Inforchess Magazine

 

Desde el diván del Entrenador No. 10

(A la memoria de la Maestra Amparo Vargas Arreola 1926-2001)

 

Mi Raúl Ocampo Vargas

 

¿Cómo estudiar la Apertura? Parte X

 

 

Psicología en la Apertura o el diablo sabe por ser el diablo, pero más sabe por ser viejo.

 

Usted es viejo, pero viejo de verdad, como diría el nonagenario Fausto Miranda, si recuerda cuando Beliavsky ganó el campeonato mundial juvenil en la ciudad de Bath, Inglaterra en 1973. Los jugadores soviéticos no eran habituales ganadores de los campeonatos mundiales juveniles, con excepción de Spassky y de Karpov, debido a que su sistema de enseñanza del ajedrez fuese un proceso a largo plazo. Este sistema planificado que maduraba el nivel de juego al mismo tiempo que la personalidad tenía un fundamento ideológico en el concepto de sociedad que tenía el estado soviético que buscaba no sobrecargar de responsabilidades a jóvenes inmaduros y así correr el riesgo de dañar psicológicamente a sus prometedoras estrellas juveniles. Los grandes maestros se planeaba que llegaran a su madurez ajedrecística al mismo tiempo que su madurez personal, alrededor de los 30 años. Spassky, por ejemplo, se consolaba de su fracaso ante Petrosian en 1966 con la explicación del viejo proverbio alemán: “no se deje nada serio a un menor de 30 años”. Cuando en 1969 venció por fin a Petrosian y se coronó Campeón Mundial, ya Spassky era mayor de 30 años. A Karpov lo “programaron” para ser campeón mundial en 1980, pero el asunto con Fischer aceleró el proceso y lo hizo campeón en 1975, pero sus mayores éxitos realmente comenzaron después. Además Karpov siempre fue más maduro que lo que correspondía a su edad, aunado a la fuerte influencia de un veterano entrenador como el GM Semión Furman.

Ahora, con el advenimiento de la tecnología y la desaparición de la URSS, el otrora sistema soviético sufrió algunos cambios que permitieron se acelerará el nivel de los jugadores respecto a la maduración de su personalidad. Surgieron, sobre todo en Ucrania, grandes maestros de edad precoz, que por otra parte han tenido que pagar el tener responsabilidades deportivas que no corresponden a su edad, y así sufrir algunos “desordenes” de personalidad, que seguido se observan en las competencias más importantes. Viene a la mente el nerviosismo de Ivanchuk y algunos tropiezos de Ponomariov y Radjabov; y el mas reciente ejemplo es el de Karjakin.

El Campeonato de Europa que se jugó en Varsovia fue no sólo una prueba de resistencia física, sino, como es lo común, en los torneos de importancia, de consistencia psicológica.  Ambas cosas son de un peso excesivo para una personalidad y un cuerpo que no han madurado totalmente. En el caso de Karjakin se observó esto claramente.

La preparación psicológica es un aspecto que algunos ajedrecistas, y lamentablemente algunos entrenadores también, no le dan la importancia adecuada.

La mayoría de los deportistas y los entrenadores saben que los factores psicológicos tienen casi 50% de peso en los resultados de las competencias, pero aún así se le dedica un 5% del tiempo empleado en la preparación ante un torneo.

Si estudiamos los trabajos del destacado psicólogo Malkin vemos:

“Otro factor trascendental de la forma deportiva es la preparación psicológica. Esta ha de orientarse a resolver dos problemas básicos. El primero se refiere al perfeccionamiento de las propias cualidades psicológicas: estabilidad emocional, capacidad de concentración prolongada, memoria duradera y ágil, firmeza externa e interna para vencer obstáculos. El segundo es el planteado por el estudio de la psicología del adversario: puntos fuertes y flacos de su personalidad, rasgos específicos de su juego, etc. Para acometer con éxito la primera de estas dos tareas el ajedrecista debe aprender a contemplarse a si mismo, como quien dice desde el exterior, con la máxima objetividad posible. Esto es muy difícil. Se logra no sólo a través de un examen detallado de materiales estrictamente ajedrecísticos, análisis de las partidas jugadas por uno mismo, indagando sin cesar los motivos de las faltas y  descuidos graves, sino también mediante el mantenimiento de una especie de diario con breves notas sobre la propia forma física, estado de ánimo, impresiones personales, etc., antes y en el transcurso del juego. Tales observaciones pueden llegar a ser una preciosa ayuda para enmendar las propias deficiencias psicológicas y mejorar la forma deportiva.

