Recomendaciones de Boleslavsky para trabajar con jugadores de categorías altas.

  

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

(Extracto de “Secretos de la Escuela Soviética de Ajedrez”, y de partes contenidas en manuales de entrenador para categorías altas)

 

 

 

 

 

El GM Isaac Efremovich Boleslavsky, (este año se celebra en junio el 90 aniversario de su nacimiento), fue un entrenador y teórico del más alto nivel, además de que en un momento dado, 1950, se colocó entre los tres primeros lugares del mundo, al ganar empatado el Torneo de Candidatos al Campeonato Mundial. Entre los que se dedicaron profesionalmente a entrenadores fue el jugador de más alto nivel en todo la historia. Ya siendo un gran jugador dedicó muchos años de estudio a su preparación como pedagogo y entrenador, cumpliendo muchos cursos en la mejor universidad soviética en esas especialidades. Como autor también tenía gran preparación, talento y vocación, por ello, durante tres décadas, fue de los columnistas, articulistas y autor de libros teóricos más leídos. Por eso, en base a uno de sus artículos transmito, con algunas modificaciones, sus recomendaciones. Veamos:

 

Hace falta establecer ante todo, sobre quién nos referimos, cuando hablamos del trabajo con los ajedrecistas de las categorías altas. Se supone en primer lugar que el GM Boleslavsky hablaba de aspirantes a maestros, más de 2000 de rating, pero también a los maestros jóvenes, de 2200 o más, pero menores de 25 años y, finalmente, a los deportistas de primera categoría fuertes, de más de 1900 de rating y próximos a los 2000.. En cuanto a los ajedrecistas de primera categoría medianos, 1800 a 1900, incluso los colegiales, no tiene sentido apartarlos de los grupos generales excepto sean menores de 12 años.

 

Sobre el trabajo con ajedrecistas de nivel internacional no hablamos ahora, de acuerdo a Boleslavsky, pues es un trabajo que el evalúa muy específico y que se sale de los marcos de las escuelas de alto rendimiento o de máximo desempeño deportivo. Hay que aclarar que Boleslavsky pertenece a la generación de los entrenadores, que aprendieron del GM Piotr Arsnevich Romanovsky,  que a su tiempo fue no sólo uno de los ajedrecistas más fuertes del país, sino también uno de de pedagogos de ajedrez de alta calificación, y el primero en los años el poder Soviético.  A él se debe, a Romanovsky,  el crecimiento creador de la pléyade entera de los ajedrecistas de Leningrado, ciudad que hoy lleva el nombre recuperado de San Petersburgo,  lugar de origen de decenas de maestros y grandes maestros. Romanovsky  separa radicalmente a los jugadores de nivel internacional de todos los otros jugadores. Ya que a diferencia de los otros, los internacionales deben ser formados  no en la manera formal de la enseñanza similar a la de los trabajos escolares. Deben ser instruidos y preparados con interlocuciones creadoras, debates, talleres, los seminarios y los coloquios. Esta instrucción del maestro joven con un  entrenador personal asignado, fue lo usual en  la URSS. Sin duda, el tiempo trae los correctivos.
Cuando
Romanovsky elaboraba los programas de primera categoría, entre estos prácticamente no había colegiales, pero ahora entre los muchachos  de 13 a 15 años hay mucho ajedrecistas con títulos de maestro internacional, maestros FIDE y una gran cantidad de maestros nacionales y jugadores de primera categoría fuertes que requieren entrenador asignado personal o al menos que trabaje dicho entrenador con parejas o a lo más cuartetos. Naturalmente, conviene tener en cuenta su edad, pero no hace falta olvidar además que, siendo alumnos en la escuela de enseñanza básica y media básica por lo general, muchos jugadores de alta categoría en la escuela intervienen aún mucho tiempo en calidad de los estudiantes. En este nivel los estudiantes promedio deben pasar por el ajedrez de la instrucción elemental a la asimilación del ajedrez por la cultura, es decir a la concepción de unas leyes más complicadas  y de lo más general a  los procesos ajedrecistas de la lucha. En esta etapa los estudiantes deben aprender a pensar independientemente y es productivo trabajar sobre la literatura ajedrecística. Objetivamente evaluar las posiciones y hacerse no sólo “reproductores” de los conocimientos elaborados por otros, sino también realizar trabajos analíticos e investigación. La estimulación y desarrollo de estas cualidades importantes se favorecen más con las formas del trabajo indicadas por P.L. Romanovsky

 

