El legado de ajedrez del Zek.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

Si se puede hablar de un libro de ajedrez muy raro, seguramente el calificativo se le podría dar al escrito en 1992 , pero iniciado desde 1970 por un “Zek”.

Entre un paquete de libros, cuadernos, diskettes y diferente memorabilia de ajedrez que adquirí de uno de los pocos jóvenes que se identifican como alemanes del volga, encontré la versión en Word de un manuscrito que por muchos años fue hecho por un Zek. De hecho su título es “Manual de Ajedrez del Zek” y habla del club de ajedrez de los zeks de Vorkuta. El origen no fue tan fácil de aclarar, pues el autor Alexey Timonin seguramente no era un alemán del Volga, como el vendedor del paquete, como es notorio el apellido que no se identifica con los de los rusos del Volga descendientes de alemanes.

El Manual nos permite escudriñar en la cara oculta del ajedrez en la URSS.

¿Un club de zeks en Vorkuta? En el intrincado mapa de los Gulags, las minas de Vorkuta, al norte de Siberia, tienen su lugar destacado. Los confinados en los Gulags (nombre derivado de sus siglas en ruso que identificaban al sistema estatal de prisiones creado por Stalin) eran conocidos como zeks. Aunque se conoce un poco del gran archipiélago de los Gulags gracias a la obra del premio nobel Alexandr Solzhenitsyn, y a las revelaciones durante los últimos años del régimen de Gorbachev y su glasnost; hoy en día muy pocos jóvenes rusos tienen conocimiento de lo que es un gulag y mucho menos que es un zek. En cambio, a muchos nos escandalizaría que los jóvenes alemanes ignorasen que fue el Holocausto.

Si poco se sabía de los gulags, menos de lo que era la vida “ajedrecística” en ellos. Como campos de trabajo intensivo forzado era muy fácil perecer rápidamente de agotamiento y hambre en el gulag de Vorkuta, ¿cómo pensar en ajedrez en un lugar donde al llegar un guardia lo trataba como un criminal y si a uno le mostraban el camino que le conduciría a la ejecución y le decía al guardia que ni siquiera le habían preguntado su nombre, el guardia contestaba, “Eso no importa”?

El caso es que existía en 1970 un club de ajedrez de zeks en Vorkuta. Y a pesar de que el 25 de febrero Nikita Kruschev había dicho su famoso discurso secreto al Vigésimo Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), reconociendo que Stalin había cometido crímenes contra el pueblo (se considera que entre 6 y 12 millones murieron en los gulags), el archipiélago de Gulags, desde Leningrado hasta Vladivostok, a ocho mil kilómetros de distancia, pasando por Perm, Irkutsk, por supuesto Vorkuta , la región Kolyna y Magadan siguió funcionando hasta principios de 1980.

En Vorkuta coincidieron varios maestros y candidatos a maestro de ajedrez provenientes de Moscú, Leningrado y principalmente Kiev, como el ucraniano Alexey Timonin. Había también varios zeks de avanzada edad originarios de Polonia que no se habían visto favorecidos por la comisión que en 1956 organizo la repatriación a Polonia de quienes habían sido deportados a Vorkuta desde Lviv, la ciudad ucraniana ahora, reconocida por ser la cuna de grandes maestros como Romanishin, Dorfman y Mikhailchisin, entrenados por el emérito Kart. Esos polacos habían llegado al gulag de Vorkuta cuando su ciudad fue anexada por la Unión Soviética antes de 1940.

Según el Manual de Ajedrez de Timonin, en 1992 se construyó un Memorial en Vorkuta en recuerdo a las decenas de miles de prisioneros fallecidos en ese gulag. Aparentemente el Manual de Ajedrez, en su versión fotocopiada, se repartió en número de 500 ejemplares, pues en el paquete había algunas hojas de las primeras donde se menciona ese número.

