Inforchess Magazine

 

Desde el diván del Entrenador No. 11

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

Mi Raúl Ocampo Vargas

 

¿Cómo estudiar la Apertura? Parte XI

 

 

 

El Cómo y el Cuanto.

 

IM Raúl Ocampo VargasEn diversas reuniones con mis alumnos con más de 2000 de Elo del Centro de Alto Rendimiento, las cuestiones sobre el repertorio de aperturas se suceden frecuentemente. A todos les interesa tener un repertorio de aperturas que posibilite el éxito en los torneos. Afortunadamente, la mayoría de ellos están claros de que no debe darse importancia exagerada al estudio de aperturas. Muchas veces hemos conversado sobre la regla que seguía la escuela soviética de ajedrez: “Estudiar aperturas el 25% del total considerado para todo el curso”. Se acepta esa proporción al considerar que el tiempo de estudio debe dedicarse donde rinda mejor relación costo – beneficio. Debemos invertir nuestro tiempo en mejorar aspectos que brinden una mejoría en nuestros resultados. Hay áreas fuera de las aperturas donde una hora de estudio brinda más beneficios. Si estudiamos diez horas y mejoramos en nuestra táctica o adquirimos el hábito de razonar profilácticamente, podemos aumentar más puntos a nuestro Elo que si esas mismas horas las hubiésemos empleado estudiando aperturas.

 

Además, es una quimera tratar de jugar de manera perfecta una apertura. No tenemos el punto de vista de Dios, y a menudo vemos líneas de apertura en que un bando parece demostrar el dominio de la situación, y de repente sale una “novedad” y se refuta la línea que durante años se consideraba la mejor. La fluctuación de los índices de éxito de cada variante de apertura varían tan de continuo, que es imposible preever su vigencia. Además, estamos cansados de ver a grandes maestros que juegan líneas consideradas inferiores para la teoría y que logran “sorpresivas” victorias. Así que la excelencia en las aperturas toma mucho tiempo y más en sentirse reflejado en resultados deportivos. El estudio de otros aspectos puede ser más rentable. No hay que “robarle” tiempo a otras áreas más rentables para dárselo a las aperturas.

 

Entonces, en resumen, 25% es una buena porción de tiempo, más ya sería excesivo.

Ahora que hay muchas maneras y muchos instrumentos para optimizar el tiempo empleado en el estudio de aperturas. Aparatos como las computadoras, o métodos de utilización de cuadernos de notas o libretas, pueden ayudarnos a recordar nuestras líneas de apertura favoritas y las ideas detrás de ellas. También una manera bien desarrollada de elegir nuestro repertorio nos ayudará a no extraviar tiempo al elegir nuestro material de estudio. Este no puede ser muy amplio. Hoy día la mayoría de los jugadores de élite internacional, e incluso los supergrandes maestros; sin excepción,  se especializan en pocas aperturas, normalmente lo suficiente para obtener un medio juego jugable. Unos pocos, como Kasparov, parecieran tener conocimientos enciclopédicos en su elección de apertura, pero hay que recordar que Kasparov tenía un equipo de investigadores y de teóricos que trabajaban arduamente para “fabricar” su repertorio. Aquí recordar una regla es muy útil. En ajedrez hay que saber un poco de todo, y todo de un poco. Balancear la focalidad y la generalidad, es la clave.

 

Pero para los mortales, que trabajamos solos y no podemos contar con un equipo de “vigilantes” tecnológicos; es indispensable reducir al máximo el tiempo a emplear para estudiar variantes de apertura, y esto se logra haciendo nuestro repertorio lo menos amplio posible, hacerlo estrecho para poder dominarlo con facilidad. Así ahorramos tiempo para invertirlo en otras áreas más rentables, que influyan más en mejorar nuestro desempeño.

 

A una variante de apertura nosotros no podemos exigirle que sea una panacea, lo razonable es que nos satisfaga cumpliendo un objetivo básico: que nos permita llegar a un medio juego jugable. En la apertura nosotros tenemos que cumplir con hacer tres cosas:

 

1. Control del centro (preferentemente ocupandolo con peones);

2. Desarrollo, llevar nuestras piezas desde su posición inicial a casillas desde las cuales ejerzan influencia sobre la acción;

3. Enrocar y conectar nuestras torres y poner a nuestro rey en lugar seguro.

 

¿Cómo comenzar el estudio de las aperturas? El Gran Maestro Alburt sugiere que hay que comenzar estudiando las aperturas abiertas. Da tres razones básicas:

1. Ellas son las más inmediatamente peligrosas;

2. Uno las enfrenta más a menudo;

3. Uno adquirirá la práctica de combinar y defenderse de combinaciones, que abundan en las aperturas abiertas.

 

De acuerdo a ello, yo sugiero a mis jóvenes pupilos que comiencen estudiando planteos como la Apertura Escocesa, el Gambito Evans y la Apertura de los Dos Caballos, en preferencia a otras aperturas de índole más cerrada.  Claro que un conocimiento amplio lo hace a uno un mejor jugador en la apertura, pero para ser un mejor jugador de ajedrez en todas las fases de la partida, se requiere ahorrar y optimizar el tiempo empleado en el estudio de las aperturas, pero de manera que no afecte los resultados prácticos deportivos. Aquí la salvación es la especialización, aunque sin caer en la super especialización. De nuevo la regla de que hay que saber un poco de todo y todo de un poco.

 

En el archivo adjunto, que incluimos en Inforchess Magazine 15, extraído de mis cursos en el Centro de Alto Rendimiento de Ajedrez en la Ciudad de México que nombramos en honor del Maestro Alejandro Baéz Graybelt, se podrá observar que a veces una línea requiere contemplar muchos ejemplos prácticos para establecer una valoración manejable y útil. Uno de los métodos que más utilizo para enseñar una apertura es el de la “Troyka” en que los alumnos tratan de hallar las jugadas que el Gran Maestro utilizó para derrotar a un fuerte oponente durante una partida completa. Es como si ellos mismos jugarán con un gran maestro asesorados por otro. Logran así involucrarse en la partida y tratar de hallar por si mismos las líneas “teóricas”, con la posibilidad de ser corregidos y llevados al camino adecuado si eligen irse por la vereda. Así se sigue la idea que daba Benjamin Franklin al escribir: “Si me lo dices, lo olvido. Si me lo enseñas, lo recuerdo. Si me involucras lo aprendo”.

 

Ciudad de México a 19 de agosto de 2005.

IM Raul Ocampo Vargas

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