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LA DEFENSA SICILIANA - 1001 DEFENSAS SICILIANAS COMENTADAS

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La defensa Siciliana alcanzó en la segunda mitad del siglo XX cada vez una mayor popularidad. En los últimos cuarenta años es casi la defensa por excelencia frente a 1.e4 del bando blanco; en las principales bases de datos el 22 % son defensas sicilianas; con razón dicen que es la reina de las defensas. Esto ha hecho que la mayoría de los ajedrecistas se haga la pregunta de rigor: ¿Por qué? La respuesta es compleja y podemos hacer un acercamiento desde la división en los clásicos elementos estratégicos de la escuela soviética.

 

Primero hay un tema estructural en medio de todo ello; el peón en c5 domina el centro desde el semicentro. Esta oposición a la formación de un centro perfecto obliga al primer jugador a tomar una decisión importante desde el principio. O bien eleva el peón a d4 y permite el cambio o bien posterga esta decisión a riesgo de no lograrla nunca. Esto produce dos grandes vertientes en la siciliana; las denominadas variantes abiertas, donde se cambia en d4, pero inmediatamente se produce un desequilibrio en la formación de peones. Y las variantes cerradas, donde le primer bando juega d3, o demora d4, dando la posibilidad al segundo bando a controlar la ruptura y a veces a impedirla.

 

En caso de desequilibrio estructural, caracterizado por una masa de peones 4-3 del blanco contra una masa de peones 5-2 del negro, el segundo bando merced a la presión sobre la columna c y el avance rápido de peones en el ala dama, logra frenar la mayoría blanca en ese flanco. Tras el cambio del peón d5 por el de e4, son las negras quienes tienen una mayoría más móvil en el flanco rey, con lo cual los finales pueden ser favorables. Esta baza no es menor y es germen de grandes victorias y de profundas estrategias del bando siciliano. Justamente el desequilibrio estructural hace que se genere un medio juego muy rico y dinámico, siendo apto para jugar a ganar.

 

En los casos en que el blanco demora el avance d4, el negro controla esta casilla con las piezas, por ejemplo el alfil de g7, el caballo de c6 y ocupa a tiempo el cuadro referido impidiendo la apertura de líneas o el dominio central del primer bando. Por ejemplo, en la variante Vinken o Cerrada, el juego puede se reducirse al ataque en flancos opuestos: las blancas por el ala rey, el negro por el ala dama.

 

¿Qué obtiene el blanco a cambio de todo esto?

 

Al principio, las grandes y brillantes victorias que parecían encajar sobre la defensa, eran producto de fuertes ataques; las blancas disponían de la iniciativa; las piezas centralizadas, con más espacio o el hecho de mantener la ventaja de salida, fue explotado por los hábiles jugadores de ataque. Peor con el correr de los años, los defensores comenzaron a perfeccionar la técnica y neutralizaron la iniciativa y la ventaja espacial del blanco. Los esfuerzos teóricos de las escuelas soviética y yugoslava, si bien en ambos sentidos, y los genios de Mikhail Botvinnik, Bobby Fischer, Miguel Najdorf, Lev Polugaievsky, Marc Taimanov, Leonid Stein, Garry Kasparov, por nombrar sólo algunos de los más famosos, fundaron una especie de contrarreforma siciliana, que revitalizó el planteo.

 

Desde el punto de vista de la disposición de piezas las negras cumplen con los preceptos de los hipermodernos: control a distancia. En la variante abierta, las piezas tardan en entrar en contacto con las adversarias, pero desde sus casillas suelen impresionar fuertemente las casillas centrales. Los alfiles en la gran diagonal, el caballo rey desde f6y el otro mediante diferentes rutas se dirige a c4 o bien desde c6 lucha por d4. Las torres ocupan las columnas semiabiertas y la dama suele situarse en c7 desde donde apunta tanto por la vertical como por la diagonal negra hacia el ala rey. Las blancas, por su parte, tratan de incrementar la ventaja espacial con la centralización de las piezas y atendiendo a impedir la ruptura en d5.

 

En otro elemento estratégico, como las columnas y diagonales, la columna dama blanca suele ser de menor valor que la vertical alfil dama del negro, según declara el mismo Polugaievsky. La diagonal negra h8-a1 , en la variante del Dragón o la blanca a8-h1 en la variante Najdorf cumplen un papel fundamental en las chances del segundo bando de imponer su juego.

Por último, en los tipos de centro, la lucha despiadada del centro blanco contra el semicentro negro o de los centros fijos con la debilidad negra en d5 de la Schvenikov, por ejemplo, definen muchas de los perfiles de combate de la partida.

 

En este ligero repaso de los elementos estratégicos mencionados hace mucho ya por Boris Slotnik, nos permite vislumbrar la enorme complejidad de la lucha siciliana, de la cual resulta las excelentes chances de victoria que tiene el segundo bando y hacen la fama de combatividad de la Siciliana.

 

Con el correr de los años, la aparente unidad defensiva de la siciliana por parte de las negras fue mutando hasta convertirse en un verdadero sistema, con grandes variantes principales e infinidad de subvariantes. Antes era más fácil para un jugadores mutar de un variante a la otra. En nuestros días, esto es casi imposible; cada jugador requiere de mucho tiempo para dominar una sola variante del complejo siciliano, dificultando el jugar otras variantes. A lo sumo, se podrá escoger entre subvariantes diferentes centro de cada línea principal. Lo mismo sucede para el blanco.

 

Al preparar este trabajo, hemos tratado de dar un apropiado enfoque para un jugador que debe comenzar a practicar y estudiar la Defensa Siciliana, desde el enfoque histórico y el largo camino evolutivo de la defensa por ambas partes. Esto permite una base sobre la cual asentar la siguiente etapa que es escoger la línea a profundizar. Por ello, los temas estratégicos y tácticos que permiten captar y formar planes y combinaciones, han sido destacados y tratados en un enfoque didáctico e instructivo.

 

El error es parte del ajedrez; si se escogen partidas técnicamente perfectas solamente, cuesta identificar una conducción débil o superficial. La partida de ajedrez es una lucha de individuos, de conocimiento, fuerza psicológica, de voluntades. El error es parte de esa contienda y es importante comprender que el camino a la maestría incluye saber afrontar el error. Bien decía el legendario Emanuel Lásker: "El hombre es responsable por los esfuerzos, no por los resultados"; aprender a jugar requiere también encajar los errores y remediarlos sea durante el encuentro o para el próximo. Por esto, uno de los grandes maestros sicilianos, -acaso para muchos el más grande paladín de la siciliana en toda la historia-, Lev Polugaievsky, escribió: "La victoria es siempre el resultado de un gran esfuerzo". La "silva de varia lección" que reunimos en este volumen incluye tanto partidas impecables como con algún error; la naturaleza humana se nutre de ellos.

 

En este pantalla, puede ver casi toda la base clasificada por las diferentes variantes posibles:

 

Coautores

Jorge Luis Fernández Héctor Leyva

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