En su primera parte habla de cómo se jugaba en tableros de cartón, con una especie de naipes con las piezas de ajedrez dibujadas en ellos. Era una de las muy pocas cosas no prohibidas por los guardias en los gulags. Entre varios de los maestros contribuyeron a escribir el Manual. Hay notas técnicas muy interesantes, sobre todo de finales. Pero sobre la vida en el gulag, poco realmente se dice, dada lo voluminoso del manual. Sólo unas 60 páginas de las 460 del total. Para los que leyeron “Archipielago Gulag”·, podría comentarles que parece la versión para niños de lo que aparece en el Manual de Ajedrez. No creo que a Solzhenitsyn le faltase expresividad o capacidad narrativa, sino que Timonin es más detallista. Si el Premio Nobel es más profundo en describir los pensamientos de un zek, Timonin le da por explicar como se duerme en una “catarata” o como acomodar 50 en un lugar planeado para 6, o como se hace un sistema de control a base de corrupción y la manera de comerciar dentro de un gulag. Aunque explica los detalles, lo hace con muy pocas palabras y de manera escueta, lo que por otra parte, en lo que toca al ajedrez es totalmente diferente, si bien aclara que el Manual es producto de las diversas aportaciones de los miembros del club de Ajedrez de los zeks de Vorkuta.  Timonin expresa que quiere que se le recuerde por su creatividad en ajedrez y no por la conmiseración que despierte la tragedia que su vida había llevado en el gulag.

Al parecer toda la familia Timonin había caído en algún gulag, al menos tres de ellos estaban en Vorkuta y el autor, Alexey, cree que uno de sus tíos estaba en Perm desde 1968 y había fallecido en 1981, cosa que hasta 1992 no logró confirmar. Su tío Vladimir fue sentenciado y luego encerrado durante 20 años en Vorkuta, por haber sobrevivido “sospechosamente” en el campo de concentración de Stutthof, cerca de Danzig (ahora Gdansk) tras ser capturado por los alemanes en 1944 por haber sido guerrillero desde junio de 1941. En Stutthof decía que era más fácil morir rápido, en Vorkuta, era lentamente, por agotamiento físico”. Vladimir  vivía en Vorkuta, en el pueblo, fuera del gulag, tras ser liberado en 1965 y ayudó a sobrevivir a su sobrino Alexey que ingresó en Vorkuta en 1968.

Ambos se reunirían felices en 1992 en la inauguración del Memorial. Cada año Vladimir iba al sitio de sus viejas barracas del Gulag y bebía un vaso de Vodka. “Por las memorias” y regresa al pueblo.  Decidió quedarse en Vorkuta, pues no tiene otro lugar adonde ir.

Según el Manual, otro pariente recluído en Vorkuta no fue tan afortunado y falleció en 1972.

En el club de zeks, las partidas se desarrollaban una vez a la semana en jornadas de 12 horas seguidas y se iniciaron sus actividades gracias a la descompostura de unas bombas que provocaron una inundación de las minas que duraron 14 días. Fueron 14 días de un verano memorable, supongo que de 1969, pues menciona Timonin que fue el primero después de su reclusión por haberse negado en 1968 a avanzar su tanque en Praga.

Timonin estuvo prisionero de 1968 a 1983, pues fue sentenciado a 20 años, pero luego liberado tras 15, debido a su deteriorado estado de salud. Termina su libro en 1992, seguro de que no vivirá un año más. Nacido en 1940, en Kiev, es trasladado en 1941 a un refugio en Bakú, donde a partir de 1960 se traslada a Fergana en Uzbekistán e ingresa en el ejército soviético. No queda claro como no cae en una prisión militar y lo envían a un gulag como si fuera preso político. En el manual menciona  a varios militares presos, por lo que quizás en Vorkuta fuera normal tener presos militares mezclados con civiles, pues se menciona a un polaco sacerdote católico y a un pescador de las islas Solovetsky, en el Mar Blanco, como miembros del club. No se aclara por que los llamaban zeks a los prisioneros, pero todos ellos se identificaban como el zek del lugar de origen y el apellido, a diferencia de lo usual, pues aquí Alexey era el zek Timonin de Fergana y no Alexey Isaevich como sería lo usual; dado que su nombre completo era Alexey Isaevich Timonin.

En el año de 1970 sufre un accidente y es dispensado del trabajo durante meses y mientras se recupera inicia el trabajo de su manual, en que consigna que, a la muerte de Kruschev en 1971, temporalmente mejoran las condiciones del gulag y prospera el club de los zeks de Vorkuta.

