Dos libros sobre el hábito de ser creativo.

 

 

Algunos libros nos atraen por las razones más extrañas. En el inicio pueden casi pasar inadvertidos a uno y de repente, por alguna recomendación, o simplemente por azar, decidimos echarle un segundo vistazo y, sorpresivamente, sentimos una atracción inexistente la primera vez que los tuvimos en las manos, y no descansamos hasta leerlo de cubierta a cubierta, de portada a contraportada.
 

En este caso dos libros relacionados en cierta manera me entusiasmaron en la segunda vez. Primero les contaré que leí un artículo muy interesante en el Harvard Bussines Review de Abril de 2008 que tocaba el tema de la creatividad a través de la entrevista a la famosa coreógrafa Twyla Tharp, aquella que entre sus trabajos famosos tenía la coreografía las versiones fílmicas de “Hair” y de “Amadeus”. Hará un par de meses que un alumno me mandó la copia del libro “Creative Habit” de la misma Twyla Tharp, pues uno de los ejes de mis clases es el estimular que varios hábitos se desarrollen en los estudiantes de ajedrez, como clave al desempeño constante de alto nivel; y otro eje es el fomentar la creatividad. Dado el título del libro, mi alumno me recomendó que lo leyera. Una ganadora dos veces del “Emmy” y con una carrera llena de éxitos creativos, era de llamar la atención. No obstante, sólo recorrí rápidamente el libro y apenas si leí algunos párrafos con atención.
 

Mucho tiempo antes, cuando estudiaba unos libros del excelente autor nórdico GM Jacob Aagard, me recomendaron unos amigos de Suecia los libros del GM Tiger Hillarp Peerson y del MI Jesper Hall. Ambos los examiné levemente, pero no me parecieron del nivel de los de Aagard, aunque me dieron la impresión que el ajedrez de Escandinavia estaba produciendo mucho material interesante. Y ese pensamiento me recordó que quería examinar algunos artículos del GM Bent Larsen, escritos hace un par de décadas. En algunas partidas por Internet experimenté algunas recomendaciones del “Modern Tiger” y me prometí comparar a fondo las recomendaciones para entrenamiento que daba el MI Jesper Hall en su libro “Chess Training for Budding Champions”, máxime la buena impresión que me había causado un video de los entrenamientos que daba al equipo sueco de ajedrez. Pero poco a poco fui relegando dicho propósito.
 

Regresando a la coreógrafa Twyla Tharp, me llamó la atención que Harvard Business Review le dedicara una entrevista. Aunque cuando la presentaron como “refuerzo” del Ballet de Miami City, mencionaron el hecho de que Harvard Business Review publicaría en abril algo de ella. Entonces estudié profundamente el texto publicado en HBR y decidí leer de nuevo su libro.
 

El señalar que el trabajo de rutina es el que nos lleva a la creatividad es una idea que me parece exacta con lo que es mi concepción actual de la enseñanza de ajedrez. Rutina, hábito, son palabras que suenan aburridas, pero que se traducen a intuición y creatividad.
 

El hablar de esos temas sin estudiar seria y profundamente como funciona el cerebro, es algo que no me atrevería a hacer. Me llama profundamente la atención que personas que levemente han profundizado en la manera en que trabajan las células cerebrales y que desconocen los entretelones de cómo aprendemos y como se comunican y de que maneras las neuronas, escriban de intuición en ajedrez. El trabajo de los GM Beliavsky y Mikhailchisin sobre intuición en ajedrez lo basaron en un examen profundo en lo que toca al ajedrez y buscaron asesorase con los especialistas rusos y exsoviéticos en el campo del funcionamiento del cerebro, por lo que su trabajo, aunque más cargado al ajedrez pragmático es valioso, pero otros, francamente dejan ver que en psicología y fisiología no son más expertos que en ajedrez, apenas rebasando los 2100 de rating en los tres campos.
 

En el caso de Twyla Tharp, su alto nivel en una especialidad tan creativa, le da la autoridad de hablar, máxime que su experiencia lírica en psicología, reforzada por estudios autodidactas también es amplia. Y ella no se atrevió a meterse en el terreno de la intuición y la creatividad. Ese atrevimiento es mío, pero no rebaso ciertos límites, pues se que la relación hábito – creatividad – intuición es una línea muy fina que aun con la amplia experiencia que tengo como entrenador y más de tres décadas de estudio de la pedagogía, aun sólo puedo especular y no afirmar. No se trata de vender falacias. Un libro de Anthony Blake, “Desarrolle su intuición” me pareció interesante a pesar de que es escrito por una persona que es famoso por hipnotista (mentalista), no por psicólogo, pero que en su especialidad hay que reconocerle unos 2600 de rating por lo menos, como a Twyla Tharp en la suya.
 

No se puede hablar de Twyla Tharp sin acordarse de “Amadeus”, por lo que aún me pareció más interesante que ella hablara en la entrevista de Leopold Mozart y que afirmará que Amadeus tuvo, como don inicial, un padre muy especial. Hablar tan elogiosamente del padre de Mozart me pareció justo, como injusto dar la idea en el film “Amadeus” de que el padre pudiese tener alguna animosidad contra Wolfang Amadeus. Los más expertos en el tema no se han podido poner de acuerdo, por insuficiente evidencia relevante, en esa supuesta animosidad, como ni siquiera han podido justificar la creencia popular de la enemistad de Salieri.
 

El caso es que hay algunas frases de la entrevista que brinda Twyla Tharp a HBR en la persona de la editor senior Diane Coutu, que no quisiera se perdieran los lectores ajedrecistas.
 

“Pienso que todo mundo puede ser creativo, pero usted tiene que prepararse para serlo con rutina. No hay otro camino”. “Es un error absoluto pensar que el arte no es práctica”.
 

