tiene que “blofear” en el ajedrez casi como en el póker.

La Escuela Soviética de Ajedrez de hecho seguía a la Escuela Decisional Soviética. El estado soviético tenía su investigación de operaciones y había creado una manera de tomar decisiones en todo, y como el ajedrez es una actividad donde el practicante toma decisiones constantemente, están influenciadas las escuelas de ajedrez por las escuelas decisionales de las sociedades en que operan.

¿Había un modo de pensar soviético? El GM Larry Evans define a la escuela soviética de ajedrez como una escuela ecléctica, que ha tomado de aquí y allá. De hecho la escuela soviética se ufanaba de tener el legado de Chigorin y , después de la muerte de Stalin, el de Alekhine. Pero estaba muy influenciada por Capablanca y Lasker también, ambos visitantes frecuentes de la URSS y los autores occidentales de ajedrez más leídos por los ajedrecistas soviéticos. Nimzovich, nacido en Riga, que fuese temporalmente parte del Imperio de Rusia hasta antes de 1914 y luego parte de la URSS tras la segunda guerra mundial, también se consideraba inspirador del ajedrez soviético. Esas mezclas es lo que atina Evans ha calificar como ecléctico.

Pero la Escuela Decisional o de Investigación de Operaciones de la sociedad soviética esta definida por la ideología señalada por Nicolás Lenin, y esto marcaba también a la Escuela Soviética de Ajedrez. Según esa escuela decisional, lo más importante en todo organismo social es la toma de decisiones, y esta sigue los siguientes pasos: búsqueda de alternativas, el procesamiento de la información, las restricciones ambientales, las personas o grupo que toma la decisión y la decisión misma.

En el ajedrez ¿Cómo se adapta esto?. Para poder tomar una decisión se deben destacar tres fases básicas. Primero que nada definir el problema. (En ajedrez son las amenazas del enemigo, ataques directos o las debilidades a disminuir, las fortalezas a aumentar, o las debilidades del contrario a aumentar o las fortalezas del contrario a disminuir, en pocas palabras, fortalezas y debilidades, amenazas y oportunidades) Ya que se sabe que se puede hacer o que se tiene que enfrentar, pasamos a la segunda fase: buscar y analizar alternativas, y tercero, escoger la mejor alternativa o solución.

Pero esto es igual casi en todas las escuelas decisionales, desde el tiempo de Pericles, pero la escuela decisional soviética (y muchas occidentales paralelamente) establece que las decisiones se toman analizándolas bajo tres eventualidades:

La certeza, el riesgo o la incertidumbre.

La certeza es cuando los resultados se conocen y se realiza la toma de decisiones con una programación lineal. En ajedrez digamos que es cuando hay series forzadas de jugadas, con capturas y jaques en serie, donde no hay muchas variables. Cálculo total, suma de dos más dos. Desde Morphy era igual y los soviéticos aportaron más bien la sistematización de ese cálculo. Ahora bien, bajo condiciones de riesgo, digamos en ajedrez cuando hay más de dos alternativas, se toma la decisión entre varias alternativas y de ellas solo sabemos que existe la probabilidad de obtener el resultado que buscamos. Esta es la zona más rica del ajedrez, pues casi podemos calcularlo todo, pero no podemos hacerlo totalmente. Son series de jugadas forzadas, mezcladas con varias que no parecen en apariencia ser forzadas, pero que es difícil establecer donde termina y cuando hacer una evaluación  final dura. Es pasar de la subjetividad a la objetividad. Esta zona, la toma de decisiones en eventualidad de riesgo la que da vida al ajedrez.

Pero hay otra, la de incertidumbre, la decisión es totalmente subjetiva y basada en patrones y matrices. Steinitz  sacó, según decía, del examen de las partidas de Morphy, una serie de patrones guía para evaluar posiciones y estimarlas, no calcular, y hacer de su teoría de estimación o evaluación, generalmente de origen supuestamente subjetivo, algo objetivo, la trató de hacer sólida e inflexible, lo que era contradictorio. Si era algo nacido de observación y estadísticas de diversos sucesos y trasladado a una teoría, era por fuerza generalizante y repleto de “excepciones”, eran reglas, que luego quisieron ser trasladadas a leyes. Chigorin jugaba a base de excepciones y Steinitz a base de reglas. Por eso los soviéticos que eran la excepción social en su época, quisieron identificarse con Chigorin, pero al institucionalizarse lo soviético, también institucionalizaron la excepción. De ahí se produjo la variable de la escuela soviética que respetaba reglas, aunque estas fueran las nuevas reglas, impuestas sobre las llamadas “clásicas” de Steinitz. Pero al hacerlo se acercaron más al jugador que llevo el juego por matrices a la cumbre, José Raúl Capablanca, el jugador posicional con las maniobras tácticas como herramienta de modificación de matrices. El “Pre-Quántico”, se diría ahora.

Botvinnik era Capablanca con un uso del cálculo concreto, o sea la eventualidad de la certeza, ampliada a terrenos de la eventualidad de riesgo, con un conocimiento profundo de las aperturas, con agudezas tácticas inmediatas, a diferencia de Capablanca que las utilizaba en el medio juego.