A este respecto merece muchísima atención cuanto se haga por aprender a superar los obstáculos externos como internos. Entre los primeros figuran todos los factores que intervienen durante el juego e influyen realmente en él desde fuera, impidiéndole al ajedrecista pensar y concentrarse, o aún sacándole de su normal estado de ánimo; por ejemplo, el ruido en la sala donde se desarrolla la competición…”

En el Centro de Alto Rendimiento de Ajedrez “Alejandro Báez Graybelt” en la Ciudad de México se han ido realizando trabajos para que los alumnos que se entrenan en el lleven un registro en lo que hemos llamado “La bitácora de torneos” de las competencias en que participan y con la dirección de la Maestra en Psicología Educativa Giselle Pacheco, proveniente de la Universidad de La Habana, se ha tratado de darle la importancia adecuada a la preparación psicológica con programas a corto, mediano  y largo plazo de acuerdo al estado del arte en ese campo, que ha sido una especialidad cubana, ya que los psicólogos cubanos siguen los lineamientos establecidos por los pilares soviéticos como Vigotsky, Luria y Leontiev, de los cuales el mismo Malkin y la Maestra Pacheco son cumplidos conocedores.

Comentando los problemas de Karjakin en las rondas posteriores a que él tomó el liderato del evento, los psicólogos Barskov y Votrin de Ucrania, coincidieron con las observaciones que hicimos desde la Ciudad de México y pusimos a su consideración via email,  que las cargas físicas y psicológicas sobrepasaron a las posibilidades de un jugador tan joven como Karjakin. En una ronda crucial, la 12, en que Karjakin se enfrentó al ahora “dinosaurio” del evento, el antes mencionado Beliavsky, que durante la primera parte del evento se mantuvo en la “segunda fila”, administrando su energía con sobriedad y cuidado, y que sólo hasta el final, en el momento oportuno, “apretó” para colocarse entre los líderes, se desarrollo una muy interesante partida que presento analizada en el archivo adjunto a este artículo que se publica en Inforchess Magazine 14. Esta partida también ha sido comentada en la web.

Karjakin eligió plantear un Gambito Evans, que había preparado seguramente con cuidado para llegar a una posición en que utilizó una jugada que se había probado en muy pocas ocasiones, no más de tres a nivel magistral según los registros de una enorme base de cinco millones de partidas, y que sólo Nikitin, veinte años atrás había sugerido una línea que daba ventaja al negro.

Beliavsky no se inmutó por la casi novedad de su juvenil oponente y en un momento dado agudizó la posición con una reacción temática en todas las aperturas de peón rey: un oportuno …d5. Karjakin se mostró, según los presentes, no muy controlado y comenzó a replegarse, para finalmente caer abatido ante su veterano contrincante.

El GM Alexei Shipov comentaba en el sitio web Chess projects que “nuestro capitán Karjakin de 15 años de edad elige una apertura creada, según recuerdo por William Evans que era capitán de la flota británica…”

En las aperturas tenemos la opción de sorprender al oponente con dos tipos de líneas, las muy modernas y que pocos conocen por ser muy novedosas o las muy antiguas que han sido olvidadas por la mayoría. Lo que hace recordar al genial jugador, ahora islandés, Bobby Fischer cuando en 1966, revivió la vieja variante del cambio en el Ruy López, o a su famoso rival Spassky a quien alguna vez se le denominó “Caballero de la Orden del Gambito de Rey”, al utilizar el gambito tan popular en el siglo XIX en pleno siglo XX cuando ya esta apertura era digna de un lugar en el Museo Smithsoniano.

Tras 1.e4 e5 2. Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.b4 Axb4 5.c3 Ae7 6.d4 Ca5 7.Ae2 exd4 8.Dxd4 d6 9.Dxg7 Af6 10.Dg3 De7; Karjakin en lugar de 11.0-0 que era la habitual en partidas que abarcan un período de siglo y medio, y que como Shipov acota, no pudo encontrar en su base de datos ninguna partida que terminara en tablas, pero que se considera que no da juego satisfactorio al blanco, eligió 11.Df4. Esta no era una auténtica novedad, aunque Shipov la cita como tal, ya que se había jugado al menos tres veces en torneos magistrales y que, repito,  la había considerado Nikitin en un análisis publicado en la URSS hace una veintena de años. Beliavsky continuó con 11…Ad7 y luego de enrocarse largo presionó sobre el peón e4 hasta agudizar el juego con un …d5.