¿Que cualidades debe poseer el entrenador para cumplir con las tareas del trabajo con ajedrecistas de altas categorías? Claro, es deseable que el entrenador tenga un título alto de competencias, como Maestro FIDE o Maestro Internacional. Experiencia amplia de torneos, conocimientos extensos de aperturas. Que sea poseedor de una amplia cultura general y específica de ajedrez, con conocimientos en pedagogía y psicología.  Pero, sin duda, este ideal es  inaccesible en la mayoría de las situaciones. Se sabe que nuestros grandes maestros y maestros internacionales, (que, a propósito, es poco probable puedan jactarse de tener todas las cualidades enumeradas) no se ocupan del trabajo de entrenador, pues como jugadores han conseguido éxitos grandes y prefieren laborar como entrenadores personales o simplemente prefieren ganar dinero jugando y no se someten a la disciplina de un trabajo que estiman burocrático, sino necesitan la libertad de viajar y competir continuamente en torneos y faltarían seguido al checado de un reloj.  Por consiguiente, con los ajedrecistas de las categorías altas conviene se ocupen los maestros que prácticamente no intervienen en eventos internacionales o que jueguen sólo las competencias locales (el maestro a menudo viaja a una competencia competición, donde figura solamente como entrenador)

 

 Hay siempre la pregunta: ¿Puede trabajar el entrenador con éxito con los ajedrecistas de las categorías altas, si él ya tiene menos fuerza práctica que sus pupilos? Boleslavsky piensa que eso no los excluye. La fuerza práctica del ajedrecista se forma de componentes distintos. Por un lado, esta la cultura ajedrecística, el conocimiento de todas las fases de la partida de ajedrez, la comprensión de los procesos ajedrecísticos de la lucha, y por otro lado las cualidades deportivas, el estado de salud, el entrenamiento, la ambición, el gusto deportivo, el aguante, etc. Es posible ser un buen entrenador, y no poseer fuerza práctica, pero el entrenador está obligado tener en cuenta esta circunstancia, en el régimen de las relaciones recíprocas con los alumnos. Si él posee cultura general y ajedrecística, él encontrará el tono fiel, que le permitirá conservar el respeto de los alumnos, aunque sea para ellos fácil ganarle una partida de torneo.

 

Hay  que recordar los casos de Koblenz con Tahl, de Kart, que aunque no tenía título de Maestro Nacional, preparó a los grandes maestros Romanishin, Dorfman, Beliavsky y Mikhailchisin, o de Zak, de nivel de Maestro Internacional y que fue el mentor principal de los grandes maestros Korchnoi, Taimanov y Spassky, además de una docena mas de maestros.

 

La cultura ajedrecística incluye no sólo el conocimiento de la historia del ajedrez, la creación de los corifeos extranjeros y los ajedrecistas más fuertes del presente, el conocimiento de las bases de la estrategia y la táctica, sino también la comprensión de los procesos ajedrecísticas de la lucha y la relatividad de todos los las verdades del ajedrez. Tal entrenador no se hace  especialista en una apertura, como lo hace un estudiante, ya que a este sólo le hace falta jugar una u otra apertura, y en esta apertura solamente la variante determinada, y todas las otras no merecen su atención, ni le quitan tiempo, por lo que puede saber más de esos detalles que un entrenador, pero para una visión general de la teoría, el entrenador le es sumamente valioso, aunque tenga inferior nivel práctico.

 

¿Cómo construir el trabajo para no ahogarse en el mar de la información de ajedrez, especialmente la de las aperturas? Me parece, que en la base hace falta tomar el análisis de las partidas que enseñan, las instructivas. Ni una partida de ese tipo hay que dejar sin un análisis crítico detallado. Esas partidas instructivas las debe elegir el entrenador con cuidado.  El estudio de todas las fases de la partida de ajedrez debe ligarse con este material. De hecho los ajedrecistas jóvenes deben saber notar las principales verdades generales en el juego práctico. Orientarse en los momentos críticos de las partidas jugadas, a los errores, hechos en ellas. Para ello es necesario presentarles partidas de los maestros que se destacan, que enseñan con la creación ajedrecística, sean del pasado o el presente. Junto al análisis,  la atención básica no debe ser al resultado, sino  a la calidad de la partida.

 

 

EL ESTUDIO DE LA APERTURA

 

