El Papel de los “Seconds” en Ajedrez.

 

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

Hace 40 años se disputaba el Campeonato Mundial entre el Campeón Tigran Vartanovich Petrosian y el retador el GM Boris Vasilievich Spassky. En ese encuentro muchos comentaristas apuntaban que el papel de los excelentes seconds de ambos jugadores sería muy importante. El GM Igor Bondarevsky encabezaba el equipo de Spassky, siendo su entrenador desde hace años, ya que tras 1956 dejo de trabajar con el estricto GM Alexander Tolush que lo llevase hasta su título de Gran Maestro, comenzando con su excelente actuación en Bucarest 1953, cuando Tolush ganó el torneo internacional y Spassky a sus 16 años se consagró como la mayor promesa juvenil de la época.  Por el lado de Petrosian, estaba el GM Boleslavsky y el GM Alexei Suetin, que lo habían acompañado en sus triunfos sobre Botvinnik en 1963 y sobre el mismo Spassky en 1966. Era un trío muy poderoso, pero ya en 1969 la salud de Boleslavsky no era tan buena y fue la última vez que apoyó a Petrosian como jefe de su equipo de seconds.

En esos tiempos, los de los matches de campeonatos mundiales entre grandes maestros soviéticos, no era usual el que los jugadores no soviéticos contasen con seconds o entrenadores en los torneos, excepto en los países del otro lado de la cortina de hierro.

De hecho se considera que la labor de second en un Campeonato Mundial se inicia hasta el match Alekhine – Euwe de 1935, pues ni Steinitz, ni Lasker, ni Capablanca utilizaron los servicios de uno.

Pero poco a poco en los diversos países se comenzó a dar importancia al papel de los seconds en ajedrez y se volvió una parte importante del ajedrez internacional. En forma individual los jugadores de los países capitalistas pagaban de su propio bolsillo o buscando apoyos de las poco cooperativas federaciones el apoyo de un entrenador o second y ya para la década de los ochentas en el siglo XX era ya común que los jugadores, sobre todo los más jóvenes, fueran auxiliados por un entrenador o second.

Inclusive la diferencia entre entrenador o second se fue acortando y ahora muchos entienden lo mismo, excepto en las categorías juveniles. Como una tarea importante del second eran las partidas aplazadas, al desaparecer los aplazamientos de partidas tras cinco o siete horas de juego y establecerse que las partidas debían completarse en una sesión, prácticamente el second se volvía en entrenador, aunque la diferencia es una línea a veces muy fina.

Varios libros con el título de “Como llegar a ser entrenador” se han publicado tanto en la URSS, como en la Rusia actual, pero se enfocan principalmente al trabajo con grupos principalmente y poco al trabajo con un jugador individualmente. El mejor libro sobre ese tipo de trabajo lo escribió uno de los principales seconds del match de PetrosianSpassky de hace cuarenta años, el GM Alexei Stepanovich Suetin. En alemán apareció con el título de “Stunde der Sekundanten”, (“Hora de Segundos”) de la editorial Bock & Kübler de Berlin, 1995, (ISBN 3-86155-050-4) y que hasta donde se, no fue publicado en otro idioma.

Si Alekhine, cita Suetin en su libro, inició la costumbre de los seconds, lo hacia con la idea de que fueran como los “padrinos” que participaban en aquellos duelos  que describía Alejandro Dumas con tan magníficos colores y que terminaban, en la mayoría de las veces, de una manera una sangrienta. El Second se encontraba más en el papel de un observador.

En el box se utiliza el termino “second” pero en el ajedrez se impuso el usar el termino alemán “sekundant” y así se diferenciaba, hasta 1970, del de entrenador.

Es curioso que el término alemán se impusiese, como el de zugzwang o zweischenzug. Cuando a un periodista mexicano, especialista en el tema de los viajes espaciales, Pedro Ferríz,  le preguntaron en que idioma solían comunicarse los cosmonautas soviéticos con los astronautas norteamericanos en sus expediciones conjuntas, explicaba que en alemán. Tal vez a causa de que muchos de los científicos de ese tema de ambos países eran de origen alemán.

El caso es que la experiencia soviética de los “Sekundants” y de los entrenadores se entremezcla constantemente y el libro de Suetin abarca todos los aspectos del sekundant, y muchos muy importantes de los entrenadores; aunque plantea amplias diferencias.