Con energías completas, gracias a su buena administración, Beliavsky supo observar bien el estado anímico de su quinceañero oponente y empezó a empujar atrás a las piezas blancas, para luego simplificar en un final complicado que lo favoreciera. Los cambios de ritmo en una partida que rápidamente pasó de un combativo medio juego a un final en que la experiencia pesaría, fueron demasiado para Karjakin que cometió varias imprecisiones que lo pusieron en la lona. Como se diría coloquialmente en Cuba, “perdió el home” y Beliavsky “se las contó”, en una mezcla del argot de la pelota y del dominó.

Karjakin, después de estar en el liderato, virtualmente “tomó el tobogán” y se deslizó hacia abajo, para tristeza de sus “fans”. El GM Marcel Sisniega, cuando observaba en el Centro de Alto Rendimiento, por Internet, las noticias de las derrotas seguidas de Karjakin, no podía ocultarme su malestar por los traspiés del que fuera su huésped durante el match en Cuernavaca, Morelos, en diciembre pasado y se podía observar el apreció que le había tomado a la juvenil estrella.

¿Cómo balancear el desarrollo técnico con el natural desenvolvimiento de las fortalezas anímicas y físicas de un jugador? Si bien los estudios apoyados con computadoras pueden acelerar las habilidades y los conocimientos en ajedrez, estrictamente hablando, es cosa muy difícil acelerar los procesos que “construyen” la personalidad. Me parece claro que los únicos que trabajaron integralmente para escudriñar la “caja negra” de la psicología humana, fueron aquellos psicólogos especialistas del famoso Instituto Kornilov de la URSS, como los mencionados Vigotsy, Luria y Leontiev; y que sus émulos más avanzados son aquellos que han tenido una formación completa con conocimientos no sólo restringidos a la psicología sino amplios de la genética y la biología, pero sobre todo en la relación social. Según trabajos publicados en la Universidad de La Habana, en su revista de Psicología, los procesos de maduración psicológica no son susceptibles de acelerar a la velocidad de como se pueden adquirir conocimientos y habilidades técnicas, como las del ajedrez. El fogueo gradual es requisito indispensable, que toma un tiempo determinado y que debe contemplar un espacio, digamos de contemplación y análisis, entre competencia y competencia para crear una madurez natural. Darle tiempo al tiempo.

 

            El tiempo no respeta lo que se realiza sin tomarlo en cuenta, dice un viejo proverbio ruso, o como se dice en México, no por mucho madrugar se amanece más temprano. Ya he afirmado antes que la elección del repertorio de aperturas debe ser correspondiente al grado de avance técnico de un jugador. En forma similar, podría afirmar que el peso de la carga de responsabilidad deportiva de un joven jugador debe ser también cuidado para que se aumente gradualmente para no “quemar” a un ajedrecista. Claro que de década en década se espera que los jóvenes soporten cargas emotivas más pesadas que generaciones anteriores, de otra manera no se lograría el avance de la humanidad.

 

            Los entrenadores de ahora “tenemos” que cargar más a los pupilos que lo que hicieron los entrenadores del pasado a los suyos; pero es nuestra responsabilidad no hacerlo en demasía, pues entonces se crearan lagunas en su personalidad que pueden desquiciarlos. Si la tecnología hace que los nuevos escolares avancen en sus conocimientos y habilidades con más rapidez que en el pasado, lo cierto es que aun no estamos preparados para acelerar con la misma velocidad la maduración de su personalidad. En esa asignatura pendiente, primero que nada necesitamos asumir con humildad este hecho y tratar de equilibrar la impartición de conocimientos y el entrenamiento de habilidades con una reforzamiento de la preparación psicológica. Es muy bonito poder “fabricar” grandes maestros a edades infantiles, pero ¿no los estarán cargando con pesos que deformaran el desarrollo natural? Quizás en Ucrania y Rusia, con los fundamentos que crearon los doctos del Instituto Kornilov, posean técnicas de maduración emocional que no están a nuestro alcance conocer, y lo que creemos es una asignatura pendiente tal vez tenga una receta curativa secreta, pero lo que se ve hasta ahora, en lo visible de los torneos de ajedrez y en los desempeños de las jóvenes estrellas de las escuelas de ajedrez de esas potencias del arte de Caissa, no nos hace pensar que exista algo así.

Parece que los viejos entrenadores de la URSS sabían algo más de ello que los nuevos entrenadores de Rusia y Ucrania. Desgraciadamente los viejos, pero viejos de verdad, no podremos ser testigos si se dio un gran salto de calidad desde Vigotsky en los años 1930s hasta los 2030s.

 

Por lo pronto, desde mi humilde diván de entrenador, les pido, dejenme “caminar sobre las piedritas” y no pretender caminar flotando en el agua. El que va lento va lontano. No se trata de que lleguen rápido los muchachos a la maestría, sino de que lleguen.

 

Ciudad de México a 16 de julio de 2005.