Cuando llegamos a 1960, el ajedrez soviético ya había recibido el primer aviso con Bronstein y Boleslavsky, de que se estaba deteriorando el concepto de ajedrez siguiendo nuevas reglas, y que había excepciones a estas . Era como decir que Bronstein y Boleslavsky mostraban que hay que jugar con las excepciones de las excepciones. Pero Botvinnik, logró detener unos años ese reconocimiento y Smylov, casi del mismo estilo de Botvinnik lo ayudo a prolongar una década más la supremacía de los “duros”, máxime que Paul Keres, Bronstein y otros en la práctica no podían superar en la práctica este enfoque.

Pero llegó Mikhail Tal. Con una capacidad de cálculo tan grande como la de Botvinnik, gracias a una excelente memoria y a un sistema de entrenamiento especial, además de un sentido muy sutil del manejo de la especulación de posiciones en eventualidades de riesgo e incertidumbre, y sobre todo en la zona fronteriza entre eventualidades. Tal destacaba mucho en esas posiciones que estaban entre ser de riesgo e incertidumbre, donde había que tener un sentido posicional fino y al mismo tiempo no depender de las matrices, de las generalidades, sino de hacer específica cada situación  y cada manejo. Su entrenador lo guío hacia ello basado en que la fabulosa memoria de Tal lo hace poder calcular variantes de gran profundidad y variedad, así como hacer transferencias de experiencias con gran facilidad. Una computadora con gran imaginación, y esta imaginación es muy amplia gracias a la gran memoria.

Tal fue quizás el precursor de la manera de jugar de las actuales computadoras, que colocan sus piezas donde potencialmente tengan más oportunidades de colaborar con otras en maniobras tácticas y que al identificar una oportunidad táctica la calculan con exactitud sin pasar por alto el menor indicio de obtener alguna ganancia. Con gran capacidad de trabajo y una devoción al ajedrez, Tal vivía las 24 horas en ajedrez como Alekhine, con una memoria como la de Capablanca, una formación completa de jugador gracias a Koblentz, ventaja que no habían tenido ni Capablanca, ni Alekhine, ni el mismo Botvinnik. Era el jugador de maravilla, exceptuando que tenía una salud más mala que la del gran Colle.

Tal acercó a miles al ajedrez porque sus partidas eran asequible a todos, transmitiendo la belleza de la paradoja, el continuo cambio de materia por energía, sacrificando piezas, con un desprendimiento y desdén por lo material a cambio de una visión, que cada ser humano quisiera compartir. Parecían sacrificios de fe. Lo que todo mundo quisiera tener, la capacidad de soltar lo material por alcanzar un bien mayor, pero en eventualidad de incertidumbre. Aunque como se manejaba entre el riesgo y la incertidumbre, era difícil establecer si un sacrificio en especial era producto de un “sentir” la posición, o consecuencia de un cálculo matemático profundo, por lo que sus adversarios no podían saber si era un bluff o una certeza disfrazada. Era como para desquiciar las teorías de John Von Neumann.

Para la escuela letona, la de Koblentz, fue el triunfo de David sobre Goliath, de una escuela decisional que se asumía siempre cambiante, donde la decisión es subjetiva y quien la debe tomar, debe elegir siempre la posibilidad optimista.

Si Tal hubiese tenido buena salud, su manera de jugar quizás hubiera logrado más adeptos al ajedrez, pero también hubiera dado una impresión superficial de que en el ajedrez toda era intuición . Pero hubo que esperar a Kasparov para mostrar que la intuición es la guía, pero el cálculo y el manejo de patrones y matrices sirven para comprobarla, revisarla y potencializarla.

La bibliografía sobre el ajedrez de Mikhail Tal es la más amplia que hay sobre un jugador. La serie completa de siete tomos en ruso, de la editorial Retórica de Riga (2006) de sus partidas y escritos es un verdadero tesoro, máxime si se une con la autobiografía que hizo con Damski, así como su libro “Componentes del éxito” de los mismos autores, el libro “Study Chess with Tal” escrito con Koblentz y “Der Weg zur Erforlg, (camino del éxito) también con Koblentz, puede alimentar un curso completo para formar un gran maestro. Hay otros libros como los escritos por Gallagher y P.H. Clarke en inglés, así como diversas colecciones en español, como la ediciones limitadas Catalán, así como las bases de datos de Convekta y Chess Base biográficas. A esto hay que añadirle hasta filmes como “La Dama sacrificada” en que su primera esposa hace una reseña de la vida de Tal y uno que otro devaneo romántico, hasta un programa documental de la TV rusa  en que su hija colaboró, así como diversas grabaciones de más de 25 programas de TV de diversos países en que Tal participó como entrevistado o en el que se hizo apología de su trayectoria.

En los monumentos a su memoria en el parque central de Riga, en el cementerio de la misma ciudad y en los más de 200 clubes con su nombre registrados en la Federación Internacional, se planean diversos eventos conmemorativos al cincuentenario de su coronación como campeón mundial, así como la estampilla conmemorativa (actualmente hay seis estampillas de Tal, dos letonas, una rusa, una de Cuba, una de Dahomey y otra de Rumania, hasta donde tengo noticia), y ya se anuncia otra película sobre su vida por un cineasta de Ucrania. Por lo pronto, con muchos segmentos de videos soviéticos y otros personales, sobre todo entrevistas durante el Interzonal de Taxco 1985, también hice varios videos dentro de la serie de “Magos del Ajedrez”, además de que en el dedicado a Koblentz, hay mucho material muy poco conocido sobre Tal fuera de Letonia (o Latvia, como se conoce más ahora).

 

En México, a 4 de Febrero del 2010