Informática aplicada al ajedrez.

 

Informática aplicada al ajedrez, grandes cambios en un año.

 

La experiencia de un boletín electrónico tras 22 números.

 

Por MI Raúl Ocampo Vargas.

 

Tras de 10 meses de experiencia y la edición de 22 números regulares y más de 14 números especiales en ocasión del Campeonato Mundial México 2007, me parece oportuno hacer una recapitulación sobre lo vivido en esa labor y sobre los enormes cambios que la informática aplicada al ajedrez vivió en 2007.

Por un lado el experimento de hacer un boletín con una parte en PDF y otra en archivo en formato Chess Base fue una innovación que creo fue exitosa. Existía otro boletín en ruso que salía en dos versiones, una en PDF y otra en archivo Chess Base, pero ambas versiones con el mismo contenido. Mi boletín tenía un material en PDF totalmente diferente al del archivo Chess Base. Se complementaban, no eran dos versiones del mismo material como en el boletín en ruso.

De hecho las clases en mi curso así son: material introductorio y explicatorio en PDF, y el contenido técnico en archivo Chess Base, además de diversos materiales y programas de apoyo. En lo que a los cursos respecta, esta combinación ha funcionado bien, por lo que hice el boletín “Bucanero” de la misma manera.

Al principio el 95% del material de “Bucanero” eran meras traducciones de análisis de grandes maestros publicados en ruso, pero poco a poco se hizo necesario más material original. Finalmente la mayor parte ya no era material traducido. El boletín tuvo cada vez menos material pirata, excepto por fotografías de dominio público, y ya lo de Bucanero era un nombre más de tradición y un dejo de manifestación de rebeldía que otra cosa.

¿Por qué rebeldía? Porque los medios no independientes presentan una cantidad de falacias que a menudo resulta abrumadora. No puede uno creer lo que dicen los diarios sobre ajedrez e incluso los grandes sitios web comerciales de ajedrez manifiestan cosas muy dudosas. La historia del ajedrez es ignorada y se exageran hazañas de jugadores o se minimizan las de otros, dependiendo de cada tendencia o interés.

 

El caso Topalov vs Kramnik fue muy evidente. Vimos como trabaja un aparato publicitario que logra confundir incluso en aspectos técnicos no sujetos generalmente a interpretaciones. Si ve uno diversos sitios webs de ajedrez puede conjuntar una serie de versiones distintas de un mismo suceso. Es como la película “Rashomon”, todo mundo vio algo diferente y es difícil orientarse. Claro que cuando los medios de comunicación responden a intereses nada más, el lector común que no tenga bien desarrollado un pensamiento crítico quedará totalmente confundido. Por eso “Bucanero” era como decir: “Aquí no hay más bandera que la de la gólgota y los huesos”, como en tiempos de piratas y corsarios; que son iguales que los actuales, pero ya los bandidos andan menos identificados. Antes tenían la decencia de enarbolar una bandera negra y asumirse piratas. Hoy ponen cara “de gente decente”.

 

Se dice que en la era de las exploraciones una gran contribución la realizaron piratas y corsarios, casi involuntariamente, pues tuvieron que hurgar entre bahías y arrecifes por razones de trabajo y supervivencia. Pues lo mismo me paso a mi.

En la búsqueda de novedosos sitios webs y blogs de ajedrez en los más variados idiomas, fui topando con un submundo más complejo que la hermandad pirata del filme “Piratas del Caríbe”.

El poder leer en diversos idiomas y contar con ciertas facilidades navegatorias me fueron llevando, casi involuntariamente, a hurgar entre bahías y arrecifes extraños, excavar en cuevas, desentrañar claves, hacerla a Indiana Jones o al más actual personaje de Nicholas Cage en el “Tesoro Perdido”.

Los alcances actuales de la informática aplicada al ajedrez son francamente espeluznantes. No sólo tenemos los ajedrecistas gracias al Internet nuestra propia televisión, nuestro propio radio, nuestro propio coliseo romano, sino nuestras propias bibliotecas, nuestras propias ruinas arqueológicas y nuestros propios siete círculos dantescos.

