INFORCHESS - Informática aplicada al Ajedrez

 

Notas Bibliográficas de Inforchess No. 4

 

Perfeccione su ajedrez, de Manuel López Michelone

 

MI Raúl Ocampo Vargas.

 

El libro “Perfeccione su Ajedrez” escrito por Manuel López Michelone y editado por Selector, (www.selector.com.mx) es el tema de este artículo y uno que tiene facetas muy especiales.

Primero que nada, es la obra prima, en lo que a libros de ajedrez, de un escritor prolífico y que es comentarista frecuente en diversos sitios de la red sobre los temas más diversos. Segundo, es un libro hecho en México y que posee calidad, cuando, por desgracia, desde mediados del siglo XX las incursiones de mexicanos en el medio editorial de ajedrez son escasas y lamentables. Tercero, toca un tema importante y poco documentado, por lo que contribuye a disminuir una laguna de la literatura ajedrecística.

Antes que nada quiero decir que el libro es sumamente interesante y que será de gran ayuda para todo el que trabaje entrenando jóvenes jugadores de ajedrez, ya que constituye una buena recopilación de puntos de vista de autores reconocidos sobre algunas técnicas de entrenamiento de la visión táctica. López Michelone hizo un buen trabajo en lo que a citas se refiere y una buena selección de ejemplos.

El libro es la punta del iceberg de una idea que tenía López Michelone sobre la utilización de las computadoras para el apoyo del entrenamiento, si bien, por si mismo, el libro es una aportación muy importante. El proyecto general lo inició López Michelone en el sitio web chess publishing, donde publicó gran parte del texto del libro, pero acompañado de un software que ayudaría al lector a entrenarse. No me queda muy claro como esto derivó en un libro y sobre todo con ese título.

López Michelone obviamente se enfoca al estudio del ajedrez a la ciega y las ventajas que puede traer su práctica al mejoramiento del desempeño competitivo de un ajedrecista.

El título habría que achacarlo a la editorial que ha producido varios libros muy superficiales de ajedrez con títulos rimbombantes. Salvo una traducción algo deficiente de un libro de Kasparov, la llamada colección de ajedrez de dicha editorial está constituida por libros ligeros, de esos que dejan poca huella y pueden hacerse en una semana, leerse en cinco días y olvidarse tal vez en menos.

Por mucho, el libro de López Michelone es el mejor de la serie. A diferencia de sus compañeros, toca un tema original, no es un refrito de otros libros, sino una recopilación seria, con comentarios que transmiten algo del autor.

El capítulo “Aprendiendo a calcular” es uno que yo recomendaría que todo entrenador debiera leer. Por otro lado, el capítulo sobre “Teoría y estudios sobre el ajedrez a la ciega” es deficiente. Me está claro que López Michelone escribe sobre las pruebas que los psicólogos soviéticos hicieron en 1925 durante el Torneo Internacional de Moscú sin haber visto el informe original o al menos un resumen de mediano tamaño, sino sólo alguna referencia, por lo que no puede ver lo importante que fue este estudio en su tiempo. Lo mismo podría afirmarse de los escritos de Binet. Por supuesto que ambos textos son muy difíciles de conseguir para consulta, por lo que si se les cita en base a una referencia de terceros hay que especificarlo. También hay un par de citas sin referencias que debieron quedar como realmente son: anónimas.

En la página 24 hay un comentario que realmente no entendí: “Esto quiere decir que Rubinstein, en 1907, podía calcular (sin mover las piezas, desde luego) esta cantidad de jugadas. A mi esto me parece notable, considerando la falta de información que había en esos tiempos sobre el ajedrez”.

No se que tenga que ver la información (que no era tan reducida en 1907, como quizás piense Manuel, ya que bibliotecas mexicanas como la de Andrés Clemente Vazquez tenían más de 1000 volúmenes), con la habilidad de cálculo, pero hay que añadir que el mismo López Michelone cita a Zukertort jugando 16 partidas a la ciega en simultáneas 30 años antes, además de que hay combinaciones más largas y complicadas realizadas por jugadores menos notables que Rubinstein en el siglo XIX.

Por otra parte, López Michelone, en su capítulo de la Historia del ajedrez a la ciega, no escribe nada de lo sucedido en México, donde varios grandes maestros dieron exhibiciones, sobre todo Alekhine en 1933 y los maestros mexicanos que establecieron records de simultáneas a la ciega en los finales del siglo XX.

Tomando en cuenta lo pequeño del libro, 144 páginas en tamaño de un cuarto de oficio y con diagramas y tipografía grandes, contiene una buena cantidad de información.

La presentación y la encuadernación del libro son de muy buena calidad. Las características de la editorial es de difusión popular y cuenta con una excelente distribución en supermercados y cafeterías; si bien el libro de López Michelone más bien debiera pertenecer a editoriales de textos más profundos, ya es una suerte que alguna editorial mexicana de entrada a un trabajo nada superficial.

Creo que todo entrenador serio debiera contar en su biblioteca de referencias este libro, ya que contiene mucha información que podría ser útil para estructurar sus programas de entrenamiento.

El ajedrez a la ciega, como cita Michelone a Zlotnik, fue objeto de mucha atención en la escuela soviética; lo que a veces se pasa por alto por los comentaristas occidentales, confundidos, tal vez, por el hecho de que las exhibiciones de simultáneas a la ciega eran una práctica condenada en la URSS, pero por razones más relacionadas con daños a la salud, que al juego a la ciega en si.

El tipo del libro es tan diferente a otros que no se puede realizar un archivo adjunto similar al de otros libros, lo que me ha obligado ha realizar uno inusual.

Para concluir, el libro es altamente recomendable y espero que los lectores iberoamericanos puedan adquirirlo en sus respectivos países, ya que, como lo he dicho antes, la editorial Selector tiene una excelente distribución, además de que son libros, por lo general, económicos y al alcance de todos.

 

Ciudad de México a 10 de octubre de 2005.