El estudio de la apertura a menudo sufre de errores serios: por la superficialidad, memorización mecánica  de las variantes y por la confianza ciega en las recomendaciones de libros. El entrenador no debe imponer que sus gustos por aperturas, sino que debe tener en cuenta que la elección de las aperturas por parte de los ajedrecistas jóvenes es libre y a menudo influída por la moda. Al hacer una recomendación a sus pupilos es necesario ser muy cauteloso de que ellos no la perciban, como una instrucción o una imposición. El estudio de la apertura es muy importante comenzarla con el medio juego, con el estudio de las configuraciones típicas de peones de las distintas aperturas (en particular de las cerradas). Para trabajar con los estudiantes de las categorías superiores Boleslavsky decía que era muy útil estudiar el libro sobre el tema escrito por Lipnitsky (tomo 1) y el libro de Suetin “Principios General de las Aperturas Modernas” (En inglés aparece como “Modern Chess Theory”, pero ahora también yo recomendaría “How to Open a Chess Game” escrito por siete grandes maestros, Evans, Gligoric, Larsen, Portisch, Keres, Petrosian y Hort” Estos libros introducen al ajedrecista joven en aquellos laboratorios de investigación de los grandes maestros, pasos imprescindibles para el  ajedrecista de las categorías altas. Un conocimiento elemental de todas las aperturas, como en los libros que Boleslavsky recomendaba de Panov y Estrin que en los años sesentas eran traducidos al español, o los de Pachman en castellano también, así como los publicados en inglés de Watson, se vuelven obligatorios antes de concentrarse en libros de repertorios, que actualmente son la moda en la bibliografía en ingles y ruso. Al entrenador le conviene luchar contra el espíritu práctico estrecho, cuando la creación es sustituida en realidad por la artesanía.

 

Claro, cuando uno como entrenador enseña aperturas debe tener las grabaciones o registros de las variantes de apertura en Video, Chess Base o papel en forma de libreta para tener un fichero electrónico o impreso. El fichero puede ser producto de un esfuerzos común del entrenador y de los que entrenan con él,  pero ello no sustituye las grabaciones de las aperturas que se enseñan, puesto que es adaptado sólo para el uso en el lugar.

 

Hace falta sin embargo dar seguimiento a aquello que los estudiantes estén estudiando para que no gasten demasiado tiempo en el acopio o recogida de información en detrimento de su tratamiento, ya que pueden aparecer de otro manera tomos enteros de las variantes,  sin que se comprendan del todo..

 

En particular, creo que hasta que un jugador sea maestro, con más de 2200 de rating, debe emplear la mayor parte de su tiempo al estudio del Medio juego y del análisis de sus propias partidas y no más de un 20% a las aperturas, pero las recomendaciones de Boleslavsky sobre como estudiar aperturas me parecen muy instructivas. Boleslavsky afirmaba que el acopio o recogida de la información desde las publicaciones periódicas de ajedrez hace falta dividirla en tres partes. Al principio el estudiante revisa, viendo, hojeando el periódico o la revista de ajedrez, o la base de datos bajada de Internet, y para economía de tiempo marca sólo en el cuaderno especial, o en su base personal donde una partida dada se encuentra. Luego sigue la primera elaboración. El estudiante recopila ya el material señalado y determina, si tiene esa partida algo nuevo o, como decimos a menudo, si presenta ella algún interés teorético. En caso de una respuesta afirmativa a esta pregunta la partida se registra en otro cuaderno u otra base de datos especial, dependiendo si laboramos con o sin computadora. Es obvio que Boleslavky hizo sus recomendaciones antes de que el uso de la informática aplicada al ajedrez se hiciera imprescindible, pero es muy fácil adaptarlas, pues fueron hechas para herramientas mas simples, y en mi opinión las computadoras potencializan las actividades, a lo bueno o a lo malo, que fueron diseñadas antes de que hubiera computadoras, pero sigamos con las ideas de Boleslvasky.  Luego durante un examen más profundo es determinado el valor de la novedad y es traída la corrección que corresponde y la adición, si es necesario, a las variantes que son parte de nuestro arsenal . Junto al análisis común de las variantes de apertura y la posición de la continuación nueva al entrenador le hace falta tener el registro escrito o pasado a computadora de todos estos análisis para el control, independientemente de que sean escritos por los estudiantes.

 

Al entrenador le corresponde subrayar la necesidad de la comprobación crítica de las recomendaciones de los manuales, monografías o artículos sobre aperturas (especialmente en las posiciones agudas), al mismo tiempo que ver su relación con la teoría aceptada generalmente de dicha apertura.  

 

EL FINAL DE PARTIDA

 

Antes de  comenzar el estudio serio del Final, es necesario suscitar el interés de los estudiantes por esta fase de la partida para que los trabajos y las tareas caseras no se conviertan en una obligación inoportuna. Aquí  arribamos a otra pregunta. Además de que el entrenador debe inocular en el estudiante el interés por todas las facetas y las manifestaciones de la creación ajedrecística, los estudiantes que pertenecen a categorías altas deben cada día para su gimnasia de la mente solucionar estudios de finales al lado de posiciones tácticas (por ejemplo es muy útil hacer unos diez ejercicios tácticos y luego analizar unos cinco estudios, manera en que se denomina a los finales artísticos especialmente complejos,  o finales de partidas reales, en particular recomiendo que si uno quiere desarrollar la habilidad de hacer árboles de variantes, trabajar específicamente con finales de peones o finales de caballos y peones), con una dificultad creciente, de acuerdo al entrenador o utilizando libros en que se avanza con posiciones cada vez más complejas. Para las categorías más inferiores son buenos los finales, pero a los deportistas de primera categoría y los candidatos al maestro es más difícil encontrar finales (en particular en una gran cantidad), con los que ellos deberían romperse la cabeza para hallar la solución. La toma de decisión ejercitada en los estudios, posiciones tácticas o troykas y tareas es necesaria para la conservación y el desarrollo de la agudeza de la visión de combinación, la agudeza de la percepción de las complicaciones tácticas, sin las cuales “todos los canones posicionales se convierten en escolástica muerta”, como diría Boleslavsky.