Actualmente el entrenador trabaja con la preparación general de un jugador y se supone que el sekundant sobre la preparación particular en un evento. Pero esa diferencia ni la FIDE la establece, ya que toma en cuenta para otorgar el título de FIDE Trainer o Senior FIDE Trainer, la experiencia que se ha tenido como sekundant de algún fuerte jugador en un evento, al mismo tiempo que como entrenador más permanente con un jugador o con un grupo. De hecho en un artículo el Senior FIDE Trainer y GM Mikhailchisin se queja de que los entrenadores gustan más de trabajar con grupos y están descuidando el trabajo individual con un jugador determinado.

El libro de Suetin comienza con un capitulo titulado: “Una nueva profesión” y describe las tareas de los dos sekundants de Alekhine en su match de 1935, los grandes maestros Reuben Fine y Salo Flohr:

“Eran para el campeón un apoyo real en el análisis de partidas suspendidas, en el trabajo de establecer la estrategia y la táctica de la lucha para cada partida. En una palabra, cumplían las funciones de un entrenador”

Luego habla del Match torneo de 1948 por el Campeonato mundial y denomina a los que ayudaban a los jugadores como “Sekundant-Trainer”.

En ese mismo capítulo habla de si los “SekundantTrainer” son instructores o referentes. Como los libros, unos son para instruirse, otros nada mas son para referencias, libros de consulta. También escribe sobre la evolución de esa profesión a través de los tiempos, sobre todo desde el punto de vista económico, pues ya que el premio que le dieron a Petrosian por ganar a Botvinnik era de 2000 rublos, le pagó a Boleslavky 200 nada más, si bien, tanto Petrosian como Boleslavsky cobraban un salario mensual en la Asociación Deportiva Spartak, que les pagó aunque no dieran clases ni se pararán por el Deportivo de la Asociación los meses que duraron los matches y la preparación para ellos. Aún así no se comparan con los miles de dólares que a cada uno de su equipo de entrenadores o Sekundants les pagaba Karpov o Kasparov, o los 20 mil dólares que se dice que pagó Fischer al GM Evans para asesorarlo en su match contra Spassky.

Tras de estudiar y analizar el libro, prácticamente llegué a la conclusión que actualmente no pueden diferenciarse los términos de Sekundant y Entrenador, así que hay que aceptar como lo maneja la FIDE y agrupar en la clasificación de “Trainer” al Sekundant y al entrenador.

Una de las funciones del Sekundant que Suetin describe muy bien es la de evaluar al oponente y así establecer la estrategia de cómo abordar el encuentro. En eso se ve que Suetin era un especialista, pero que ahora las cosas han cambiado mucho de cuando él trabajo con Petrosian para sus matches con Botvinnik en 1963, con Spassky en 1966 y 1969, así como contra Hübner en 1971 y sobre todo contra Fischer; por la aparición de las computadoras.

La diferencia la describe muy bien Kasparov en uno de sus artículos sobre su experiencia al dar simultáneas a equipos nacionales de fuertes jugadores, en algunos casos, grandes maestros:

“Aunque la preparación sólo con programas informáticos no es suficiente para jugar bien al más alto nivel si es un auxiliar muy importante en un aspecto, ya que las necesidades de una simultánea son diferentes a las de un torneo de élite”

“Lo más importante y difícil es crear constantes y decisivos problemas a nuestros oponentes, sobre la base de conocer al dedillo su bagaje creativo (sus aperturas favoritas, las formas de preparación, el estrecho círculo de posiciones en las que confían, las fortalezas y debilidades de su estilo, etc.) En lo que a esto concierne, el programa Chessbase se convierte en un ayudante universal que juega un papel verdaderamente decisivo”.

Kasparov analizaba las partidas de sus futuros contrincantes, descubría sus puntos débiles y diseñaba una estrategia de cómo iba a ganarle. Escribía estas observaciones y las ponía en un sobre lacrado. Luego de las simultáneas se abrían estos sobres y se comparaba con lo que pasó. Claro que esto era de gran ayuda para ellos, posteriormente. Esa práctica la aprendió cuando ayudaba a Botvinnik en su escuela y le daba simultáneas a sus fuertes alumnos. Evaluar al contrincante, caracterizarlo, descubrir sus puntos débiles y pensar y diseñar como abordar la partida. Es la principal tarea del “Sekundant” según Suetin.