Porque hay ajedrecistas que viven el ajedrez del Internet de una manera muy diferente al de otros. Es como si varias dimensiones convivieran en un mismo espacio. Hay quienes juegan torneos en Internet, otros nada más ven videos de torneos, otros bajan partidas o imprimen artículos, otros apuestan en torneos, otros compran libros, otros los venden, otros los piratean. Muchos creen que saben todo sobre Internet y ajedrez, pero en realidad nada más conocen una dimensión e ignoran decenas de otras dimensiones.

En eso también cuenta el idioma. Si yo puedo leer ajedrez sólo en español, tengo a disposición unos 6000 títulos, pero si además leo inglés, tendré otros 10 000 adicionales, si leo alemán, tendré unos 4000 más, que no se han traducido al inglés o al español. Si leo ruso, tendré otros 10 000 más. Así cada idioma me da mayores posibilidades. Ahora bien, de esos miles, solo unos cientos son relevantes. Pero tal vez los 10 más importantes estén en un determinado idioma. Sería terrible que no estuviesen en el idioma que se. Claro que se supone que los traductores seleccionan. Así paso en la edad media con los clásicos griegos. Algunos se tradujeron, otros no. ¿Quién hizo la selección? ¿Y si paso por alto lo más importante? ¿O si lo tradujo mal?. La Exégesis del ajedrez sería entonces necesaria.

Ahora que más herramientas brinda el Internet, video, sonido, etc. Uno puede oír entrevistas de grandes jugadores, algunas con traducción y otras no. Puede ver horas y horas de videos de ajedrez. O leer cientos de artículos. O ver cientos de partidas. O jugar todo tipo de torneos via Internet. Tiene de todo para escoger. Entonces el problema es peor que cuando no teníamos al alcance material de ajedrez. Aquella época en que con dificultad conseguíamos un libro de ajedrez era más fácil, porque estudiábamos lo que teníamos.

Pero ahora que tenemos de todo. ¿Cómo elegir?

Claro, algunos, los más expertos en Internet, que navegan en siete mares, tienen todo, pero hay otros que apenas se atreven a navegar en lagunas y no tienen mucho que escoger.

De todas maneras, el problema es lo que se llama el síndrome de la aguja en el pajar. Elegir lo relevante y separarlo de la “hojarasca”.

¿No era esa la clave del ajedrez soviético? Estudiar lo que se debía estudiar, ni más ni menos.

Ahí es donde entran los pilotos de los barcos, los especialistas en navegación. Los que cuentan con la experiencia y hacen cartas de navegación basados en cientos de mediciones. Son fruto de los errores de muchos, producto acabado de la prueba y error. Recopiladores de memorias. Los escribas de los errores del pasado.

“Bucanero” no fue creado originalmente con ese fin, pero su sucesor si. Se da el caso que el “pirata” tras explorar los siete mares, cansado de andanzas y persecuciones, toma las cosas con calma y se convierte en cronista y cartógrafo.

Un soldado aventurero de los que acompañaban a Hernán Cortés en su aventura mexicana, Don Bernal Díaz del Castillo, nos legó las memorias de su vida por el Anahuac y creo un libro que fue inspiración y fuente de conocimiento de muchos.

En la apacible Guatemala, donde vuela el quetzal, ave que no puede vivir en cautiverio, encontró la paz suficiente para relatarnos de cuando los caballeros águila se enfrentaron a los arcabuceros castellanos, de cuando los Dioses que tenían sed se deslumbraron ante una Toledana y los Teúles sangraban ante una flecha mexica.

No cabe duda que estas tierras, que llamase Miguel Ángel Asturias, el sexo de la tierra, inspiran más tranquilidad que las del humeante Popocatepetl o las costas de la santiaguera tierra que tiembla con los carnavales o las cataratas de Canaima.

Así que el Bucanero ancló en un río camino al Petén y pasó a ser el honorable ·Boletín del Instructor de Ajedrez”.

 

6 de febrero de 2008