 

Así, los estudios (finales complejos) de difícil  carácter son el mejor medio para la estimulación del interés por el Final. Los ejemplos deben, en la medida de lo posible, ser extraídos de la práctica de torneos. Libros muy recomendados por Boleslavsky son los de “Finales Prácticos” de Keres y “Estrategia del Final” de Shereshevsky.  

 

COMENTAR PARTIDAS PROPIAS Y AJENAS.

 

Hace falta convencer a los estudiantes (y, si es necesario, a los padres, ya que en última instancia son de quienes depende el financiamento) de que es necesario ”bajar”· de internet o adquirir todos las publicaciones básicas de la literatura moderna de ajedrez, como los informadores, los inforchess magazine, los The week in Chess, así como boletines electrónicos de los torneos principales. En su tiempo Boleslavsky recomendaba suscribirse a las revistas “Ajedrez en la URSS”, “Boletín de Ajedrez en la URSS”, “Ajedrez de Riga” y “64” todas en ruso y sólo una sobrevive, la excelente “64”.   

 

Boleslavsky enfatiza que una partida con buenos comentarios, como aparecían en la  revista “el Ajedrez en la URSS”, era mejor que una decena sin comentarios como aparecían en el “Boletín de Ajedrez”. También decía que los análisis de la partida no debían ser excepcionalmente orales. Las partidas separadas más interesantes o instructivas después de la revisión inicial son precisamente las que enseñan más en sus comentarios. Boleslavsky subrayaba además dos momentos al comentar y analizar partidas propias (fuente directa) o de maestros ( fuentes ajenas). Los comentarios no deben ser sólo sobre el tema en que nos estamos ocupando en esos días. Hace falta mostrar al estudiante que a la partida es posible volver muchas veces y en el análisis cada vez encontrar algo nuevo. Hace falta, cuando se ponga a los alumnos a comentar partidas,  categóricamente prohibir las muletillas periodísticas y las bellezas verbales. Tales observaciones, como “ el blanco pasaba a la ofensiva decisiva”, son completamente inoportunas. Los comentarios pueden ser comprobados por el entrenador, como una tarea casera, y pueden ser llevados a la discusión general de un grupo. Es gradualmente útil dar a que  comenten partidas y sin análisis preliminar. Y la corona de este trabajo puede ser la partida del maestro o el gran maestro, comentada en alto nivel.

 

El dar por primera vez a los estudiantes la tarea de comentar partidas, tiene sentido dedicar una lección separada para este tema. Mostrar la diferencia entre los comentarios de acompañamiento en un periódico y las notas en una revista o un libro. También detenerse a menudo en las notas subjetivas y de calidad inferior en “Los informants”.

 

 

EL JUEGO RAPIDO O BLITZ

 

A Boleslavsky le parecía necesario, decididamente,  el prohibir el blitz, como entretenimiento. Se refería al blitz o “Ping Pong” con las perlas verbales y de manera cronófaga. Es la enfermedad del joven (y no sólo del joven) ajedrecista, que estorba a su crecimiento, por la ligereza que desarrolla, la superficialidad y la irreverencia al adversario. Pero hace en cambio falta, según Boleslavsky,  cultivar los torneos relámpagos. En primer lugar, los temáticos, para la comprobación de las variantes, en segundo lugar, para la comprobación de la velocidad de la toma de decisión de las tareas tácticas en las condiciones de partida práctica. Limitar un poco la importancia de la bandera, es útil, trasladando el hincapié en el contenido de la partida. Si pareciera que el control de cinco minutos la partida es completamente incorrecto, se puede comenzar con control de diez minutos o incluso con ritmo de tiempo de quince minutos.   Es bueno comentar a los jugadores el objetivo de estos torneos que se pueden considerar como torneos “docentes” por sus fines.

 

Los recomendaciones de Boleslavsky, aunque realizadas en la época en que las computadoras no eran una herramienta generalizada para el estudio del ajedrez son muy interesantes y es importante tomarlas en cuenta.

 

En México, a 6 de Mayo del 2009