La Computadora como Apoyo Fundamental

Por MI Raúl Ocampo Vargas

 

 

 

En estos días del siglo XXI la computadora está en nuestras vidas casi para todo. Un gran porcentaje de las personas las utiliza ampliamente a pesar de no tener clara idea de cómo funcionan y como algunos de los defectos que tengan pueden alterar los resultados. Incluso se sorprenden cuando leen que las computadoras pueden equivocarse, generalmente por errores involuntarios o intencionales en sus programaciones.

¿Crear defectos intencionales en su programación? Con el objeto de prolongar la vida de sus productos y rindan más beneficios a la inversión, salen a la luz y a la venta al público programas con errores intencionales que funcionan el 95% de las veces bien y cuando aparece el 5% de los errores, el usuario, que antes estaba muy contento con su programita, empieza a desesperar y está listo para desembolsar lo necesario para regresar a la tranquilidad.

Más o menos así es nuestro cerebro, que tiene una serie de defectos derivados de la misma naturaleza, pareciera que nos crearon así, tendientes a errores de vez en cuando, para que no nos volvamos soberbios por nuestras creaciones, sino que reconozcamos nuestra humilde estructura mental y nos andemos con cuidado.

Aceptemos pues, lo que ya está muy demostrado y probado con argumentos de cientos de psicólogos y pedagogos, junto con decenas de súper expertos de computo: tanto el cerebro humano y los métodos de razonamiento y de aprendizaje que se utilizan en el,  como las computadoras y los programas que funcionan con ellas funcionan muy aceptablemente bien, pero son susceptibles a cometer errores ocasionalmente y algunos muy graves. Así que no caigamos en la soberbia sobre nuestra mente y mucho menos creamos infalibles a los amigos de silicón, vulgo computadoras.

El caso es que aunque uno no sepa bien a bien como funciona, ni pueda confiar totalmente en ella, podemos hacer un uso muy bueno de la informática. En el ajedrez se han tratado de copiar los métodos de entrenamiento usuales desde décadas y que han ido perfeccionándose con la práctica de los entrenadores e intentado hacer programas de computación que faciliten y potencialicen la práctica deliberada del ajedrez, así convirtiéndose en apoyo de entrenadores y entrenados.

Por ejemplo, si es recomendable resolver 10 o 20 posiciones de combinaciones al día y antes se hacia con libros de ejercicios y se llevaba un registro escrito de los resultados para dar seguimiento, se creo un programa chess quiz que presenta miles de posiciones y según las respuestas va dando puntos que permiten  dar seguimiento a progresos. Que si un entrenador recomienda estudiar posiciones que puedan tener o no combinaciones para acostumbrar al pupilo a buscar combinaciones aun cuando no haya certeza de que las haya, como en la partida normal, con objeto de que aprenda cuanto tiempo dedicar a la mera sospecha en una partida de torneo, se creo el Chess Hero que aleatoriamente presenta posiciones y que se puede cargar con una base de datos que contenga muchas partidas con combinaciones y unas pocas sin, para ir adiestrando al alumno su perspicacia de la existencia o no de una posibilidad táctica.

Si se recomienda hacer troykas y antes se hacía con libros como “Solitaire Chess”, “How good is your chess”, o los artículos del GM Zenon Franco o del GM Daniel King de partidas que preguntan jugada a jugada que haría uno y le adjudican puntos, alguien creo un programa computacional que hace lo mismo “El Guess”, y así, a cada método de entrenamiento, un programa que lo facilita y que puede usarse en una computadora de escritorio, notebook o incluso una tableta o IPOD o portátiles de todo tipo.

Antes los árbitros hacían los pareos con tarjetas, ahora no pueden vivir sin las computadoras, y aunque algunos no saben ni sumar números con fracciones, con la computadora tienen los desempates hechos en menos de un segundo gracias a los programas de computadoras. Ya los árbitros no requieren casi pensar para nada. Y muchos nunca lo hacen.

Por curiosidad hice una lista de cuantos programas como promedio utilizo con mis alumnos en clases vía email, ya que no a todos se les envía los mismos, pues depende de niveles y necesidades, si son jugadores nada más, o instructores e incluso organizadores. A veces hay programas que solo lateralmente tienen que ver con el ajedrez, pues pueden ser útiles para mejorar psicológicamente o para acondicionamiento físico, etc. El caso es que en promedio requiero usar unos 8 programas y en algunos casos 16 programas, casi el doble. Ya mi colección de programas llegó a más de 50, pero muchos los uso relativamente. Hay un programa “Chess Eye” que sirve para adiestrarse en jugar a la ciega, que para muchos es una maravilla y para otros aburrido. O el Chess Mazes, que se utiliza al principio, o al menos es la idea, pero que luego insisten en seguirlo usando aún cuando tienen ya 2300 de rating. Otro que musicaliza tiempos de estudio, que se ha vuelto una droga para dos alumnos que lo utilizan para estudiar todo, no nada más ajedrez. En fin, hay de todo. Más lo que se acumule esta semana. Ya sin hablar de Deep Fritz 13, Houdini no se cuantos y Rybkas o Sharks… Todos muy adictivos.

 

 

México, a 4 de Julio del 2012