Los Libros de Gligoric.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

La presencia, como invitado especial, del GM Svetozar Gligoric en el Torneo Grand Prix de Jermuk en Armenia dio la oportunidad a varios periodistas especializados en ajedrez de diversas partes del mundo de entrevistar a un testimonio viviente del ajedrez del siglo XX.

El “Botvinnik yugoeslavo”, el líder moral de la que fue la segunda escuela más importante del ajedrez mundial durante muchos años, el héroe de más de doscientos torneos, destacó no nada más como un gran jugador, sino que además fue uno de los autores y columnistas más prolíficos y leídos del mundo del ajedrez.

Como bien escribe el GM Garry Kasparov en su libro de la “Revolución de las Aperturas de los 70s” , Gligoric fue uno de los motores fundamentales para que esta revolución tuviera lugar.

En la imagen, a la derecha el veterano G.M. GligoricLa columna característica de Gligoric, “Partida del Mes”, que se publicaba en más de siete idiomas, era la base para la preparación de aperturas de dos generaciones de ajedrecistas por lo menos.

Publicada originalmente por el “Sahovski Glasnik” ,la revista más importante del ajedrez yugoeslavo, se traducía al ingles en el Chess Life and Review, y posteriormente en el Chess Life, así como el Europe Echecs lo publicaba en francés, el “Jaque Mate” de Cuba lo publicaba en español, el Schach Echo en alemán, y así otras.

La manera de abordar un sistema de aperturas en base a comentar extensamente una partida, utilizando como modelo una muy reciente e importante creativa y deportivamente, fue copiada por muchos y se convirtió en un estándar para toda publicación periódica de ajedrez.

Por supuesto que en mi publicación “Aperturas al Día” sigo ese sistema, como se puede ver en el reciente número 3.

Como autor de libros, Gligoric se especializó en libros de aperturas, de hecho sólo la colección de sus partidas memorables  fue lo único que escribió de otro tema que trascendió fuera de Yugoeslavia.

En inglés su libro más importante e interesante fue “Selected Chess Masterpieces” que era la recopilación de sus artículos de la “Partida del mes” de entre 1966 a 1969, convirtiéndose en el mejor manual de aperturas publicado al principio de los años 1970.

Otros libros, aparecidos en idiomas aparte del serbocroata, que era el original, que tuvieron gran difusión, fueron sobre la Siciliana y la Española; así como libros generales de aperturas en que Gligoric colaboró en secciones.

La escuela yugoeslava tenía una tendencia a priorizar el estudio de las aperturas, emprendieron tareas trascendentes para el estudio de las mismas que marcaron al ajedrez mundial por más de 30 años.

Una de sus aportaciones importantes fue la clasificación de las aperturas en un código de letras, derivado de la archivología, que sustituiría los nombres tradicionales de las aperturas por unas letras y números convencionales y fáciles de manejar para todos los idiomas. Así fue creado el “Rabar” , creado por el jugador del mismo  nombre, y  evolucionado más tarde por el GM Matanovic y su grupo de colaboradores que iniciaron la publicación del “Informador Ajedrecístico”  hace 44 años. Desde entonces sólo manejamos A, B, C, D y E con números para denominar inequívocamente una apertura en lugar de discutir si una apertura se llama Pirc, Ufimtsev o mezclas como “Pir-uf”, o hacernos bolas si es un Volga o un “Benko”. Aunque aún algunos gustan de seguir con los nombres. Pasa lo que con las calles, que una vez se llamaron “Carlos III” y luego “Salvador Allende”. Aunque ya San Petersburgo recobró el nombre con la que fue fundada, aún se  ven libros que dicen “Variante Leningrado”.

Pero hablando del “Informador”, su principal aportación fue un sistema de signos para sustituir los comentarios verbales, de esa manera el Informador podía leerse sin problemas en todos los idiomas ajedrecísticos.

Incluso la escuela soviética no tardo en adoptar las ideas de los yugoeslavos y su principal publicación de aperturas, el “Boletín de Ajedrez de la URSS” utilizó rápidamente el código de letras para clasificar sus partidas por aperturas y su sistema de signos para comentar partidas.

Fue una especie de copia mutua. Los soviéticos tenían dos publicaciones básicas mensuales: “El Ajedrez en la URSS”, donde se comentaban partidas extensamente, se comentaban torneos, se presentaban opiniones sobre libros, incluso se  llegó a publicar la “Partida del Mes” de Gligoric, así como columnas similares de autores soviéticos, etc.; luego tenían “El Boletín de Ajedrez”, con un 20% de sus páginas con artículos téoricos generalmente de aperturas, aun que de muy vez en cuando sobre otros temas, mientras que el 80% de su material era entre 150 y 200 partidas sin notas de los principales torneos. Los yugoeslavos tenían  su “Sahovski Glasnik” (Visión Ajedrecística),con material similar al de la revista “Ajedrez en la URSS” y el “Teoritski Bilten” (Boletín Teórico) con material parecido a las primeras páginas del “Boletín de Ajedrez de la URSS”.

