Lo que cuenta en Ajedrez.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

 

 

 

 

En 1960 se publicó en los Estados Unidos un libro que prácticamente pasó inadvertido: “Point Count Chess” por I. A. Horowitz y Geoffrey Mott Smith. Los autores pusieron gran empeño en este trabajo, pero no fue este libro muy popular. Sin embargo, trece años después (1973) se realizó una reedición en Europa, pero que tampoco logró trascender más allá de las opiniones medianamente elogiosas de unos críticos.

En 1970 recuerdo haber leído que Horowitz lo consideraba su mejor libro entre más de 20 publicados, y comentaba que era, sin duda, el que más trabajo le había costado y del que estaba mas orgulloso. Y hay que tomar en cuenta que Horowitz publicó un enorme tratado de Aperturas de más de 1000 páginas, al estilo del famoso “Handbuch” de Bilguer de finales del siglo XIX:

El libro “Point Count Chess” pretendía ayudar al jugador común a resolver el eterno problema de elegir una jugada durante la partida de ajedrez.

Ya para 1960 estaban más que difundidas las ideas de Steinitz: uno evaluaba la situación en el tablero, estimaba las ventajas y desventajas de su bando. Si estaba mejor en lo general debía atacar, si estaba inferior, se preparaba uno para defenderse; pero si la posición estaba pareja, había que maniobrar. Ya habiendo dilucidado que actitud o conducta tomar en la partida, atacar, defenderse o maniobrar, de acuerdo, como decía Steinitz, a las demandas de la posición, tendría varias jugadas a elegir. Cada una de ellas conduciría a un destino, a una posición resultante. Entonces se evaluarían las diversas posiciones resultantes y se elegiría la jugada que conduciría a la posición resultante  más favorable a nosotros.

El problema básico es que lo fundamental de todo el proceso descansaba en la evaluación.

Y ese era un problema muy importante ya que la objetividad es de lo más difícil de lograr. Es un problema general de toda actividad humana. El ser humano vive constantemente rodeado de medidas. Todo lo quiere medir para ubicarse donde está  y adonde quiere ir.

Se orienta por el Universo midiendo y le encanta contar con medidas cada vez más precisas, más específicas y más detalladas.

Si antaño se conformaba con medir distancias con parámetros amplios y difusos como por “jornadas”, hogaño lo hace con nanotecnología, midiendo las más pequeñas distancias que puede concebir.

Pero en 1960, en ajedrez, las evaluaciones eran poco precisas. “El blanco está mejor”, “ligeramente mejor”, “ventaja mínima”, eran sentencias que atormentaban al aficionado común.

El libro de Horowitz intentaba cubrir esa laguna y darle al jugador aficionado una forma de medir más precisa cada posición. La idea era darle a cada uno de los factores de la posición, que ya habían definido Steinitz y sus seguidores, una puntuación exacta, para luego de sumar las evaluaciones de cada faceta, tomar una cifra general que dijera, con precisión, que posición era más favorable y que tanto.

Pero la idea de los parámetros y el sistema en general no fueron del agrado general, parecía muy mecánico y “cuadrado”. Algunos comentaristas comparaban a la propuesta como a la de evaluar la belleza de una pintura de caballete dividiendo sus cualidades como factores y poner medidas a cada una de ellas.

Los “filósofos” sostenían la importancia de mantener espacios a la subjetividad. Pensar como máquinas contadoras no les parecía agradable.

Pero llegó el momento cuando el ser humano se puso como tarea el crear máquinas que jugarán al ajedrez, y había que darles a las máquinas puntuaciones precisas para que en un ejercicio contable, con criterios numéricos, pudiesen elegir una jugada sobre otra.

Entonces un sistema como el del libro de Horowitz, se hizo necesario. Las computadoras jugadoras de ajedrez fueron hechas posibles tratando de imitar la manera en que el hombre juega ajedrez, nada más que buscando una manera numérica de evaluar todo.

Recientemente surgió un programa de preparación ruso (por el GM Chejov), que retoma la idea  y utiliza para enseñar a evaluar posiciones, usando como modelo el sistema de evaluación del programa cibernético “Rybka”, numerando cada factor de la posición al estilo “Point Count Chess”

Por ejemplo, Rybka considera que de 0 -0.25 es igualdad, =, 0.26 a 0.70 ligera ventaja blanca, +/=, 0.71 a 1.4 ventaja clara blanca +/- y 1.41 a 2.0 ventaja ganadora blanca o +, las valoraciones con el signo menos - antes es que la ventaja va del lado del negro, como -1.4 sería -/+.  Para Rybka un peón de más blanco vale 0.4., la calidad vale 0.8, una pieza menor de más 1.2; mejor actividad de piezas 0.6; Seguridad del rey, un diapasón entre 0.0 y 0.8 dependiendo que tanta ventaja haya sobre ese aspecto.

En “Point Count Chess”, un peón de más vale 3 puntos, una pieza menor 9, pero una ventaja en estructura de peones va entre 1 y 3 puntos, un tiempo en la apertura 1 punto,  mas casillas controladas del centro, 1 punto, mayor libertad de piezas 1 punto.

Recuerdo un comentario del GM Carlos Torre que decía que tener mala salud era en la valoración igual a dos peones de menos (6 puntos en “Point Count Chess” o 0.8 en Rybka para el contrario.)

Los Grandes Maestros Alburt y Shamkovich, ya habían publicado propuestas para sustituir a aquellas mediciones amplias de “Mejor blancas, blancas ligeramente mejor”, etc., por el sistema de Resultado Pronosticados. La propuesta era que en lugar de evaluar una posición como “mejor blancas”, la idea era de evaluar en base a pronósticos sobre 10 partidas o puntos a disputar, cuantos debiera obtener el blanco con esa posición, así, por ejemplo, quedaría 6 a 4 si estaba mejor el blanco, 8 a 2 si estaba prácticamente ganado, o 3 a 7 si el negro es el que está mucho mejor. O sea que ganaría el negro 7 de cada 10 partidas jugadas a partir de esa posición.

Otros autores propusieron diversas maneras de evaluar una posición, como el GM Dorfman, o el MI y gran entrenador Dvoretsky, pero trabajaron más sobre los indicadores que sobre como tasarlos numéricamente.

Desde el punto de entrenador, opté en mis cursos (informes en chesscom@hotmail.com), por enseñar primero el sistema de evaluación de Alburt y Shamkovich de Resultados Pronosticados y conforme avance el estudiante, presentarle la numeración de Rybka, al estilo del GM Chejov, pero debo aclarar que siempre tuve presente lo escrito por Horowitz en “Point Count Chess”, por lo que creo que es un libro importante para tomar en cuenta.

 

En México, a 21 de Julio del 2009