Regresando a Kasparov, veamos lo que escribe al respecto del cambio de hacerlo con o sin computadoras.

“En el curso de sucesivas sesiones de simultáneas confirmé mi confianza en que, con una preparación especial, era posible imponer mi juego sobre el de los oponentes. En esencia, se trataba de evitar aquellas posiciones en las que ellos se encontraban psicológicamente confortables. La clave del éxito radicaba, pues, en recopilar el mayor número posible de partidas jugadas por mis contrincantes”.

En el caso de Suetin, como “Sekundant” era relativamente fácil recopilar todas las partidas de la carrera de Botvinnik o la de Spassky, lo difícil era encontrar sus puntos débiles, a veces mínimos y pequeños, para luego trabajar lo más difícil, hallar como preparar al asesorado para explotarlos. Ahora que un entrenador a veces actúa al revés, trata de encontrar los puntos débiles de sus pupilos y luego el problema es como corregirlos y evitar que sus contrincantes se aprovechen de ellos y los exploten.

En ambos casos, el poder determinar lo que Kasparov llama “el bagaje creativo” de un jugador, es clave. Para eso se requiere una muy amplia cultura general de ajedrez, de psicología y tener mucha experiencia en competencias.

Por eso Suetin y Kasparov no tenían problemas en “caracterizar” a cada jugador, a establecer su “bagaje creativo” y como sacar jugo a esa información, además de conocer las recetas para cambiar a un jugador, si es uno entrenador, o para aconsejar como derrotarlo, si uno es “sekundant

Ahí se ve la diferencia entre Sekundant y Entrenador.  Pero todo lo que expone Suetin en su libro es muy instructivo tanto para cuando uno asuma el papel de entrenador o el de sekundant.

Cuando he sido entrenador en jefe, o sea dirigir a un grupo de entrenadores, como lo hice en la Universidad Nacional de México (UNAM) de 1980 a 1989, o en el Distrito Federal (2004-2006), me reservaba la tarea de hacer exámenes de ubicación  a los alumnos, para caracterizar y establecer su bagaje creativo con cuidado, para luego “recetar” las dosis de lecciones y entrenamientos para cada uno. No me gustaba delegar esa tarea, puesto que no tenía duda de que yo tenía más experiencia y más acceso a fuentes de información que mis colaboradores, pero eso si, me asesoraba de los que conocían a los alumnos de más tiempo, o habían trabajado con ellos, además de que procuraba fueran evaluados psicológicamente por especialistas con posgrado en una Universidad de primer nivel. Luego confrontaba mis observaciones con asesores externos, como el mismo Suetin. Pues no hay nada más terriblemente importante y delicado que evaluar un “bagaje creativo” para diseñar un plan de trabajo que puede dar más valor o hipotecar el futuro de un niño o joven respecto al ajedrez.

El entrenador por lo general trabaja con jugadores de menor edad que los “Sekundants”, por lo que es una desgracia que estén también menos preparados que un Sekundant. Es como en las universidades. A los posgraduados les dan clases doctorados, mientras que a los niños menores de 10 años les dan clases personas que apenas, si bien les va, tienen nivel de grado, licenciatura. En esos años críticos para su futuro, debieran recibir clases de doctorados, pero el sistema no fue diseñado así. En el ajedrez, en la América Nuestra, los entrenadores mejor preparados trabajan con maestros titulados internacionalmente, mientras que los niños tienen a su disposición “lo que sobra”, lo que dejan los jugadores de mayor edad y nivel. Debiera ser de otra manera. La solución la plantea Suetin de cierta manera en su libro: Estandarización. La URSS tuvo buen desarrollo en entrenar niños y jóvenes porque aunque estuviera frente al aula un instructor medianamente preparado, seguía un programa de clases, con gran detalle, que era el mismo en toda la URSS y que era diseñado, hasta el detalle, por varios entrenadores del más alto nivel de que disponía la nación y marcaban las pautas para una estandarización de la preparación. Cuidaban además de que todo lo que fuera Vanguardia, avance de alguien, se convirtiese inmediatamente en estándar en toda la URSS.

Es una pena, para los lectores de habla hispana, que el libro de Suetin no se haya traducido al español formalmente y publicado de forma que lo aprovechen tantos entrenadores que son “Sekundants” a ratos.

 

En México, a 20 de Agosto del 2009