Pero cuando apareció el “Informador Ajedrecístico” se revolucionó en mucho al ajedrez de todo el mundo. Ya muchos jugadores podían preparar sus aperturas de manera aceptable y hasta los jugadores de tercera jugaban la apertura como grandes maestros, en tanto la memoria ayudaba, aunque luego dejasen por ahí una piececilla “colgada”.

Eso fue allá por 1965 y 1966, pero el Informador se consolidó en los años de la década de 1970. Además de la edición hecha en Yugoeslavia, con grandes tirajes, surgieron varias apócrifas, más económicas, aunque mal editadas, copias a veces muy burdas, pero a un precio muy inferior. Si un “Informador” original costaba 7 u 8 dólares de entonces, una copia costaba 2 o 3. Entonces la difusión del “Informador” triplicaba su difusión.

Ya para 1987, las bases de datos de partidas en computadora, combinó las ventajas del Informador con la informática, pero esto fue posible de manera tan sencilla, tan congruente, gracias a que 25 años antes se habían creado esos sistemas de códigos de los yugoeslavos que parecían hechos para las clasificaciones necesarias para la informática. Se adelantaron a las computadoras, pues adaptaron los sistemas de clasificación de tarjetas y archivos al ajedrez y así el paso a las bases de datos informáticas fue suave, con guantes de seda.

El papel de Gligoric en eso parecería que no fue tan protagónico como el de sus compatriotas el GM Matanovic y Rabar, pero eso sería una apreciación superficial, pues Gligoric desde los años finales de la década de 1950, organizaba sus columnas de ajedrez y sus libros de aperturas en un sistema que luego evoluciono en la publicación que luego surgió de los “Informadores”, la “ECO”, la Enciclopedia de las Aperturas, por sus siglas en inglés.

Gligoric en sus entrevistas poco habla de su papel en la creación de los “Informadores”·, de hecho uno podría llevarse la impresión de que estuvo al margen o fue realizada incluso por un grupo creativo rival a él. Pero otros, muy cercanos al “Informador” opinan otra cosa. En una visita a México del MI Krnic, , siendo yo jefe de Prensa del Interzonal de Taxco en 1985, y él era uno de los editores del “Informador”, tuve oportunidad de conversar ampliamente con él sobre muy diversos temas y uno de los principales fue la creación del “Informador” y era continua la mención de las opiniones de Gligoric, sus ideas y sugerencias, así como su apoyo con las autoridades de Yugoeslavia, donde Gligoric, tras de haber sido compañero de armas, en la Segunda Guerra Mundial, de muchos de ellos, tenía muchas influencias.

Por muchas décadas el nombre de Gligoric significaba Yugoeslavia para el ajedrecista común aficionado de todo el mundo. No por nada se le comparaba con Botvinnik. Así como la Escuela Yugoeslava se le equipara, toda proporción guardada, con la Escuela Soviética. Pero si se compara el tamaño de la Unión Soviética con el de la Yugoeslavia de esa época, la proporción era de 1 a 10.

Desgraciadamente la desaparición de la nación socialista que agrupaba a varias repúblicas y que conocíamos como Yugoeslavia, fue mucho más sangrienta que la desaparición de la URSS.

Ahora la Escuela Yugoeslavia se convirtió en la Escuela Crota, la Servía, etc. Pero el papel de los entrenadores yugoeslavos en el desarrollo del llamado “Tercer Mundo” ajedrecístico ha sido muy importante. Ya Boris Kostic en la primera mitad del siglo XX inauguró la tradición de maestros yugoeslavos trashumantes, pero para finales del siglo XX los había en Asia y  Africa. La labor de los grandes Maestros Karaklajic, Marovic y otros en Singapur, los países árabes e incluso en China; han dejado fuerte huella, como durante dos décadas la dejo Kostich en México.

Ya la imagen de aquella escuela Yugoeslava se ve difusa a la distancia en la historia, pero esta patente y vigente su huella en el Informador y sus códigos, en todas las bases de datos y en la manera de abordar el estudio de las aperturas.

La presencia del GM Svetozar Gligoric, así como el regreso exitoso a las lides del tablero en eventos de “elite” del GM Ljubojevic, nos trae recuerdos de nuestra primera juventud a los ya muy veteranos que vivimos de primera mano la “Revolución de los 70s”.

Para muchos fue traumática la imagen de las hermosas ciudades yugoeslavas como Dubrovnik, Mostar, Skopje; sedes de celebres torneos internacionales, devastadas en el horror de la pulverización de una gran nación, la “balcanización “. Pero más traumática fue el pensar que muchos de nuestros amigos, muchos de los grandes ajedrecistas de esas naciones, pasaban por una suerte incierta y se encontraban en medio de la peor lucha armada, la lucha étnica y religiosa.

Muchas preguntas a Gligoric  “se quedaron en el tintero”, pero afortunadamente en Jermuk muchas de sus historias fueron recogidas por plumas de varios idiomas. Aunque me temo que en esta época de la informática, el mundo del ajedrez tiene poco interés por su propia historia. Ya como le dijeron a Kasparov durante las luchas electorales de Rusia, “Más del 20% de los votantes salieron de su niñez cuando no eras campeón mundial y la otra gente olvida rápido”.