Con comida escasa, hacinamiento y trabajos forzados, la vida en los gulags es muy similar a la de las prisiones iberoamericanas, excepto por el clima y la conciencia de que los compañeros prisioneros, los zeks,  no son criminales sino presos de conciencia, lo que los hace unidos y no se maneja el sistema de enfrentar presos con presos como es común en las prisiones de nuestra América.

Se puede afirmar que en los gulags la vida no era más terrible que lo que en la actualidad se ve en las prisiones bananeras de nuestro continente.

Lo único que es peor es la desesperanza, pues los zeks no saben generalmente porque fueron encerrados ni por cuanto tiempo.

En lo que ha desarrollo técnico, si bien el grupo de integrantes del club no tenían el nivel del grupo similar de maestros encarcelados en Triberg al inicio de la primera guerra mundial y que organizaban constantes torneos de grandes maestros, si cuentan con la presencia de especialistas en pedagogía como el zek Leshkin de Odessa, un ucraniano que aseveraba que era discípulo del afamado Lev Semionovich Vigotski entre 1949 y 1956, cosa que muchos rebatían, pues según la historia de la era staliniana , Vigotski murió en los años de los 1930s, antes de la segunda guerra mundial. Pero Leshkin afirmaba que era una mentira más de la nomenklatura y que Vigotski desarrolló proyectos secretos de investigación. El caso es que Leshkin propone, a través de Timonin, nuevos métodos, poco menos que metodologías, para estudiar y sobre todo pensar en ajedrez.

Leshkin, no hay datos de su nombre completo, fue sentenciado a 20 años en 1957 acusado por enfrentar a la burocracia educativa de la URSS y tratar de entrenar en Odessa a niños ajedrecistas fuera de la jurisdicción de la Federación de Ajedrez de la URSS. Fallecido en 1973 a los 52 años de edad, es el que establece la manera de estudiar el ajedrez de acuerdo al manual. Candidato a Maestro desde 1946, se enfoca más que a la práctica a la manera de entrenar y llega a participar en dos congresos de entrenadores, uno en Minsk y otro en Lviv. Lesionado en interrogatorios, mitad torturas de castigo, pierde el habla en 1972, un año antes de su muerte, pero su caso es revisado en 1973 y a punto de ser liberado, pero no llega vivo a su liberación. Se liga mucho a otro prisionero, Dmitry Likachev. Aquel académico famoso que en febrero de 1928 propone regresar al viejo estilo de alfabeto ruso y lo envían al gulag desde octubre de 1928 hasta 1971, cuando a la muerte de Kruschev es liberado. Lushkin lo considera un mentor en el tiempo del gulag. Likachev, fundador de la Academia Cosmica de las Ciencias es un conocido intelectual que fue merecedor en 1995, a los 88 años, de una serie de homenajes por su trabajo por la preservación de la cultura rusa. Fallece en marzo de 1997, poco antes de cumplir los 90 años, según un artículo del historiador Roy Medvedev.

No es poco frecuente oir rumores o hallar artículos referentes a que Lev Semionovich Vigotski vivió 20 años más de lo que indicaba su biografía oficial. De hecho no se supo casi de él en el occidente hasta treinta años después de su muerte “oficial”.

El chiste es que el Manual recomienda un método de estudio de repetición sistemática de análisis de posiciones “ a la ciega”. Lo que no es sorprendente en un gulag, pues los comentarios a las partidas y los postmortems eran siempre a la ciega, ya que la luz eléctrica solo funcionaba unas horas y las partidas mismas se jugaban durante una buena parte sin ver el tablero. El juez era al que le tocaba pedalear la bicicleta que alimentaba a una batería que daba la luz a los competidores. Siete veces durante 21 días se asimilaba una posición crítica y así se dominaba. Siete veces se buscaban alternativas a la maniobra ganadora. El refrán ruso de “mide siete veces la tela y corta una”, creada, según Timonin, por los sastres de los ghettos de Ucrania, era la clave del ajedrez.

Para ahorrar tinta y papel, las jugadas se anotan de forma especial, a partir de posiciones tabiya numeradas y a partir de ellas se inician las partidas, en la jugada 12 o 14, así no jugaban aperturas sino solo medio juego en adelante. Las tabiyas se sorteaban entre 120 diferentes, en una manera de jugar torneos copiada de la de los torneos de damas a la Polaca.