“Los mejores artistas son extraordinariamente prácticos. Los pintores más creativos saben hacer la mezcla de su propia pintura, la muelen, ponen en ella el fijador.  Ellos hacen uso de todo lo que tienen a su disposición. Con mi propio trabajo, todo es la materia prima. Pero sin la preparación apropiada – hábito,– yo no podría ver cual es la materia prima apropiada o como usarla.”
 

“La mejor creatividad es el resultado de hábito y de trabajar con energía fuerza. Y suerte, por supuesto.
 

“Mozart era el hijo de su padre. Leopold Mozart era un hombre sofisticado, de pensamiento amplio, famoso en todas partes de Europa como compositor y profesor. La primera fortuna que Mozart debía tener era la de ser hijo de tal padre.”
 

Cuando su trabajo está en juego, usted tiene que querer poner todo de arriba abajo. No tiene opción. Esto es una analogía terrible, pero cuando esto llega a su trabajo, usted tiene una guerra para ganar. Los hombres van a morir”
 

Tanto la entrevista como el libro, me parecieron de gran interés. Reforzaron mi convicción de la importancia de los hábitos y su formación a través de una rutina programada, de la práctica deliberada, como en otro artículo, de otra edición,  de la misma Harvard Business Review se explicaba como se llegaba a la excelencia y se apuntaba el caso de la GM Judith Polgar y sus hermanas.
 

Otro de mis alumnos, me mencionaba que le gustaba en particular el libro del MI Jesper Hall y esta recomendación coincidía con un material de decenas de revistas suecas de ajedrez y una buena cantidad de software de ajedrez producido en Suecia y que una gran parte era producido por el MI Hall, que había llegado a mis manos ese mismo día.
 

Y en medio de un clima agotador en campos yermos, digno de las estampas manchegas que nos pintase la pluma del genio de la vieja Compluto, mis lecturas me llevaron a los fríos fiordos de Escandinavia, mientras escuchaba música de Grieg y Sibelius. Hubiera querido escuchar música de algún compositor sueco, pero no había nada a la mano. El caso es que soñando con montañas y clima nórdico,  revisé el libro de Hall, y así pasaron las horas. Aunque lo conocía ya muy bien, ahora le vi algo nuevo o cobraba nuevo significado. Tal vez el deseo de ya estar en climas templados, lejos de la hechicera Canaima y los llanos, donde la temperatura y el entorno es tan diferente al del Altiplano Mexicano, me hacía acercarme con agrado a lo que mi mente relaciona con lo fresco. Ya Ciudad Bolívar sería ganancia. El chiste es que ya no quiero que me den Sabana como a caballo viejo.
 

El caso es que con mente fresca, volví a repasar el libro del MI Jesper Hall y me pareció esta vez magnífico y nada desmerecedor ante los del GM Jacob Aagard, que por otra parte, por lo prolífico, parece el Fred Reinfeld de Escandinavia, aunque recién mudado, parece, a las Islas Británicas.
 

El caso es que la recomendación de mi alumno mexicano, a 5000 kilómetros de distancia, pero también quejándose del calor, casi grado a grado igual al que sufro yo, me cayó como agua fresca a la mente.
 

Hábito y creatividad también unidas. A un capítulo lo nombra Hall con el sugerente título de “Racionalidad tiene una hermana mayor, se llama Intuición”. Otro muy interesante y que paga tributo al más célebre ajedrecista escandinavo de la segunda mitad del siglo XX (para no disputar con Gedeon Stahlberg, Stoltz y Lundin, y en el siglo XX Carlsen), el GM Bent Larsen; con el título de “El Método de las ocho preguntas” Un capítulo muy interesante, aunque yo cambiaría el orden de las preguntas, como procedimiento para reducir la posibilidad de cometer un error. La pregunta 6 del MI Hall, yo la pondría como número 1: “¿Qué quiere hacer mi oponente?
 

Las otras siete son: ¿Qué tipo de estructura de peones es la de esta posición?, ¿Qué es lo malo y lo bueno de mi posición?, ¿Qué piezas debo cambiar y cuales debo conservar?, ¿Qué bando desearía yo llevar?, ¿Cuál sería mi posición de ensueño?, ¿Puedo dar un paso hacia la dirección correcta? ¿Qué jugadas vale la pena examinar con cuidado?
 

El MI Hall recuerda los cuadernos de Larsen (luego unidos varios para formar un solo libro que en inglés se llama “Bent Larsen`s Good Move Guide”) que tenían ejercicios a resolver de combinaciones, de planes y de finales y hablaba del título de uno ellos que era “Usted debe tener un plan” como orden lapidaria. Ahora, tras las enseñanzas del MI  Igor Suhin es de discutirse.
 

Hall le da importancia a la táctica, aunque no tanto en lo que respecta a los jugadores “no maestros”. Mi convicción es que si un jugador tiene menos de 2100 de rating el mejor consejo que darle es recordarle que su nombre de pila debe ser Táctica, su apellido paterno Táctica y su apellido materno, Táctica.
 

El libro concluye con recomendaciones muy interesantes para entrenadores, con la interesante clasificación ideada por el MI Rikard Winsnes la del método “Inglés” y el método “Ruso”, la primera sugerida para quienes trabajan solos y la segunda a los que lo hacen con entrenador, aunque se concluye que en el “Inglés” las cosas se hacen mejor con un apoyo o un entrenador también.
 

En fin, dos libros muy interesantes. Estoy agradecido a mis alumnos que me los hayan recomendado. No por nada digo que más que profesor o Coach, soy su “Coaprendiz”.

 

 

México, 26 de Junio del 2008

 

 

IM Raúl Ocampo Vargas