Otros torneos son con tabiyas de finales. Por ejemplo una posición difícil, pero ganada por un Gran Maestro con blancas y Torre y peón contra torre, se juega y si es tablas, o sea no gana el blanco, el punto es para el negro, completo. Y si gana el bando fuerte logra medio punto. Se juega la misma posición dos veces y se sortea a quien le tocan primero las blancas.

En el manual están las tabiyas de aperturas y de finales. Algunas muy interesantes.

¿Tenían a su alcance libros de ajedrez para leer en el club de ajedrez de los zeks de Vorkuta? Parece que no, pues todas las posiciones las recopilan a partir de partidas que recuerdan haber estudiado cuando estaban en sus ciudades de origen.

Timonin cita varios de sus libros favoritos, sobre todo por Romanovsky y uno de Neishtadt sobre aperturas (Catástrofes en la Apertura) en sus versiones de 1967. Pero anota unas partidas que dice haber leído en la revista “Ajedrez en la URSS”del año 1970 que le hace llegar su tío que vive, como liberado, en el pueblo vecino de Vorkuta, al que deben su nombre las minas y el gulag de Vorkuta.

Tras ser liberado, pasa sus manuscritos a maquina y los fotocopia, posteriormente en 1993 alguien los pasa a Word y esta versión es la que me llega a mi.

En un libro sobre el capítulo de Moscú del Memorial, un antiguo zek, Arseny Razonsky, que se dedica a enseñar la historia de los gulags en universidades rusas, habla de que existió un club de ajedrez en Perm, aunque no menciona el de Vorkuta, pero cita ese gulag como uno de los más severos. Para él , Stalin envió en ellos a la muerte a 20 millones de soviéticos y en la guerra mundial murieron otros 20 millones, o sea uno de cada cinco soviéticos murieron violentamente durante el régimen de Stalin.

Kruschev en sus memorias escribió: “Stalin ha hecho cosas que ninguno de nosotros a imaginado”.

Pero como Galina Djugashvili, nieta de Stalin, expresa: “Todos los mandos soviéticos sabían lo que pasaba en los gulags. Para Nikita, mi abuelo era su maestro y le hubiera besado los pies con gran gusto si alguna vez se lo hubiera pedido”.

Para los iberoamericanos que alguna vez han pisado una prisión, la descripción de la vida en un gulag ni sorprende ni asusta, pero para los que jamás han tenido esa experiencia es sumamente aterrador el relato que se puede extraer del manual de ajedrez del zek de Vorkuta.

Muchos alemanes juraron que no sabían que pasaba en los campos de concentración de  Auschwitz, Dachau o Treblynka. Muchos dirán que no saben lo que pasa en las prisiones de sus países. La mayoría miente o no quieren reconocer que el aceptar que sospechan la verdad no los dejaría dormir por las noches por permitir que eso suceda. Seguramente en la ciudad del lector hay algo muy similar a un Gulag y algún familiar o amigo cercano fue un “zek”.

Pero hace pensar, que aun en las peores circunstancias de vida,  la práctica del ajedrez  prevalece.

En el libro se cita que hace 80 años, el 28 de octubre de 1928, tuvo lugar una ejecución en masa, descrita por Dmitry Likhachev: “Los guardias tenían sólo una bala para cada prisionero y debido a que estaban borrachos, no tiraban muy bien. Así que por la mañana el terreno aún se estaba moviendo encima de la fosa”.

En Internet se puede leer sobre la exposición Memorial de los Gulags en Moscú, cuya directora es Valentina Tikhanova, que perdió a su madre y padrastro en ejecuciones en 1937.

Por las memorias del GM David Bronstein sabemos que su padre estuvo en un gulag. Varios grandes maestros de Siberia, sobre todo de Cheliabinsk son hijos de antiguos zeks. Pero muchos ajedrecistas rusos jóvenes no tienen idea ni que significa gulag, creen que significa cueva o algo así.

Como dice el parlamentario ruso, de Perm, Viktor Pokhmelkin: “Nuestro nuevo gobierno es culpable de no cambiar la enseñanza de la historia de una manera seria.”